Ubicuos y peligrosos

 
Clifton Curtis y Tina Skaar
describen los impactos de los productos químicos sobre los seres humanos y la fauna silvestre y las medidas internacionales para controlarlos

En el curso de los últimos 50 años se ha venido acumulando la evidencia de la amenaza que representan los productos químicos sintéticos para la salud y el bienestar de fauna y seres humanos por igual. Dondequiera dirijan su mirada – en los trópicos, los sistemas marinos, zonas industriales, el Artico – los científicos encuentran el impacto de los productos químicos tóxicos. Ninguna persona, región o especie puede escapar al alcance de estos insidiosos contaminantes.

Que se trate de plaguicidas como clordano y endosolfano, productos químicos industriales como los bifenilos policlorados (BPC) usados en los materiales plásticos, o subproductos como dioxinas y furanos, los productos químicos forman parte de nuestra vida en muchas maneras. Irónicamente, los mismos productos químicos que fueron desarrollados para controlar la enfermedad, incrementar la producción de alimentos, y mejorar nuestro estándar de vida constituyen una amenaza para la diversidad biológica y la salud humana.

Las políticas y las iniciativas programáticas – tales como el recientemente completado tratado mundial sobre los contaminantes orgánicos persistentes (COP), propuestas legislativas presentadas por la Unión Europea (UE) para reformar sus políticas relativas a los productos químicos, la consideración del Consejo de Administración del unep de una estrategia global sobre los productos químicos, y el Programa para la eliminación de reservas obsoletas de productos químicos en Africa (ASP) – son componentes vitales de un marco más realista para los productos químicos. Hace falta un sistema de gestión de los productos químicos más riguroso, coherente y ambientalmente racional para proteger la fauna silvestre y los seres humanos a niveles local, nacional e internacional por igual.

Aproximadamente 80.000 productos químicos se han introducido en el medio ambiente en el curso de los últimos 50 años, pero virtualmente ninguno de ellos ha sido sometido al conjunto de pruebas exhaustivas para posibles efectos reproductivos, neurológicos o endocrinos. Históricamente, la investigación y la reglamentación de los productos químicos sintéticos se ha concentrado en los peligros de mutación genética, cánceres, y defectos de nacimiento mayores. Empero, los científicos ahora se dedican cada vez más a investigar un peligro conocido como “disrupción endocrina”.

Los productos químicos que causan disrupción, o trastornos, endocrinos interfieren con la actividad de las hormonas en el organismo. Muchos productos químicos fabricados imitan a las hormonas naturales y envían mensajes falsos. Otros compuestos sintéticos bloquean los mensajes e impiden el paso a los mensajes verdaderos. Cualquiera sea el mecanismo, el resultado final es el mismo: cualquier producto químico que interfiere directa o indirectamente con las hormonas puede mezclar mensajes vitales, desbaratar el desarrollo, y minar la salud.

Un extenso volumen de evidencia respalda el argumento en contra de los productos químicos de disrupción endocrina: estudios de fauna silvestre, experimentos de laboratorio e investigaciones mecanísticas al nivel molecular y celular. Muchos científicos han concluido que los compuestos sintéticos ya han dañado a numerosas poblaciones de fauna silvestre, causando disfunción tiroidea, fertilidad disminuida, éxito disminuido en empollar, anormalidades de comportamiento, feminización y desmasculinización, y sistemas inmunes comprometidos.

Los contaminantes de disrupción endocrina pueden ser peligrosos en dosis sumamente bajas y plantean un peligro aún más grande para el feto en desarrollo dentro de la matriz. Debido a que las hormonas son tan importantes en el desarrollo temprano, los productos químicos sintéticos que causan disrupción de tales mensajes internos representan un peligro particular para el nonato. Durante la vida prenatal, los disruptores endocrinos pueden alterar el desarrollo del organismo, incluso el cerebro, y minar la capacidad de aprender, combatir las enfermedades, así como la capacidad de reproducción.

Eliminación gradual
Algunos de los productos químicos más peligrosos del mundo actualmente están eliminándose gradualmente y están prohibidos bajo la nueva Convención de Estocolmo sobre los COP, concretada en mayo de 2001. Los COP son sustancias tóxicas formadas por compuestos y mezclas químicos orgánicos (a base de carbonos). Incluyen productos químicos industriales como bifenilos policlorados (BPC) y plaguicidas como DDT. Principalmente son productos y subproductos de procesos industriales, fabricación química y los desechos resultantes. La totalidad de los 12 COP en los cuales se centra el tratado son productos químicos de disrupción endocrina.

Hoy día, los COP se encuentran casi en todas partes: en nuestros alimentos, en el suelo, el aire y el agua. Seres humanos y animales los llevan en todas partes del mundo en su organismo a niveles que pueden, o casi pueden causar daño. Estos contaminantes son compuestos altamente estables capaces de acumularse y permanecer en el medio ambiente o en los tejidos del organismo por años o décadas antes de descomponerse. También pueden ser transportados por el aire y el agua a regiones a gran distancia de su fuente original. Por otra parte, los COP tienden a bioacumularse en el tejido adiposo de organismos y aumentar de forma espectacular su concentración a medida que van subiendo en la cadena de alimentación.

Varias iniciativas internacionales brindan oportunidades especiales para tratar los productos químicos tóxicos de forma responsable. Esfuerzos nacionales correspondientes están progresando en una cantidad de países como parte de la necesaria matriz de políticas y programas, si bien las medidas locales, nacionales e internacionales emprendidas distan mucho de lo que es necesario.

La nueva Convención de Estocolmo está encaminada a eliminar o restringir severamente la producción y el uso de 12 COP (con provisiones de incluir otros más en el futuro), asegurar la gestión y la transformación química ambientalmente racional de los desechos de COP, y prevenir la emergencia de nuevos productos químicos con características similares. Entre las provisiones clave cabe mencionar la precaución frente a casos de incertidumbre, el financiamiento de compromisos contraídos por países desarrollados de asegurar que todas las naciones puedan participar, énfasis en la prevención de la entrada de nuevos COP a la corriente del comercio, y un llamamiento a productos y procesos sustitutos más bien que la dependencia de depuración/lavado y filtros.

Ratificación sin demora
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y otras organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientales y de salud pública están instando a los gobiernos a la pronta ratificación del tratado de los COP, y otros tres tratados relacionados con los productos químicos, con anterioridad a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo a fines de agosto/principio de septiembre 2002. (Los otros tres tratados son: el Convenio de Rotterdam para el procedimiento de consentimiento fundamentado previo (PIC), que se ocupa de los controles del comercio en productos químicos tóxicos y las acumulaciones de reservas de plaguicidas, el Convenio de Basilea y Enmienda de Prohibición, que se concentran en el tráfico de desechos peligrosos, y el Protocolo de la Convención de Londres de 1996, que trata del vertimiento en el mar y la incineración de materiales peligrosos.) La Cumbre provee a los gobiernos una oportuna ocasión para anunciar sus ratificaciones de este conjunto crítico ante un público mundial.

Actualmente, la UE es el proponente internacional más progresista de la gestión ambientalmente racional de los productos químicos. El Libro Blanco de la Comisión Europea – Estrategia para la futura política en materia de sustancias y preparados químicos - representa un paso responsable encaminado a asegurar que la industria química provea por lo menos algunos datos estadísticos concernientes al peligro para todos los productos químicos producidos en cantidades arriba de 1 tonelada. Hasta la fecha esto no ha sido el caso. Todos los productos químicos, nuevos o ya existentes, serán probados y sujetos al mismo régimen bajo un marco cronológico para su implementación.

Desgraciadamente, la actual propuesta de la UE de llevar sustancias de muy alta preocupación bajo un plan de autorización únicamente se refiere a sustancias no- COP y a sustancias carcinogénicas, mutagénicas y reprotóxicas. Hace falta introducir varias mejoras a medida que se vayan elaborando propuestas legislativas durante 2002. El WWF considera que es necesario ampliar la gama de productos químicos incluidos para su autorización, y que sólo debiera concederse autorización si el producto químico en cuestión es realmente necesario y no existen alternativas más seguras. Si bien el sistema propuesto por la UE sugiere que se ejercerán los más estrictos controles sobre los productos químicos más peligrosos, los grupos ambientalistas aún tendrán graves preocupaciones respecto a la mayor parte de los productos químicos, para los cuales se dejará a la industria la tarea de evaluar los riesgos que plantean. El WWF y otros grupos también están haciendo campaña a favor del acceso público a la información completa sobre asuntos de seguridad y para el reconocimiento del derecho a conocer los constituyentes de los productos, al menos sobre una base cualitativa.

El Consejo de Administración del unep revisará un informe en febrero de 2002 sobre la posible necesidad de un Enfoque estratégico para la gestión de los productos químicos a nivel internacional. Se anticipa que ministros y otros participantes acordarán medidas encaminadas a un mayor avance para el Enfoque estratégico. Esto incluye la posibilidad de que se llamará a los participantes en la Cumbre de Johannesburgo a instruir a las agencias internacionales relevantes y otros interesados a desarrollar una estrategia mundial para los productos químicos que provea una política y un procedimiento para tratar asuntos internacionales.

Los comentarios sobre elementos particulares de la estrategia son prematuros a esta etapa, pero el WWF ve con beneplácito la inclusión de los dos “principios” clave en el informe del unep. En primer lugar, es necesario que el Enfoque estratégico se desarrolle “en una manera abierta, transparente e inclusiva”, con la gama completa de los interesados. En segundo lugar, el enfoque deberá “reafirmar” (no “invalidar”) las contribuciones ya hechas por diversos organismos, ayudando a llevar a la corriente convencional los objetivos de seguridad de los productos químicos ya existentes y en desarrollo. El desarrollo sostenible y la formación de capacidad serán los impulsores clave en tales esfuerzos. Si estos principios son honrados, ello mejorará de forma significativa la probabilidad de lograr un enfoque estratégico positivo hacia la gestión ambientalmente racional de los productos químicos.

Está ganando momento una innovadora alianza en-el-terreno para tratar las amenazas de las reservas de plaguicidas en Africa. Un programa iniciado por el WWF (el Programa ASP), combina los recursos y talentos de organizaciones intergubernamentales, agencias de ayuda internacionales, ONG ambientales y la industria de los plaguicidas. Diseñado para la eliminación de reservas obsoletas de productos químicos a través de todo Africa, combinado con la formación de capacidades y medidas para prevenir la recurrencia del problema en el futuro, el costo general del proyecto se estima en 250 millones de dólares durante 10-15 años. Recientes compromisos de financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y del Banco Mundial,, y contribuciones de tiempo/gastos del WWF, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el unep, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, African Unity y la Comisión Económica para Africa, además de otros participantes, permitirán el desarrollo de una alianza estratégica durante el año 2002. Los socios anticipan presentar el Programa ASP en la reunión del Consejo de Administración del FMAM en la segunda mitad del año 2002 para su aprobación y apoyo financiero continuo, en combinación con el financiamiento de gobiernos y agencias, fondos fiduciarios del Banco Mundial y otras fuentes.

La comunidad internacional ha hecho grandes progresos en tratar los productos químicos tóxicos, pero es mucho lo que queda por hacer para proteger la vida sobre la Tierra contra estos compuestos peligrosos. La naturaleza omnipresente y mundial de las amenazas subraya la urgencia de una acción continua y cada vez más concientizada para asegurar la gestión ambientalmente racional de los productos químicos


Clifton Curtis es Director y Tina Skaar es Oficial de Comunicaciones del Programa Mundial sobre Sustancias Tóxicas del WWF.

Foto: Sharina Hicks/PNUMA/Topham


Amenazas toxicas para las especies

  • Las ballenas en los océanos del mundo transportan BPC y otros contaminantes en concentraciones que causan defectos de desarrollo en seres humanos.

  • Los gasterópodos marinos (buccinos y bigaros) sufren defectos de determinación de sexo debido a lixiviación de tributilestaño de las pinturas anticorrosivas en el casco de los buques.

  • Los albatroces que anidan en la remota isla de Midway en el Pacífico Norte llevan niveles de BPC, DDT, dioxinas y furanos que demostraron ser peligrosos para especies de aves en la región industrializada de los Grandes Lagos de los Estados Unidos y Canadá.

  • Los peces machos en los ríos a través de todo el Reino Unido están experimentando feminización a niveles de contaminación encontrados comúnmente en el medio ambiente en Gran Bretaña.

  • Los caimanes en los lagos de Florida sufren de problemas reproductivos al parecer asociados con contaminación química crónica.

  • El sistema inmune de los osos polares árticos podría estar comprometido debido a su exposición a BPC. Los BPC también podrían estar vinculados con problemas reproductivos y genitales anormales observados entre osas en la región de Svalbard de Noruega.



Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Puertas abiertas | Progreso y posibilidades | Un paso más adelante | Enfrentando el reto | Una llamada para despertar al mundo | Seguridad en un mundo en disminución | Premio Sasakawa 2001 para el medio ambiente | Concurso | Economía doméstica mundial | Trastornando los mensajes de la vida | Ubicuos y peligrosos | Mucho ya hecho – y mucho por hacer | Controlando los COP | Una primera línea de defensa | Invirtiendo la carga de las pruebas

Artículos complementarios:
En el número: Chemicals 1997, incluso:
Theo Colborn: Restoring children’s birthrights
En el número: Hazardous Waste 1999
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population, waste and chemicals,
Polar Regions,
Population and biodiversity