Informe sobre los COP y el PIC:
Controlando los COP

 
John Buccini describe las medidas mundiales emprendidas para controlar y suprimir gradualmente lo que a menudo son considerados los productos químicos más tóxicos producidos jamás

Los contaminantes orgánicos persistentes (COP), ya sean producidos por procesos naturales o antropógenos, poseen una combinación particular de propiedades físicas y químicas que aseguran que, una vez librados al medio ambiente, permanecen intactos por períodos excepcionalmente prolongados. Son transportados por el aire y el agua, y por ende distribuidos ampliamente alrededor del mundo – incluso en regiones donde nunca se habían usado. Se acumulan en organismos vivos – incluso humanos – y por lo tanto se encuentran en concentraciones más altas a los niveles más altos de la cadena alimentaria.

Por generaciones, tanto los seres humanos como la fauna silvestre han estado expuestos a COP en todas partes del mundo. Esto ha resultado en una amplia gama de efectos tóxicos, tanto agudos como crónicos, incluso cáncer y efectos sobre la reproducción. Los riesgos que plantean han causado creciente preocupación en las últimas décadas. Esto llevó a la toma de medidas a niveles nacional, regional y mundial encaminadas a proteger la salud humana y el medio ambiente de lo que muchos consideran como los productos químicos más tóxicos producidos jamás.

En febrero de 1997, el Consejo de Administración del unep concluyó que se disponía ya de información científica suficiente para justificar la toma de medidas internacionales inmediatas con respecto a los COP. El Consejo adoptó la Decisión 19/13C, en la cual se instaba a los gobiernos a emprender medidas en tal sentido – y al unep a emprender varias acciones de apoyo. La Decisión también hacía un llamado a la elaboración de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre los COP para el año 2000. La Asamblea sobre la Salud de la Organización Mundial de la Salud endosó estos resultados en mayo de 1997.

Entre 1997 y 1998 se organizaron ocho talleres regionales y subregionales para preparar a los países para las negociaciones de una Convención sobre los COP y prestar apoyo a medidas nacionales y regionales concernientes a los productos químicos. Los talleres contaron con la participación de representantes de gobiernos y otros interesados de 138 países antes del comienzo de las negociaciones en Montreal en junio de 1998, bajo los auspicios del unep. Las negociaciones intergubernamentales fueron concluidas en Johannesburgo el 10 de diciembre 2000, y la Convención de Estocolmo sobre los COP fue adoptada el 22 de mayo 2001. El tratado cuenta con el amplio respaldo de países de todas las regiones del mundo: desde que fue abierto a la firma al día siguiente, 105 países y la Unión Europea lo han firmado.

Instrucciones exhaustivas
Es meta de la Convención proteger la salud humana y el medio ambiente de la generación, el uso y/o la emisión de COP. Incluye instrucciones exhaustivas para encarar los riesgos planteados por un grupo inicial de 12 COP (aldrina, clordano, dioxinas y furanos policlorados, DDT, dieldrina, endrina, heptacloro, hexaclorobenceno, mirex, bifenilos policlorados (BPC), y toxafeno). Hará falta emprender medidas para reducir o eliminar la producción, el uso y/o la emisión de COP – ya sean producidos a propósito o involuntariamente – y para prevenir la introducción de COP nuevos en el comercio. El comercio en COP y desechos de COP producidos a propósito será restringido, y las existencias almacenadas de desechos que contienen o están contaminadas por los productos químicos deben ser almacenados, manejados y eliminados en una manera ambientalmente racional. En el futuro se irán agregando otros COP a la Convención mediante la aplicación de provisiones que incluirán criterios científicos y un proceso especificado. La implementación de la Convención ejercerá impactos de amplio alcance en todos los países y exigirá numerosos cambios con respecto a productos, prácticas y procesos. Los mismos quedan ejemplificados por aquéllos que serán requeridos para los BPC, DDT y los subproductos producidos involuntariamente tales como dioxinas y furanos policlorados.

Los BPC se han venido usando desde los años 1930 en una amplia gama de aplicaciones, incluso en equipo eléctrico y sistemas de transmisión (transformadores, condensadores). Todavía se hallan en uso grandes cantidades de estos productos en muchos países. Será necesario inventariar materiales que contienen BPC, quitarlos del servicio para 2025, y almacenarlos adecuadamente, para ser eliminados en una manera ambientalmente racional para 2028. La eliminación de los materiales de BPC conllevará tratar miles de partes de toda clase de equipos e involucrará la gestión de grandes volúmenes de desechos peligrosos. Hará falta nuevo equipo con uso de materiales alternativos, todo lo cual significa que cabe anticipar retos técnicos a la par que financieros.

La meta última
Al mismo tiempo, la Convención restringirá la producción y el uso de DDT a los programas de administración contra los vectores de enfermedad. En la actualidad aún se necesita el plaguicida en programas tales como los usados para el control de la malaria en unos 25 países, incluso algunos de los menos desarrollados del mundo. Ello no obstante, la meta última – reconociendo que el uso continuo de DDT no constituye una práctica sostenible – es la eliminación gradual de su uso una vez que se disponga de prácticas, productos y procesos alternativos económica y prácticamente factibles. Todas las Partes de la Convención están comprometidas a desarrollar alternativas del plaguicida. La situación será revisada dentro de un año a partir de la entrada en vigor de la Convención, y cada tres años a partir de entonces, para considerar cuándo será posible eliminar totalmente la producción y el uso de DDT. Harán falta esfuerzos de investigación y desarrollo por parte de todos los países del mundo si han de desarrollarse y llevar a la práctica alternativas adecuadas de forma oportuna.

Las dioxinas y los furanos policlorados son producidos involuntariamente como subproductos en procesos químicos y de combustión. Se encuentran en ciertos productos químicos y en emisiones de muchas fuentes de combustión. Estos COP son altamente tóxicos a muy bajos niveles, y a menudo se los denomina los contaminantes ambientales más tóxicos conocidos hasta la fecha. Se solicitará a los países elaborar planes de acción para informar al público sobre la necesidad y la naturaleza de las medidas requeridas, desarrollar e implementar una estrategia para encarar el problema de las fuentes de emisión industriales (procesamiento de metal, generación de energía, prácticas de eliminación de desechos tales como incineración), y evaluar el progreso en el esfuerzo de alcanzar la meta de reducir su emisión al medio ambiente, con vista a su eliminación total. Esto es mucho pedir, y ejercerá enorme impacto en la industria y otras actividades en las naciones desarrolladas y los países en desarrollo por igual.

El interés despertado en los asuntos relacionados con los COP durante el desarrollo de la Convención ha tenido por resultado que el público, los grupos de interés público, la industria, gobiernos y organizaciones intergubernamentales regionales y mundiales han emprendido medidas – y continúen emprendiendo medidas – para reducir la generación, el uso y/o la emisión de las sustancias contaminantes. En el curso de los últimos cuatro años, unep Sustancias Químicas ha organizado casi cien talleres para crear conciencia de los problemas relacionados con los COP y para incrementar la capacidad de gobiernos y otros interesados de emprender medidas encaminadas a reducir las amenazas que plantean. El unep mantiene una Lista Maestra de medidas continuas emprendidas por estos grupos: la versión más reciente (diciembre 2000) indica que arriba de 108 países y numerosas organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales ya las están poniendo en efecto. La formación de la Red Internacional para la Eliminación de los COP (IPEN) – que ahora incluye más de 400 organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientales comprometidas a emprender medidas concernientes a los productos químicos – es una importante indicación del nivel de interés.

Asistencia técnica y financiera
Para que la Convención entre en vigor, 50 países deben ratificarla: Canadá y Fijí ya lo han hecho. Se reconoce que hará falta asistencia técnica y financiera para capacitar a los países en desarrollo y países con economías en transición para cumplir los requisitos de ratificación y emprender las medidas que serán exigidas a todas las Partes. A través de los próximos años se necesitará apoyo financiero y técnico de los países desarrollados, organizaciones intergubernamentales y agencias de desarrollo para poder mantener el esfuerzo necesario para reducir y/o eliminar los riesgos planteados por estas sustancias tóxicas y penetrantes. El unep y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente recientemente iniciaron una serie de talleres regionales y subregionales para preparar a países en desarrollo y países con economías en transición para desarrollar planes de implementación nacionales en apoyo de la ratificación de la Convención y su temprana entrada en vigor. Algunos aspectos de los COP también son tratados en los Convenios de Rotterdam y Basilea, de modo que existe información sobre la interacción entre las tres convenciones. Dichos talleres servirán a modo de catalizadores para emprender medidas sobre los COP y posibilitar con ello la pronta entrada en vigor de la Convención.

Sin duda, numerosos impactos de gran alcance habrán de resultar de las medidas emprendidas por gobiernos, organizaciones intergubernamentales y ONG mucho antes de que la Convención de Estocolmo sea ratificada y entre en vigor. Algunos cambios ya se están introduciendo. Muchos más seguirán a medida que la comunidad mundial se prepara para hacer frente a los retos necesarios para la plena implementación de la Convención. Al mismo tiempo de adoptar la Convención, también se acordó que el Comité Intergubernamental de Negociación continuaría reuniéndose una vez por año. Esto mantendría el momento creado durante las negociaciones, asistiría a los países en sus esfuerzos para la ratificación y aseguraría un “rápido comienzo” en la primera Conferencia de las Partes inmediatamente a continuación de la entrada en vigor de la Convención. Mientras todos los interesados persigan las medidas sobre los COP de forma agresiva, el pronóstico para el futuro es sumamente alentador


Dr. John Buccini es Presidente del Comité Intergubernamental de Negociación establecido por el unep con el propósito de negociar una convención mundial sobre los COP.

Foto: Roberto Gomes/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Puertas abiertas | Progreso y posibilidades | Un paso más adelante | Enfrentando el reto | Una llamada para despertar al mundo | Seguridad en un mundo en disminución | Premio Sasakawa 2001 para el medio ambiente | Concurso | Economía doméstica mundial | Trastornando los mensajes de la vida | Ubicuos y peligrosos | Mucho ya hecho – y mucho por hacer | Controlando los COP | Una primera línea de defensa | Invirtiendo la carga de las pruebas

Artículos complementarios:
En el número: Hazardous Waste 1999
En el número: Chemicals 1997
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population, waste and chemicals