Futuro
nublado

 
Philip Bubb registra la desaparición de los bosques de nubes, tan vitales para el mundo y sugiere maneras de conservarlos

Los bosques de nubes - que crecen a tan gran altura en las montañas tropicales que con frecuencia son penetrados por nubes y neblinas - son mucho más raros que los bosques de lluvia de las tierras bajas. Tal vez mejor conocidos como el hábitat de los gorilas de montaña en Africa, constituyen una parte vital y amenazada del medio ambiente montañez de más de 60 países, incluso muchas islas tropicales.

Nuestra primera impresión al entrar a uno de estos bosques es la frescura de su ambiente, y la humedad. Los árboles gotean agua, y nos vemos redeados de gran abundancia de orquídeas, musgos y helechos, los troncos y ramas de cada árbol agobiados bajo su peso. Los bosques actúan a modo de esponjas, captando agua de las nubes cundo entran en contacto con la vegetación. El agua - ya sea bajando en cascada por la ladera de las montañas en saltos de agua o cataratas o absorbida en el suelo para reaparecer en ríos más abajo - es vital para los habitantes, tanto en las montañas como en las tierras bajas a su pie.

Este suministro de agua es particularmente valioso en zonas de pocas precipitaciones, donde existe una estación pronunciadamente seca. Aún cuando no cae lluvia en las zonas secas - tales como en parte de Africa Oriental, y los valles en América Central y en los Andes -, el agua es captada y suministrada por las selvas de nubes en lo alto de las montañas. Los 2,5 millones de habitantes de Dar-es-Dalaam, por ejemplo, dependen del agua de los bosques de los montes Uluguru, tanto para su agua potable como para energía hidroeléctrica.

Cuando los bosques desaparecen, ya no quedan plantas para captar el agua de las nubes. Tampoco pueden actuar como protección entre la superficie del suelo y el impacto de las fuertes lluvias torrenciales, con la conscuencia de seria erosión de los suelos y desprendimientos de tierras.

Además, estos bosques de nubes también contienen altas concentraciones de la diversidad biológica de sus naciones, y del mundo. Cubren menos del 1% de México, por ejemplo, pero contienen alrededor de un 12% de sus especies de plantas.

Una alta proporción de sus especies son endémicas. Un estudio realizado en una sola cresta de bosque de nubes en el oeste de Ecuador encontró alrededor de 90 especies de plantas aparentemente confinadas a una zona de apenas 20 kilómetros cuadrados. Una tercera parte de las especies endémicas de mamíferos, aves y ranas del Perú proviene de bosques de nubes.

Estos bosques constituyen una prioridad para la conservación de la biodiversidad, puesto que, aún si sólo un pequeño fragmento de uno de ellos quedara en pie, es muy probable que contenga especies endémicas únicas. Las mismas pueden incluir reservas genéticas cruciales de parientes silvestres de plantas tan importantes como tomate, aguacate o palta, patata, pimientos y plantas medicinales. El árbol de cascarilla, del cual se extrajo la droga contra la malaria, es nativo de los bosques de nubes de Ecuador.

A pesar de que los bosques de nubes suelen crecer en laderas empinadas y en climas relativamente inhóspitos, su tala y su degradación son cada vez más frecuentes. Unicamente sobreviven en las zonas menos accesibles, islas rodeadas por paisajes de montaña cultivados. A medida que las comunidades montañesas van creciendo y los caminos abren zonas nuevas, las presiones para talar más bosques aumentan.

Por otra parte, las malas prácticas agrícolas también pueden llevar a la deforestación. A medida que los suelos van agotándose y se tornan improductivos, los agricultores talan nuevas zonas. El desmonte de los bosques de nubes para pastoreo de ganado y cultivo de drogas ilegales, tales como opio, son problemas particulares en el norte de los Andes, y sin mendionar siquiera que son ampliamente explotados para leña y carbón vegetal.

Aparte de estas amenazas, con las cuales se enfrentan todos los bosques tropicales, los bosques de nubes son más vulnerables que los demás al cambio del clima mundial. Ya se ha descubierto que los cambios climáticos, y serios eventos de El Niño, aumentan la altura a la cual se forman las nubes. A medida que las nubes van subiendo por las montañas, los bosques quedan expuestos y se van haciendo más secos. Si los bosques ya se encuentran en la cima de la montaña, no tendrán posibilidad de subir más alto y acabarán por extinguirse.

La tala de los bosques de lluvia para pastoreo en las tierras bajas aledañas plantea una amenaza similar para los bosques de nubes. Las tierras de pastoreo son más cálidas y secas que los bosques de lluvia, y por ende se forman menos nubes encima de ellas.

Estos dos procesos se han viculado con el hecho de que se secara el bosque de nubes de Monteverde en Costa Rica, causando la extinción de especies que necesitan agua para sobrevivir. La mitad de las 50 especies de ranas desaparecieron durante el evento El Niño en 1987, y sólo 5 han vuelto a aparecer.

En muchas zonas, se ha asignado cierta forma de condición de zonas protegidas a los bosques de nubes - por ejemplo como parques nacionales o bosques comunitarios -, muchas veces por su papel crucial en suministrar agua así como para conservar su diversidad biológica. Pero grandes áreas de estos bosques todavía no están protegidas, o su protección es ineficaz.

El problema fundamental consiste en que el valor de los bosques no se aprecia en su totalidad, lo cual permite que sean destruidos por métodos de agricultura inapropiados, y por proyectos de infrastructura patrocinados por el Estado, tales como minería y la construcción de caminos.

Ocuparse de las necesidades inmediatas es una manera de asegurar su futuro. Los habitantes locales pobres necesitan poder producir suficientes alimentos y colectar leña suficiente para mantener a sus familias. Es poco realista pedirles que dejen de talar el bosque de nubes si carecen de otras maneras de producir lo que necesitan para sobrevivir. Desarrollar e implementar sistemas de agricultura sostenibles, tal como ha sucedido en algunas zonas, les ofrece una opción respecto a si desean conservar sus bosques. Se hace posible entonces concienciar a la gente sobre la importancia de los bosques de nubes y encontrar maneras de conservarlos.

Otro enfoque consiste en que gobiernos y organizaciones privadas establezcan reservas en las cuales es prohibida la tala. Empero, una vez que se haya detenido la destrucción inmediata, será preciso desarrollar modos de sustento viables de inmediato.

Los bosque de nubes son muy aprecidos por los usuarios de agua aguas abajo, por los científicos y por gente preocupada por la extinción de especies. Es necesario convertir el valor que todas estas personas asignan a los bosques en apoyo práctico para la gente que habita en ellos, de cuya administración los bosques dependen.

En un ejemplo de lo antedicho, la compañía suministradora de agua en la ciudad de Heredia en Costa Rica y los propietarios de una planta hidroeléctrica - que ambos usan agua del bosque de nubes - pagan una cuota para apoyar la conservación. El dinero es utilizado para solventar los gastos de operación de una reserva, y para un programa de reforestación. En otras situaciones, tales entradas podrían utilizarse para un fondo de desarrollo comunitario para prestar apoyo a habitantes locales ocupados en sustentos sostenibles que no involucran la tala de bosques.

Hacen falta estrategias de conservación locales y nacionales. Pero antes es necesario saber dónde se encuentran los bosques de nubes y por qué son importantes. Sin embargo, en la mayoría de los países apenas se ha comenzado a llevar a cabo un sondeo de los sitios.

En todos los países hay individuos y organizaciones que defienden sus bosques de nubes. Ellos necesitan apoyo internacional, incluso financiamiento, capacitación e información sobre métodos exitosos que están ussándose en otras áreas.

En 1999 fue creada una iniciativa para los bosques de nubes de zonas montañosas tropicales por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación (WCMC) del PNUMA, el WWF y el Programa Hidrológico Internacional de UNESCO. La iniciativa recauda apoyo internacional y promociona planes de acción de conservación en regiones con bosques de nubes. El WCMC-PNUMA está ofreciendo información sobre los bosques de nubes alrededor del mundo, así como capacitación en la elaboración de estrategias para su conservación.

Como individuos, podemos prestar apoyo a la conservación de estos bosques visitándolos como turistas o como líderes preocupados y encargados de tomar decisiones. Visitando y dando publicidad a estos mágicos lugares - verdes catedrales de belleza e inspiración - ayudaremos a asegurar su futuro


Philip Bubb es consejero ante el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA.

Foto: UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mensaje para el Día Mundial del Medio Ambiente: Salvando nuestra Tierra común | Apuntando alto | Majestuosas pero frágiles | Hacia el equilibrio | Reverdeciendo las laderas | Para el pueblo | Altas prioridades | Belleza natural | Perspectivas para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible: Hacia Johannesburgo | Por un sendero empinado | Las cumbres del problema | ¿Disneylandia o diversidad? | Una senda al descubrimiento | La cima de las actividades | Panorama desde la cúspide | Nadar a contracorriente | Futuro nublado


Artículos complementarios:
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and ecosystems: Mountains
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and ecosystems: Forests
Thomas Lovejoy: Tall trees and bottom lines (Biological Diversity) 2000


Report complementario:
Mountain Watch Report