Un paso mas adelante

 
Kjell Larsson explica por qué hace falta cooperación mundial en el ordenamiento racional de los productos químicos

El uso de productos químicos ha sido muy importante para el desarrollo de nuestra sociedad de hoy día y ha contribuido no poco a la actual prosperidad en muchas partes del mundo. Nos beneficiamos de ellos en muchas maneras – en productos farmacéuticos, plásticos, conservantes, detergentes y pinturas, entre muchos otros.

Sin embargo, además de todos los beneficios, el uso de productos químicos también contribuye a las desventajas de la prosperidad. Su amplio uso ha sido – y sigue siendo – una seria amenaza para el medio ambiente y para la salud humana. Aún no conocemos en detalle los efectos que estas sustancias químicas podrían tener para las generaciones futuras, pero sabemos que los fetos y los niños son particularmente vulnerables.

En el curso de la última década – a partir de la Cumbre de Río de Janeiro y la adopción del Capítulo 19 del Programa 21 – se han hecho progresos sustanciales relacionados con la cooperación mundial e internacional en el campo de los productos químicos. En todo este trabajo, el unep ha desempeñado un papel protagónico.

Uno de los logros más destacados en el trabajo internacional para el ordenamiento racional de los productos químicos es la positiva conclusión de las negociaciones y la firma de la Convención de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COP) en la capital sueca en mayo de 2001. Ha sido un gran honor para mi país, Suecia, haber actuado como anfitrión de la Conferencia de Plenipotenciarios.

Ahora ha llegado el momento de dar otro paso más adelante. Personalmente estoy convencido de que una cooperación internacional más fuerte es imprescindible en el terreno de los productos químicos. Esto debería lograrse – y sería posible – mediante la elaboración de una estrategia global para el ordenamiento racional de los productos químicos. En su vigésimo primera reunión, el Consejo de Administración dio un mandato al unep de investigar los méritos de un Enfoque estratégico para la gestión de los productos químicos a nivel internacional. Los hallazgos de la investigación del unep se discutirán en la reunión del unep/Foro Ambiental Mundial a Nivel Ministerial en Cartagena (Colombia) en febrero de 2002. Tendremos entonces la posibilidad de emprender pasos decisivos hacia una mejor comprensión mundial y un enfoque común del ordenamiento racional de los productos químicos.

Suecia tiene una larga tradición de una activa y ambiciosa política para los productos químicos. En el curso de los años, nuestros conocimientos sobre las sustancias químicas ha acrecentado y hemos emprendido medidas contra algunas de las más peligrosas entre ellas. Mas durante ese mismo período se han revelado nuevas amenazas, se han identificado nuevas sustancias peligrosas y se han descubierto nuevas maneras de exposición. Por otra parte, también ha incrementado la conciencia entre los consumidores y usuarios de productos químicos respecto a los efectos que el uso de productos corrientes ejercen sobre el medio ambiente y la salud.

Contra este trasfondo, el Riksdag (Parlamento) sueco recientemente adoptó la Política sobre Nuevos Productos Químicos, según fuera propuesta por el Gobierno. La Política fue adoptada a los fines de alcanzar el Objetivo de Calidad Medioambiental: un Medio Ambiente No Tóxico. Este Objetivo es uno de los 15 Objetivos de Calidad Medioambiental adoptados por el Riksdag en 1999, a ser logrados dentro de una generación (hasta el año 2020).

Un medio ambiente "no tóxico" equivale a un medio ambiente libre de sustancias sintéticas y metales que representan una amenaza para la salud humana o la diversidad biológica. Esto significa que los niveles de sustancias que ocurren naturalmente en el medio ambiente deben ser cercanas al nivel de fondo, mientras que los niveles de las sustancias sintéticas deben ser cerca de cero.

La Política sobre los productos químicos comprende metas intermedias y definiciones de directrices adoptadas con anterioridad. Como punto de partida, Suecia considera que la gran falta de conocimiento acerca de los efectos ambientales y sobre la salud de las sustancias químicas en los productos constituye un problema fundamental en los esfuerzos por lograr un medio ambiente no tóxico. Para alcanzar el objetivo dentro de una generación, es esencial que encontremos una solución a este problema lo antes posible. En la actualidad están comercializándose grandes cantidades de sustancias a pesar de nuestra falta de conocimiento suficiente sobre sus efectos y propiedades.

Efectos difíciles de detectar
La nueva Política sueca sobre los productos químicos se enfoca en particular en la eliminación del uso de sustancias persistentes y propensas a bioacumularse. Creemos que esto es necesario aún cuando no tengamos un conocimiento completo de las propiedades tóxicas de los productos. La historia nos ha enseñado que las sustancias con estas propiedades pueden dar lugar a efectos perjudiciales difíciles de detectar. Una vez encontrados tales efectos, la sustancia puede estar tan ampliamente extendida en la sociedad y en el medio ambiente que – aún en caso de ser posible – resulta muy complicado eliminarla. Uno de los ejemplos de esto son los bifenilos policlorados. Otros elementos importantes de la Política sueca son los requisitos de la supresión progresiva de cadmio, plomo y mercurio y la condición de que, dondequiera sea posible, los productos nuevos deben estar libres de sustancias carcinogénicas, mutagénicas y reprotóxicas.

Suecia no será capaz de lograr todo esto dependiendo exclusivamente de medidas y acciones nacionales. Como primer paso, es necesario encontrar un entendimiento dentro de la Unión Europea (UE). Empero, para poder lograr verdadero éxito, hace falta acción a nivel mundial.

También se está llevando a cabo actualmente una revisión de la política y legislación para productos químicos dentro de la UE. La misma se basará en la propuesta de la Comisión Europea presentada en febrero de 2001 en el Libro Blanco, Estrategia para la futura política en materia de sustancias y preparados químicos, según fuera comentada por el Consejo de Ministros y el Parlamento Europeo. Esto significa que incluirá los siguientes:

  • Un sistema coherente para los productos químicos existentes y nuevos para asegurar que haya suficiente información disponible sobre todos los productos químicos.

  • Responsabilidad para generar datos sobre productos químicos, que deberá ser incumbencia de quienes los producen o comercializan.

  • El registro de todos los productos químicos arriba de cierto tonelaje de producción por año.

  • Un plan de autorización para el uso de sustancias/productos químicos de muy alta preocupación para los cuales aún no existen alternativas.

  • Transparencia de la información sobre las sustancias/productos químicos y libre acceso público a la misma.

En años recientes se ha llegado a varios acuerdos para reducir los efectos negativos de los productos químicos que podrían estar diseminados en el medio ambiente y para monitorear y limitar la exportación y las importaciones de productos químicos peligrosos.

Es importante ahora que estos acuerdos – en particular, la Convención de Estocolmo sobre los COP y el Convenio de Rotterdam para el procedimiento de consentimiento fundamentado previo – sean ratificados e implementados lo antes posible.

No obstante, es evidente que el sistema de control de los productos químicos que tenemos en la actualidad no es lo suficientemente eficaz para la protección del medio ambiente y la salud humana. La producción mundial de productos químicos ha incrementado de 1 millón de toneladas en 1930 a 400 millones de toneladas hoy día, y muchos de los productos químicos usados actualmente – decenas de miles en el mercado europeo – fueron lanzados al mercado sin restricciones y sin conocimiento alguno de sus propiedades. Esto significa que nos enfrentamos con un vasto número de sustancias sintéticas de las cuales sabemos muy poco, y con combinaciones de sustancias de las cuales sabemos aún menos.

Así pues, es absolutamente necesario avanzar el programa para la seguridad de los productos químicos. En este sentido, el Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química (FISQ) ha llevado a cabo una importante tarea. La adopción de Prioridades para la Acción más allá de 2000 en Salvador de Bahía, Brasil, en octubre de 2000 por cierto es un paso importante. Pero hace falta que llevemos el asunto aún más lejos.

Prevención y precaución
La falta de conocimiento completo de los efectos a largo plazo de los productos químicos sobre la salud humana y el medio ambiente sin duda nos tornará mucho más cuidadosos al usarlos. Deberíamos actuar de una manera mucho más preventiva, con mucha más precaución. Las estrategias para la reducción de los riesgos – junto con mayor coherencia y eficiencia entre las actividades internacionales relacionadas con los productos químicos – sin duda fortalecerá el trabajo que ya se lleva a cabo. Es necesario que aumentemos nuestro conocimiento sobre las propiedades intrínsecas de los productos químicos. Sería posible hacer esto a través de una mayor cooperación internacional en la generación y difusión de datos estadísticos. Para poder actuar de una manera preventiva es necesario desarrollar y utilizar sustitutos y tecnologías alternativas.

Será preciso examinar asuntos relacionados con el comercio. Uno de los problemas es el tráfico ilícito. Debemos reforzar la cooperación internacional para tratar de resolver este problema. Otra área de gran preocupación que debemos discutir es la diseminación poco precisa de sustancias químicas a través de artículos de consumo. Debido a falta de conocimientos, hemos permitido que algunas sustancias químicas sumamente peligrosas se hayan difundido en todas partes del mundo y hayan sido descartadas con nuestra basura doméstica. Es necesario que obliguemos a los productores de estos artículos a asumir su responsabilidad. El establecimiento de estándares internacionales para lanzar productos químicos al mercado podría facilitar su control y su uso.

Es sabido que el mercurio y ciertos otros metales pesados y sus compuestos son transportados por largas distancias alrededor del mundo y pueden encontrarse muy lejos de su lugar de origen. Lo que hace falta es acción mundial. Por lo tanto, me complace la decisión del Consejo de Administración 21 del unep de llevar a cabo una evaluación mundial del mercurio y anticipo con el mayor interés los resultados y recomendaciones de esta iniciativa. Evaluaciones similares hacen falta para ciertos otros metales pesados. Es necesario mejorar la comprensión científica de los metales pesados y sus compuestos en cuanto a sus fuentes y transporte, así como sus efectos socioeconómicos.

En este esfuerzo, convendrá que el unep realice la tarea con la asistencia de un grupo de trabajo ad hoc que incluya organizaciones no gubernamentales de interés público, ciencias y trabajo, así como al sector privado. Al emprender estas tareas deberán tomarse en cuenta las circunstancias de los países en desarrollo y las naciones con economías en transición


Kjell Larsson es Ministro para el Medio Ambiente de Suecia.

Foto: Claes Grundsten/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Puertas abiertas | Progreso y posibilidades | Un paso más adelante | Enfrentando el reto | Una llamada para despertar al mundo | Seguridad en un mundo en disminución | Premio Sasakawa 2001 para el medio ambiente | Concurso | Economía doméstica mundial | Trastornando los mensajes de la vida | Ubicuos y peligrosos | Mucho ya hecho – y mucho por hacer | Controlando los COP | Una primera línea de defensa | Invirtiendo la carga de las pruebas

Artículos complementarios:
Kjell Larsson: Now for vigorous action (The Environment Millennium) 2000
Malmö Ministerial Declaration (The Environment Millennium) 2000
En el número: Hazardous Waste 1999
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population, waste and chemicals