Todo está relacionado entre sí

 
Thorbjørn Jagland describe las íntimas interrelaciones entre la pobreza, la salud y el medio ambiente y propugna algunas prioridades para la acción.

Nueve años después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Cumbre para la Tierra) de Río de Janeiro, el concepto de desarrollo sostenible – de que debemos satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de generaciones futuras para satisfacer sus necesidades – ha ganado aceptación mundial.

Existe ahora creciente entendimiento de que la pobreza y la mala salud se cuentan entre las principales fuerzas impulsoras tras la degradación medioambiental y de que un medio ambiente sano es esencial para la buena salud y el alivio efectivo de la pobreza.

A las claras, no puede haber desarrollo sostenible sin asegurar servicios de salud para todos y sin dar a la gente los medios y las oportunidades de trabajo que les permitan salir de las penurias y la pobreza.

Es ésta la razón por la cual las interrelaciones entre la pobreza, el medio ambiente y la salud deberán figurar en el centro de nuestra atención en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible a celebrarse el año próximo en Johannesburgo.

La salud y el medio ambiente
Sabemos que el medio ambiente en el cual vive la gente afecta su salud y la calidad de su vida de forma sustancial.

Entre los factores medioambientales que ejercen una influencia negativa sobre la salud humana se cuentan los siguientes:

  • Agua potable peligrosa y escasa y saneamiento inadecuado. Se estima que más de 1.000 millones de personas carecen de acceso a suministros adecuados de agua limpia, y que 3 millones de personas mueren cada año de enfermedades transmitidas por el agua. Alrededor de 90% de los casos de malaria en el mundo son atribuibles a factores medioambientales.

  • Contaminación en locales cerrados y contaminación de la atmósfera local. Muchos de los hogares en el mundo usan combustibles sólidos sin procesar para cocinar y calentar sus casas y tienen poca ventilación. Se estima que 2 millones de personas mueren cada año a resultado de exposición a contaminación en locales cerrados. La contaminación de la atmósfera local también plantea un peligro para la salud en muchas grandes ciudades, y la mayor urbanización podría llevar a problemas de salud aún más graves causados por factores medioambientales.

  • Seguridad alimentaria. (Alimentos sanos y seguridad de suministro a largo plazo.) Un medio ambiente sano para la producción de alimentos es esencial para un suministro de alimentos sostenible y una buena nutrición. La contaminación de los alimentos es un problema creciente. Las sustancias químicas orgánicas y los metales pesados que persisten en el ambiente y se acumulan a través de la cadena alimentaria tienen efectos adversos sobre la salud humana, llevando a cáncer, fertilidad reducida y daño neurológico. La seguridad de suministro depende de la conservación de la productividad del suelo, la protección de la diversidad genética así como de la manera en que se utilizan los recursos.

  • Calentamiento de la Tierra. El clima y el tiempo afectan la salud humana en muchas maneras. La incidencia de las condiciones de tiempo extremas está aumentando. Tormentas, huracanes e inundaciones causan la muerte de miles de personas cada año y aumentan el peligro de aguas contaminadas.

Estos ejemplos ilustran claramente las interrelaciones entre la salud y el medio ambiente. Tanto las enfermedades comunicables como las enfermas no comunicables son altamente influenciadas por condiciones medioambientales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que un 25% de todas las enfermedades evitables son causadas directamente por factores medioambientales.

La pobreza y el medio ambiente
La carga de los problemas causados por factores medioambientales en gran medida recae sobre la espalda de los pobres. En efecto, la abrumadora mayoría de los 3 millones de personas que mueren cada año de enfermedades transmitidas por el agua son pobres. Los 2 millones de personas que mueren cada año por contaminación de aire en lugares cerrados en su mayoría son niños y mujeres.

Estimados recientes sugieren que la muerte prematura y la enfermedad debida a grandes peligros medioambientales dan cuenta de una quinta parte de la carga total de enfermedad en el mundo en desarrollo. Esta carga de enfermedad causada por riesgos medioambientales es mucho menor en los países ricos.

Mientras que son los pobres quienes más sufren a causa de la degradación medioambiental, la pobreza en sí misma también es uno de los factores principales tras la continua degradación del medio ambiente – el enorme crecimiento de la población, la deforestación y la explotación excesiva de tierras marginales, la vertiginosa expansión de la urbanización y la producción sin uso de tecnologías menos contaminantes.

No podemos esperar que los pobres logren salir de esta trampa de pobreza por sí solos. Lo que hace falta es una acción internacional coherente.

Enfoque multisectoral
Muchos de los determinantes de la salud medioambiental son de naturaleza transfronteriza y por lo tanto únicamente pueden tratarse sobre la base de un entendimiento y un compromiso internacional común. Hoy día es particularmente importante asegurar la ratificación temprana del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, del Protocolo de Kioto sobre los Cambios Climáticos y de la recientemente acordada Convención sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes. La supresión progresiva del uso de productos químicos tóxicos y bioacumulativos es un requisito esencial para garantizar alimentos seguros. Otras medidas mundiales en este campo deberán concentrarse en reducir los peligros para la salud provenientes de metales pesados. Noruega ha sugerido que el PNUMA inicie un proceso de evaluación mundial comenzando con el mercurio y, según corresponda, otros metales pesados que dan causa de preocupación.
Con demasiada frecuencia, los problemas mundiales se han tenido como rehenes por la necesidad de consenso
Es necesario que trabajemos juntos para identificar un enfoque de política apropiado y desarrollar estrategias multisectorales integrales en el campo de la salud medioambiental. Es necesario alentar el desarrollo de instrumentos de salud medioambiental encaminados a asegurar que las preocupaciones relacionadas con la salud y el medio ambiente se consideren en la corriente dominante de todos los sectores. Por otra parte, las evaluaciones del impacto estratégico y de la salud, una mejor gestión de la salud, el desarrollo de una base de conocimientos mejor sobre las interrelaciones entre la pobreza, la salud y el medio ambiente, y una mejor educación son todas medidas que hace falta expandir y desarrollar en el futuro.

Noruega da prioridad al respaldo a los esfuerzos de los países en desarrollo para mejorar las condiciones medioambientales y la salud humana, y apoya la implementación efectiva de los convenios y reglamentos internacionales. Las medidas concretas para combatir los problemas de salud relacionados con el medio ambiente deben basarse en condiciones y prioridades locales. Dentro de nuestros programas de ayuda al desarrollo damos prioridad al mejoramiento de los servicios de saneamiento y agua, junto con mejores servicios energéticos para hogares pobres. También se da prioridad a las iniciativas de una producción menos contaminante para mejorar la calidad del aire local. Las medidas para zonas urbanas se enfocan en el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más pobres de la población, haciendo hincapié en la salud y el medio ambiente.

Cooperación a todos los niveles
Los esfuerzos mundiales, nacionales y locales para el progreso social y la protección del medio ambiente deben apuntalarse y apoyarse unos a otros. Desde Río de Janeiro a esta parte hemos visto avances en numerosas áreas, sobre todo en lo que se refiere a iniciativas locales y nacionales. Mas con demasiada frecuencia, los problemas mundiales se han tenido como rehenes por la necesidad de consenso. Lamentablemente, la mayoría de los estados se muestran renuentes a asumir obligaciones que van más allá de la base de su vida económica, sin tener en cuenta los beneficios a largo plazo.

La manera en que los países en desarrollo más grandes vayan creciendo, y la manera en que usen los recursos naturales, afectará al mundo entero. Es de capital importancia para todos que ellos usen tecnologías y principios de gestión favorables al medio ambiente, y traten de alcanzar su desarrollo económico y social sobre una base amplia. Las enfermedades comunicables, muchos de nuestros más apremiantes problemas medioambientales, y la corriente de refugiados en busca de una vida mejor representan retos para toda nación. Estos son problemas verdaderamente internacionales en todo sentido, problemas que únicamente pueden solucionarse mediante una acción internacional conjunta.

Si hemos de asegurar la viabilidad de la sociedad humana a largo plazo, es necesario que enfoquemos estos problemas con percepciones comunes y con responsabilidad común, y que compartamos la carga juntos. En la próxima Cumbre en Johannesburgo deberemos coordinar nuestros esfuerzos en pro de una comunidad mundial mejor organizada y más equitativa. Sólo así podremos obtener éxito.


Thorbjørn Jagland es Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega.

PHOTOGRAPH: Chen Kia Liang/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Respuestas a la mala salud | Encarando la pobreza de agua | Todo está relacionado entre sí | Incrementemos el producto natural bruto | Pongamos fin al SIDA | ¿Quién es dueño de la ciudad? | La nutrición | En breve: La pobreza | Concurso | Informe especial del Banco Mundial: Una doble carga | La contaminación no es justa | Humo y fuego | Rompiendo el círculo del veneno | Farmacias para la vida | Opinión: Cambio – o deterioro | El Atlas Mundial de los Arrecifes de Coral




Artículos complementarios:
Oral A. Ataniyazova: Ask us, involve us (Disasters) 2001
Kristalina Georgieva: Disproportionate effects (Beyond 2000) 2000
Madeleine K. Albright: Changing course (The environment millennium) 2000
Mark Malloch Brown: Empowering the poor (The environment millennium) 2000
Guro Fjellanger: Meeting new challenges (UNEP – looking forward) 1999
Leslie Roberts: Focus: Environmental degradation (Oceans) 1998
Carlos Joly: Insuring the future (UNEP 25) 1997