Farmacias para la vida

 
Nat Quansah dice que el uso sostenible de la biodiversidad ofrece la mejor esperanza de responder a las necesidades de los pobres

Las políticas de salud de la mayoría de los países en desarrollo a menudo han favorecido la adopción y desarrollo de sistemas médicos modernos al mismo tiempo de tolerar, menospreciar, descuidar y abandonar los sistemas tradicionales existentes. Entretanto, se les deniega a las comunidades el uso de la biodiversidad en nombre de la conservación. El resultado de semejantes políticas ha sido una pérdida neta, tanto para la salud como para la economía, y la incapacidad de los países pobres de satisfacer sus necesidades de atención de la salud de forma satisfactoria.

Para la mayoría de los países, el costo del moderno sistema médico está más allá de sus posibilidades económicas: sus servicios sólo llegan a unos pocos que pueden permitirse pagarlos. El alto precio de las medicinas y los tratamientos está más allá del bolsillo de la mayoría de los habitantes. Esta falta de asequibilidad lleva a falta de accesibilidad y por ende a falta de disponibilidad. Cualquier sistema que provee un sistema que no es asequible y por lo tanto no es accesible y no está disponible jamás puede pretender ser efectivo y eficiente.

Pobres pero ricos
Alrededor de cuatro quintas partes de los habitantes del mundo viven en países en vías de desarrollo, que, si bien pobres económicamente, a menudo son ricos en biodiversidad. La mayoría de sus gobiernos gastan alrededor de 10 dólares por persona por año en atención de la salud. Por lo menos 1.300 millones de personas en los países en desarrollo tratan de sobrevivir con menos de 1 dólar por día. La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 80% de los habitantes del mundo dependen, por lo menos en cierta medida, de medicinas a base de hierbas (biodiversidad).

Mas a pesar de esto, los gobiernos, los encargados de formular políticas, las autoridades y administradores de salud pública, el personal médico moderno, los científicos y conservacionistas – todos malinterpretan la importancia de la biodiversidad para la salud del pueblo, especialmente para los pobres.

Las relaciones entre el hombre y la biodiversidad que le rodea es evidente en el conocimiento tradicional y en los usos que diferentes pueblos en las más diversas culturas hacen de esta diversidad biológica en campos como la salud, la nutrición, energía, albergue, instrumentos, transporte, entretenimiento, religión e identidad cultural.

El uso de la biodiversidad es un vínculo fundamental entre el hombre y el medio ambiente. Dista mucho de mostrar primitivismo, como algunos quieren hacernos creer. De una forma u otra, todos lo utilizamos – simplemente es el caso de que los pueblos de países ricos en biodiversidad pero pobres económicamente con frecuencia tienen más fácil acceso a la biodiversidad en su estado auténtico (básico u original). La utilizan para satisfacer sus necesidades de atención de la salud por ser accesible y muchas veces efectiva, y porque no pueden permitirse pagar los servicios ofrecidos por el sistema médico oficial.

Más bien que tratar de comprender la razón por la cual estos pueblos recurren a esta estrategia, nosotros – los “educados” – tendemos a menospreciar, ignorar o descuidarla y sugerimos procedimientos y actividades que les son ajenos. Mas para encontrar la solución apropiada para un problema, antes es necesario que comprendamos el asunto a fondo.

Para oír debemos escuchar; y escuchando aprenderemos – y al aprender comprenderemos. Así pues, escuchar es una clave vital para comprender – escuchar no en la forma pasiva con los oídos únicamente, sin darle seguimiento, sino escuchar con todos los sentidos, nuestro ser entero. Escuchar en esta forma nos permite comprender y actuar de acuerdo. Y siempre se expresa en acción.

Adaptación complementaria
Cuando las políticas y estrategias para la salud no están alcanzando su meta se hace necesario buscar maneras nuevas y apropiadas. Es necesario dedicar nueva reflexión y emprender nuevas medidas para lograr que la atención de la salud del pueblo pueda alcanzarse de forma más efectiva y más eficiente. Esto no involucra la adopción del sistema médico moderno en su totalidad, sino su adaptación para complementar los sistemas locales existentes. Y en primer lugar deberá reflejar las realidades de los países ricos en biodiversidad pero económicamente pobres, respondiendo a sus necesidades de atención de la salud con su propia biodiversidad antes de recurrir a recursos externos tales como productos farmacéuticos.

Un programa piloto llevado a cabo en la aldea de Ambodisakoana, en el noroeste de Madagascar, entre fines de 1993 y fines de 1997 demostró que este enfoque es factible a la vez que viable. La Clínica de Manongarivo estaba basada en un enfoque del Sistema Integrado de Atención de la Salud para ofrecer atención sanitaria y conservar la diversidad biológica y cultural (biocultural). Este enfoque se dirige conscientemente a los vínculos de la gente con la biodiversidad, y aprovecha esos vínculos, a fin de satisfacer simultáneamente sus necesidades de salud, económicas y de conservación de la diversidad, y aquellas de las zonas que habitan. La “diversidad biocultural” maneja las similitudes y las diferencias dentro de la diversidad de los recursos materiales y humanos de los sistemas médicos disponibles en una manera complementaria y sostenible.

Uso sostenible
El resultado del programa piloto fue un uso sostenible de la biodiversidad local. Se establecieron y aplicaron tres protocolos de tratamiento en la Clínica: tratamiento de las enfermedades utilizando biodiversidad (plantas medicinales) únicamente; uso de productos farmacéuticos únicamente; y uso de ambos en combinación. Veintiocho de las 36 diferentes enfermedades o casos encontrados en la región fueron tratados efectivamente con plantas medicinales locales únicamente (ver Tabla para ejemplos), dos con productos farmacéuticos, y los seis restantes con una combinación de ambos.

Se seleccionaron plantas y partes de plantas apropiadas para tratar las enfermedades de forma efectiva. Las investigaciones de laboratorio resultaron, por ejemplo, en el uso de las hojas de una Burasaia sp. para el tratamiento de fiebre en lugar de las raíces, usadas hasta entonces por el practicante de medicina tradicional y por la comunidad. De modo similar, se usó el aceite extraído del fruto de una Mauloutchia sp. para tratar el dolor de muelas en lugar de su corteza. Se seleccionaron y cultivaron 30 especies diferentes de plantas medicinales en el jardín de la Clínica, con lo cual se evitó poner excesiva presión sobre algunas de las plantas silvestres que crecen en la zona. El uso de la biodiversidad local – que a menudo es gratuita y, en el peor de los casos, cinco a diez veces más barata que los productos farmacéuticos – permitió a los pacientes de la Clínica ahorrar dinero. Para dar unos pocos ejemplos: pudieron hacer un ahorro de alrededor de 5 dólares usando jengibre para curar la enfermedad de movimientos (cinetosis); 7 dólares usando Croton sp. para el tratamiento de diarrea; hasta 20 dólares usando Erythroxylum sp. para el asma, y alrededor de 35 dólares con el uso de Mauloutchia sp. para las herpes. (Los productos farmacéuticos por lo general son entre tres y cuatro veces más caros en las zonas rurales que en los centros urbanos y a menudo son más difíciles de encontrar.)

Los ahorros permitieron a la gente comprar los productos farmacéuticos necesarios para enfermedades para las cuales no existía un remedio efectivo entre la biodiversidad. El dinero ahorrado también se utilizó para ayudar a satisfacer otras necesidades de la familia – por ejemplo para pagar el costo de la educación de un hijo y/o mejorar la dieta.

Evocación de la voluntad
Al reforzar el valor de la biodiversidad para salvar vidas mediante el uso de plantas locales para necesidades de salud locales hizo más fácil evocar la voluntad de la gente para tomar medidas para cuidarla. Los habitantes se sintieron obligados a conservarla, al ver que dependían de ella para su supervivencia. El uso constante y sostenible de las plantas medicinales evitó no sólo la desaparición de la biodiversidad sino también la pérdida de la cultura.

La meta de “Salud para Todos para el Año 2000” nunca llegó a convertirse en realidad. Pero la práctica de adaptar el sistema médico moderno para complementar los sistemas locales existentes mediante el uso de la biodiversidad – al mismo tiempo de reforzar la relación entre el hombre y la naturaleza – bien podría ofrecer un camino hacia adelante.

Si se decidiera adaptar y aplicar esta estrategia, sería una manera mejor de satisfacer las necesidades de atención de la salud de forma redituable. También ofrecería una base para responder a algunas de las necesidades económicas y de conservación de la diversidad biocultural de algunos de los países pobres. La práctica minimaliza los desechos al mismo tiempo de maximizar los beneficios. Y a las claras manifiesta los pilares de la provisión de servicios de atención de la salud: asequibilidad, accesibilidad, disponibilidad, efectividad, eficiencia y aceptabilidad cultural.

En efecto, hasta tanto la diversidad en la naturaleza no se aproveche para trabajar en pro del bien de la humanidad y el medio ambiente, alcanzar la salud para todos continuará siendo retórica para siempre más bien que una realidad


Dr. Nat Quansah es un etnobotánico basado en Madagascar, y ganador de un Premio Goldman para el Medio Ambiente para los Estados Insulares.

PHOTOGRAPH: Stephen Graham/UNEP/Still Pictures


Ejemplos de enfermedades o casos médicos tratados de forma efectiva con el uso de plantas medicinales locales únicamente:


Pie de atleta
Abscesos
Dismenorrea
Asma
Quemaduras
Disentería
Disuria
Fiebre
Herpes
Ulcera de estómago
Fatiga (general)
Hipertensión
Sarna
Lombrices intestinales
Enfermedad de movimiento





Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Respuestas a la mala salud | Encarando la pobreza de agua | Todo está relacionado entre sí | Incrementemos el producto natural bruto | Pongamos fin al SIDA | ¿Quién es dueño de la ciudad? | La nutrición | En breve: La pobreza | Concurso | Informe especial del Banco Mundial: Una doble carga | La contaminación no es justa | Humo y fuego | Rompiendo el círculo del veneno | Farmacias para la vida | Opinión: Cambio – o deterioro | El Atlas Mundial de los Arrecifes de Coral




Artículos complementarios:
El número “Biological diversity” , 2000, incluso:
Maritta Koch-Weser: Getting it together
Thomas Lovejoy: Tall trees and bottom lines
At a glance: Biological diversity in brief
HM Queen Noor of Jordan: The right to diversity (The environment millennium) 2000
Alexander Peal: Green spot in Africa (The environment millennium) 2000

AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and biodiversity