Economía doméstica mundial

 
Attila Molnar dice que la industria debe cerrar la brecha entre la ecología y la economía y describe lo que está haciendo una empresa de productos químicos

La sostenibilidad es el reto del siglo xxi. Nos ofrece un principio rector que inicialmente podrá hacernos sentir incómodos a todos. Incómodos, porque demanda nuestra responsabilidad a largo plazo, y porque, pese a nuestros horizontes de planeamiento miope, no podemos evitarla. Hasta la actitud de querer evaluar o solucionar los problemas fundamentales de los nuevos países en proceso de industrialización desde el confort de nuestras cómodas butacas – común en las naciones ricas industrializadas – es una actitud que este principio rector torna inaceptable.

En el futuro, ir al paso de – y donde haga falta amortiguar – el impacto de las consecuencias de la mundialización no será sólo una tarea para los gobiernos sino también será vital para cualquier empresa activa que no puede permitirse el riesgo de poner en peligro su imagen positiva.

Desarrollo sostenible significa llevar las actividades de la administración humana en armonía con las de la naturaleza. Así, las empresas tienen la obligación de comercializar productos y servicios que logran valor múltiple, tanto en términos económicos como ecológicos. Ecología y economía son palabras artificiales que provienen de la misma raíz griega oikos, que significa “casa” y también “economía doméstica”. Los dos sistemas de administración (o economía) deben equilibrarse uno con otro.

La manera en que la empresa Bayer se propone hacer esto está expuesta en su nuevo Informe sobre el Desarrollo Sostenible 2001. Desde 1990, nuestro volumen de producción ha incrementado considerablemente; y no obstante, a través del mismo período hemos logrado hacer reducciones espectaculares en parámetros tan cruciales como el consumo energético, volumen de desechos, emisiones y contaminación de aguas residuales. También hemos mejorado los indicadores de la gestión comercial de la compañía y establecido nuestra posición firmemente como un líder en cuanto a estos criterios. Por consiguiente, hemos salvado de esta forma la brecha entre ecología y economía.

No puede haber futuro para la economía a menos que se maneje el medio ambiente de forma responsable, mientras que la ecología, sin consideración para la rentabilidad, pone en peligro la prosperidad.

Por lo tanto, a nuestro modo de ver, la protección ambiental de hoy no significa meramente producir en una manera que conserva los recursos naturales, manteniendo los refugios para la flora y la fauna silvestres y asegurando la base de producción de alimentos en la agricultura. También se extiende al desarrollo de tecnología efectiva y su implementación en nuestros sitios en todas partes del mundo. Nosotros aseguramos que nuestra producción sea lo más favorable posible al medio ambiente, y nos esforzamos constantemente para mejorarla.

Nuevos productos
Por otra parte, también tratamos continuamente de llevar al mercado nuevos productos favorables al medio ambiente. Nuestra subsidiaria en los Estados Unidos recientemente fue galardonada con el Premio Presidencial del Reto Verde por segunda vez seguida. El honor le fue concedido para el desarrollo de unos sistemas de revestimiento industrial basados en agua en vez de solventes químicos, uno de los muchos ejemplos que vienen a demostrar que están reconociéndose nuestros esfuerzos por ofrecer productos compatibles con el medio ambiente, garantizando la seguridad en la producción y manejando los recursos de la Tierra con la mayor moderación y eficiencia posibles.

No obstante, un enfoque de protección ambiental moderno, que toma en cuenta las demandas de la sostenibilidad, va más allá de la ecología y la economía. Es necesario que la producción y los productos se acepten, y que satisfagan las demandas y expectativas sociales. La importancia de las fronteras nacionales y las voces nacionales han menguado. Las empresas internacionales han reconocido esto como una oportunidad y lo han aprovechado plenamente, si bien estos desarrollos no son vistos como positivos universalmente.

Las cumbres y los foros económicos con la asistencia de gobiernos nacionales – tales como los de Seattle, Göteborg y Génova – recientemente han estado acompañados por protestas y disturbios organizados por organizaciones no gubernamentales y otros interesados. La recurrente demanda es para la reconciliación de las dimensiones ecológicas y sociales con condiciones económicas fundamentales, las cuales han experimentado cambios radicales ellas mismas.

Estos asuntos se están encarando actualmente, y recibirán mayor atención con la ayuda de una red de compañías que operan en el ámbito internacional. La idea de un “Compacto Mundial” – una especie de contrato social entre empresas internacionales y las Naciones Unidas – fue sugerida por Kofi Annan durante el Foro Económico Mundial en Davos. Bayer fue uno de los 50 y tantos actores mundiales en asociarse a esta iniciativa de las Naciones Unidas, comprometiéndose, junto con los demás, a mantener los derechos humanos y los estándares de trabajo y proteger el medio ambiente.

Este no es sino uno entre muchos ejemplos cada vez más frecuentes del sector privado como el socio clave en la solución de problemas mundiales, formado por redes internacionales bien organizadas, tanto internas como externas. Al asumir esta responsabilidad, la industria privada se ve simultáneamente confrontada con las demandas y expectativas de un público internacional.

Un consenso amplio
Muchas empresas están aceptando este reto. Asociaciones y compañías regionales y nacionales están reforzando sus actividades y contactos con organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales a través del Consejo Internacional de Asociaciones Químicas. Están tratando de comprender todas las perspectivas y, mediante el diálogo, de separar las perspectivas realistas de las no realistas, y buscando un consenso amplio para asegurar que sus productos y servicios ofrezcan óptimo valor económico, social y ecológico.

Esta fue la fuerza impulsora tras la presentación de nuestro Bayer Eco-Check al público el año pasado. Hemos reconocido que el éxito de nuestros productos sólo sería garantizado a largo plazo si se cumplan criterios amplios.

Por ende, la optimización de nuestros productos es una de nuestras prioridades. Inicialmente ensayamos y evaluamos nuestros productos estratégicamente importantes como parte de un proceso que comprende todos los criterios que afectan el éxito de mercado, y necesitan ser considerados antes de que un producto sea comercializado. Hemos ampliado ahora nuestra lista de criterios de evaluación para incluir un nuevo punto de referencia que denominamos “valor público”. Esto representa el juicio de nuestros productos y servicios de terceras partes externas como un criterio equivalente dentro del contexto de métodos de probada calidad. Deseamos asegurar la aceptación de nuestros productos en este proceso de formación de opinión. Después de todo, es nuestra meta ser exitosos a través de todas las regiones del mundo, con sus diversas características culturales y legislativas y tendencias de los consumidores. A la larga, únicamente lograremos esto si demostramos consideración adecuada para estas diferencias regionales.

También es crucial en este proceso que tomemos en cuenta los aspectos emocionales. La gente desarrolla sentimientos mixtos respecto a organizaciones que ellos perciben como poderosas, inabordables o no democráticas.

Esta es una de las razones por las cuales desde 1991 nosotros en Bayer hemos estado tan activamente involucrados en prestar nuestro apoyo y coorganizar la iniciativa mundial de la industria química de “Atención Responsable”. Nuestro objetivo no consiste simplemente en introducir continuas mejoras en la salud, la seguridad y las condiciones medioambientales en nuestras fábricas y sus entornos, eliminar accidentes serios en nuestras propias plantas químicas o minimizar las consecuencias, si bien no cabe duda de que éstas siguen siendo metas importantes.
Hemos ampliado ahora nuestra lista de criterios de evaluación para incluir un nuevo punto de referencia que denominamos “valor público”
En vez de ello, nuestra atención se enfoca principalmente en el diálogo continuo al cual nos hemos comprometido como parte de esta iniciativa. Pues tomamos muy en serio los sentimientos mixtos, reservas y temores de personas fuera de la empresa – ya sean personas laicas o expertos – con respecto a nuestros productos, hasta en casos en que consideramos que tales emociones son infundadas a la luz de nuestro conocimiento.

Existe una amplia sensación de descontento en la sociedad y entre los impotentes de que los problemas que afectan a muchos países recientemente industrializados no han disminuido, a pesar de décadas de ayuda al desarrollo y considerable progreso técnico, incluso en el campo de la protección del medio ambiente. La protección del clima, la seguridad de los productos químicos, el mantenimiento de la diversidad biológica, la lucha contra la pobreza, el problema de alimentar a la población del mundo, la salud y la educación no son más que unos pocos de los asuntos en última instancia sociales que esperan una solución comprensiva.

Ciudadanos corporativos
Dentro de este clima de debate, las expectativas puestas en las empresas aumentan mientras el público espera que su nombre vaya adquiriendo fama de buenos ciudadanos corporativos.

Trabajar hacia el cumplimiento de estos principios éticos es parte fundamental de la percepción que tenemos de nosotros mismos como una empresa internacional. Así por ejemplo, Bayer ha prometido a las autoridades estadounidenses una donación de 4 millones de tabletas de Ciprobay – destinadas para trabajadores postales y para los servicios de emergencia y auxilio – para combatir la grave amenaza de ántrax.

En estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) también hemos venido proveyendo Germanin y Lampit – drogas con un historial probado – de forma gratuita para una duración inicial de cinco años como un medio efectivo para combatir la enfermedad del sueño. Esta infección – transmitida por la mosca tsetsé, cuya picadura inicialmente es percibida como inocua – por lo general es fatal. Se ha observado un drástico nuevo incremento en los casos de enfermedad del sueño en partes de Africa asoladas por guerras civiles, en particular en estos últimos años. La OMS estima que 300.000 a 500.000 personas están infectadas con el patógeno en Africa Central, y asume que estos números están aumentando. Una vez más, ya hay países donde más personas están muriendo de enfermedad del sueño que del SIDA.

Contra este trasfondo, es obvio que las empresas sopesan continuamente los intereses legítimos unos contra otros. El deseo de los accionistas de compartir parte de las ganancias y el incremento en el valor de la compañía debe armonizarse con los intereses de otros interesados. Una empresa que deja de hacer esto no sólo arriesga su reputación sino también su aceptación social – en otras palabras, su licencia para operar.

Por lo tanto, nosotros buscamos oportunidades para el diálogo, para discutir nuestra política corporativa abiertamente con nuestros críticos, y para aprender y sacar provecho de sus objeciones y sugerencias. Es nuestro deseo ofrecer una gama de productos que sean aceptados sobre esta base, y estén en conformidad con nuestro tiempo. Esta es nuestra contribución a un desarrollo sostenible, a la lucha contra las crisis mundiales y a la creación del equilibrio social y la aceptación pública


Dr. Attila Molnar es miembro de la Junta Directiva de Bayer AG.

Foto: PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Puertas abiertas | Progreso y posibilidades | Un paso más adelante | Enfrentando el reto | Una llamada para despertar al mundo | Seguridad en un mundo en disminución | Premio Sasakawa 2001 para el medio ambiente | Concurso | Economía doméstica mundial | Trastornando los mensajes de la vida | Ubicuos y peligrosos | Mucho ya hecho – y mucho por hacer | Controlando los COP | Una primera línea de defensa | Invirtiendo la carga de las pruebas




Artículos complementarios:
En el número: Chemicals 1997
Tom Burke: The greening of Goliath (Beyond 2000) 2000
Nat Quansah: Farmacias para la vida
(La pobreza, la salud y el medio ambiente) 2001
Patty Stonesifer: Pongamos fin al SIDA
(La pobreza, la salud y el medio ambiente) 2001
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population, waste and chemicals