Rompiendo el ciclo del veneno

 
Sarojeni V. Rengam describe cómo el exceso de plaguicidas atrapa a los campesinos en la pobreza y esboza posibles soluciones.

Más de 300 agricultores se suicidaron en 1997 y 1998 en Andhra Pradesh, India – y más casos se han reportado en años recientes. Los agricultores en la zona habían cambiado los cultivos para alimento por cultivos comerciales tales como algodón y ajíes, lo cual les obligó a comprometerse a importantes préstamos para comprar variedades de semillas de alto rendimiento, fertilizantes químicos y plaguicidas. Desgraciadamente, el rociado masivo de los cultivos con plaguicidas ha creado una crisis ecológica, matando los enemigos naturales de las plagas y causando con ello que se hicieran más resistentes a los productos químicos.

El consiguiente resurgimiento de las plagas forzó a los agricultores a usar así llamados cóctels de plaguicidas, pero esto no hizo más que exacerbar el problema y llevó a repetidas fallas de las cosechas. Estas, junto con el costo cada vez más alto de los plaguicidas y otros insumos, obligó a los agricultores a entrar en un ciclo de deudas – así, una vez que habían adoptado esta tecnología de Revolución Verde, quedaron atrapados.

Incapaces de soportar las consecuencias, los hombres recurrieron al suicidio, dejando la responsibilidad de la deuda a sus esposas y sus familias, que se enfrentan con cargas de trabajo cada vez más insufribles y deprimente pobreza, luchando para pagar las deudas. La mayoría de los agricultores marginales y pequeños que aún sobreviven – no sólo en Andhra Pradesh sino en Asia como un todo – se enfrentan con una acumulación de deudas, como resultado de cambiar a la tecnología de Revolución Verde. La Coalición de ONG (organizaciones no gubernamentales) de Asia ha establecido que, a los pocos años de haber adoptado variedades de alto rendimiento, 4,3 millones de familias de agricultores en Tailandia estaban sumidos en deuda.

Unos 25 millones de agricultores y trabajadores agrícolas son envenenados por plaguicidas cada año. Un estudio de la Red de Acción sobre los Plaguicidas (PAN) en Asia y el Pacífico del uso y los patrones de exposición a los plaguicidas en siete países reveló una letanía de problemas, incluyendo agricultores poco educados empobrecidos que aplican los plaguicidas sin haber recibido cualquier tipo de capacitación o sin usar ropa de protección.

Peligros poco conocidos
El uso de plaguicidas altamente peligrosos – incluso plaguicidas clasificados como Clase I ("en extremo peligrosos") por la Organización Mundial de la Salud, tal como el metil paratión – es común: pero sus peligros son muy poco conocidos. Resulta difícil cumplir medidas para restringir la entrada a un cultivo recién rociado durante varias horas. Hay escasez de instalaciones para lavarse después del uso, o para el tratamiento en caso de accidentes. En Camboya, los envases de un producto de metil paratión lleva etiquetas en idioma tai más bien que en khmer, de modo que los campesinos no pueden leer las instrucciones para su uso, ni cualquier advertencia que puedan contener. Con frecuencia los agricultores almacenen los plaguicidas en la cocina, debajo de las camas y dentro del fácil alcance de los niños. Los envases se reusan como recipientes para agua. Los campesinos y los trabajadores agrícolas se quejan de dolores de cabeza, mareos, náusea, vómitos, dificultad de respirar, picazón crónica, sus uñas tornándose negras y cayendo, sensibilidad hacia la luz, y hasta de inconsciencia. Un estudio realizado en Indonesia observó que los campesinos/agricultores presentaban un promedio de tres síntomas neurológicos, intestinales o respiratorios de envenenamiento en 21% de las operaciones de rociado estudiadas.

Gestión más ecológica
PAN International lleva a cabo campañas contra el uso de plaguicidas y en pro de una gestión más ecológica de las plagas. En muchas regiones, incluso en Asia y el Pacífico, ha iniciado monitoreo de la salud comunitaria, investigación de acción participatoria y estudios para documentar el impacto de los plaguicidas sobre los campesinos y trabajadores agrícolas. A resultado de estas actividades, muchos grupos están trabajando ahora para potenciar a las mujeres, los campesinos/agricultores y trabajadores agrícolas para ocuparse del problema de los plaguicidas peligrosos y hacer campaña contra su uso, a fin de reducir su exposición a los mismos y promocionar alternativas no químicas.

Una silenciosa revolución está teniendo lugar ahora en Asia. El Movimiento para la Agricultura Ecológica ve la agricultura como un sistema holístico, donde otros intereses clave aparte de los aumentos en el rendimiento se toman en consideración al hacer las decisiones sobre el desarrollo. El mayor énfasis se pone en la seguridad de los alimentos dentro de un marco que abarca la producción, el medio ambiente, la participación de la mujer y la democracia. Semejantes sistemas de agricultura ecológica tienden a aprender de las prácticas de agricultura tradicional, utilizando las herramientas y la tecnología de los agricultores locales, y desarrollándolas para el futuro.

Hoy día, 55.000 agricultores en Bangladesh están practicando agricultura ecológica dentro del Movimiento Nayakrishi Andolan (Nueva Agricultura). Más de 10.000 agricultores en la India están practicando agricultura de bajo insumo externo sin uso de plaguicidas, mientras que en el programa de una ONG en Indonesia más de 7.000 agricultores han venido reduciendo el uso de plaguicidas en un 60 a 80% mediante la gestión de plagas integrada


Sarojeni V. Rengam es Directora Ejecutiva de la Red de Acción sobre los Plaguicidas (PAN) en Asia y el Pacífico, basada en Penang, Malasia.

PHOTOGRAPH: T. Balamhadren/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Respuestas a la mala salud | Encarando la pobreza de agua | Todo está relacionado entre sí | Incrementemos el producto natural bruto | Pongamos fin al SIDA | ¿Quién es dueño de la ciudad? | La nutrición | En breve: La pobreza | Concurso | Informe especial del Banco Mundial: Una doble carga | La contaminación no es justa | Humo y fuego | Rompiendo el círculo del veneno | Farmacias para la vida | Opinión: Cambio – o deterioro | El Atlas Mundial de los Arrecifes de Coral




Artículos complementarios:
Cheikh Hamallah Sylah and Mark Davis: Move these poisonous mountains (Hazardous waste) 1999
Alemayehu Wodageneh: Trouble in store (Chemicals) 1997
Barbara Dinham: Getting off the pesticide treadmill (Food) 1996
Jules N. Pretty: Sustainability works (Food) 1996
Don de Silva: Chemical-free farming (Chemicals) 1997

AAAS Atlas of Population and Environment:
Population waste and chemicals,
Agrochemicals