Para el
pueblo

 
Fran P. Mainella describe cómo Estados Unidos maneja la “púrpura majestad de sus montañas” para el ecoturismo, la conservación ecológica y el desarrollo sostenible.

Un viaje por el rústico paisaje de Colorado a fines del siglo XIX inspiró a la poetisa Katherine Lee Bates a escribir el ahora famoso himno America the Beautiful.

Tal como yo e innumerables otros, ella quedó impresionada por la imponente majestad de la cordillera de las Montañas Rocosas. Desde los picos nevados, hasta las laderas cubiertas de bosques, las marismas alpinas bañadas de sol, la belleza y la diversidad ecológica de nuestras montañas son perlas en la corona del patrimonio natural de América.

Como la principal agencia de ordenación de las tierras en Estados Unidos, el Departamento del Interior está encomendado de proteger miles de tesoros, desde Hawai a Maine, que incluyen 385 sitios en el Sistema de Parques Nacionales, docenas de ríos agrestes y escénicos, más de 500 refugios nacionales de fauna y flora silvestres, y 2.000 otras zonas recreativas naturales.

El Departamento tiene a su cargo la administración de más de 180 millones de hectáreas de tierras públicas, o sea más de una hectárea de cada cinco hectáreas en Estados Unidos, y recibe 500.000 millones de visitantes por año, creando impulsores económicos para muchas comunidades a través del país. Estas tierras contienen una diversidad biológica y natural espectacular, con ejemplos de virtualmente todos los tipos de ecosistemas en Norteamérica. Ocho de los diez parques nacionales más visitados en los Estados Unidos contienen ecosistemas de montaña.

En su calidad de administrador de este vasto dominio público, el Departamento tiene a su cargo la tarea de preservar estas tierras para el disfrute del pueblo y por sus valores ecológicos. Estas zonas desempeñan un rol crítico en mantener sistemas naturales, la fauna y flora silvestres, y las comunidades locales. El Departamento del Interior posee más de un siglo de experiencia en hacer compatible la ordenación medioambiental con la vitalidad económica.

Al celebrar el Año Internacional del Ecoturismo y el Año Internacional de las Montañas, quisiera compartir una pocas observaciones sobre las contribuciones hechas por Estados Unidos a la conservación ecológica, el turismo natural y el desarrollo sostenible en los ecosistemas de las montañas.

En su sentido más amplio, el ecoturismo promociona activamente la conservación de la biodiversidad única de la Tierra mediante el desarrollo de prácticas turísticas encaminadas a proteger la tierra, el agua y la fauna y flora silvestres. Desde este punto de vista, el concepto de parques nacionales – de apartar grandes zonas naturales para conservarlas a fin de que generaciones futuras puedan visitarlas y disfrutar de su belleza – marcó un hito en la historia.

El Sistema de Parques Nacionales de los Estados Unidos surgió en respuesta al creciente apoyo para proteger algunas de las bellezas naturales del Oeste de América. A mediados del siglo XIX, Henry David Thoreau, uno de los más grandes pensadores americanos, habló en forma muy elocuente sobre la importancia de los lugares silvestres y remotos de Norteamérica. Para fines de los años 1860, la “trascendental” visión de la naturaleza popularizada por Thoreau y sus pares inspiró a una generación de conservacionistas que presionaron en favor de la protección de los sistemas naturales, que habría de llevar al establecimiento de Yellowstone.

La Ley de 1872, que establecía el Parque Nacional de Yellowstone “para beneficio y disfrute del pueblo”, estipulaba la preservación de todas las maderas, depósitos minerales, curiosidades y maravillas en el parque “en su condición natural”. El primer parque nacional del mundo, Yellowstone, contiene una diversidad de ecosistemas montañosos sin igual en los Estados Unidos.
El ecoturismo promociona activamente la conservación de la biodiversidad única de la Tierra
Esta histórica legislación puso en marcha las misiones primordiales del Servicio de Parques Nacionales de preservación de recursos y uso recreacional – un doble mandato que requiere un equilibrio de intereses. Para 1915 se habían establecido 35 parques, entre ellos varios ecosistemas montañeses, tales como los de Yosemite y Sequoia en California, y Mount Rainier en Washington. También fue evolucionando un amplio conjunto de leyes y reglamentos para conferir al Servicio de Parques Nacionales la necesaria autoridad para poder desempeñar su doble misión.

Para fines del siglo XIX, el movimiento de conservación de Norteamérica había crecido al punto de convertirse en una cruzada en pro del manejo científico de todas las tierras y aguas públicas. El movimiento promulgaba el concepto que un siglo más tarde evolucionó para convertirse en el “desarrollo sostenible”: la ordenación de las tierras públicas para el desarrollo de sus recursos madereros, minerales, hídricos y de pastoreo, sin dañar su salud ecológica.

El movimiento floreció bajo el Presidente Theodore Roosevelt, un apasionado amante de la naturaleza y cazador que creía fervientemente en la conservación de nuestros recursos naturales y en su disfrute. Utilizó la autoridad de su presidencia para apoyar la conservación de tierras públicas, recursos hídricos y fauna y flora silvestres, estableciendo el Sistema Nacional de Refugios de Fauna y Flora Silvestres y el Servicio de Bosques, además de designar 18 zonas de tierras públicas como parques y monumentos nacionales.

Aumento de las presiones
Conservar estas tierras públicas y facilitar su visita era más fácil de realizar en el siglo XIX y a principios del siglo XX. Mas con el crecimiento de la población y la expansión de la economía estadounidense, las presiones sobre las tierras no desarrolladas, los recursos hídricos y la fauna y flora silvestres han aumentado en la misma medida.

Ello no obstante, las principales agencias del Departamento del Interior – el Servicio de Parques Nacionales, el Servicio de Pesca y Fauna y Flora Silvestres, la Oficina de Ordenación de las Tierras, y la Oficina de Reclamación – continúan haciendo frente a los retos del mundo de hoy. Trabajando con un amplio círculo de socios públicos y privados, aplican la toma de decisiones basadas en la ciencia, valiéndose de los más modernos instrumentos de monitoreo y análisis de recursos naturales, incluso imágenes de satélite, Sistemas de GPS, Sistemas de GIS y de información tecnológica.

El US Geological Survey, la principal agencia científica del Departamento, trabaja con cada una de las oficinas de ordenación para llevar a cabo una gran variedad de estudios ecológicos que ayudan a los directores de tierras del Departamento del Interior a cumplir su misión de preservar y proteger el patrimonio natural de la nación para las futuras generaciones.

Varias importantes iniciativas encaminadas a fomentar la conservación de los recursos naturales en tierras del Departamento del Interior son dignas de mención especial. El Reto de los Recursos Naturales (Natural Resource Challenge) del Servicio de Parques Nacionales, por ejemplo, está acelerando los inventarios de recursos biológicos, expandiendo la investigación científica mediante programas de colaboración, mejorando el monitoreo de los recursos, e incrementando la protección de la fauna y flora silvestres y su hábitat.

Por otra parte, las agencias de ordenación de las tierras del Departamento del Interior también llevan a cabo extensas investigaciones sobre la capacidad de los parques, refugios y otras zonas naturales para recibir visitantes, a los fines de determinar el número y tipo de visitantes que estos sitios pueden manejar al mismo tiempo de mantener la integridad biológica y natural de las zonas en cuestión. Diversos proyectos relacionados reúnen información sobre la calidad de las experiencias de los visitantes en los parques.

Los datos reunidos a través de la investigación de recursos naturales y las investigaciones relacionadas relativas a los visitantes son integrados al planeamiento estratégico y sirven de directrices a los administradores en la elaboración de planes de operación para parques individuales, refugios y centros recreativos, así como para tomar decisiones críticas que pueden afectar el futuro de estas zonas naturales.

Las tierras manejadas por el Departamento del Interior que poseen características ecológicas especiales reciben protección especial. Muchas están designadas como zonas silvestres, otras como reservas naturales. Típicamente, estas zonas están cerradas al tráfico, y la construcción de nuevos caminos y las actividades recreativas en estos paisajes están restringidas a excursionismo, exploración, observación de las aves, fotografía y otras actividades con impactos humanos potenciales limitados.

En fecha reciente, un número de los más notables y escabrosos paisajes en el Oeste Americano, incluso muchos ecosistemas de montaña, fueron incluidos en un Sistema Nacional de Conservación del Paisaje. Administrado por la Oficina de Ordenación de las Tierras, este sistema asegura que el público pueda experimentar la soledad y el esplendor de estas tierras no desarrolladas y que futuras generaciones puedan disfrutar de estos grandes espacios abiertos.

Mientras estas iniciativas se concentran en las tierras públicas bajo la dirección del Departamento del Interior, nuestros administradores ya no pueden darse el lujo de enfocarse exclusivamente en las condiciones dentro de sus respectivos parques. Ya no es posible manejar tierras públicas con éxito según líneas de frontera estandarizadas, sin tener en cuenta las cuencas, las rutas de migración de los animales, las vistas panorámicas y otros asuntos relacionados con la ecología.

Por ende, es cada vez más importante que el Departamento del Interior enliste propietarios de tierra privados y comunidades locales para trabajar en proyectos que fomentan la innovación y crean incentivos destinados a restaurar y proteger zonas naturales. Bajo el presupuesto para el año fiscal 2002 del Presidente Bush, el Departamento del Interior propone un programa competitivo que promociona la administración de la ciudadanía. Bajo el nombre de Iniciativa de Conservación Corporativa, el programa alentará proyectos de costo compartido, desde el restablecimiento de la vegetación de pequeña escala para control de la erosión hasta esfuerzos de protección de las cuencas a escala de ecosistema.

Ayuda técnica y financiera
También se proveen iniciativas similares bajo dos iniciativas presidenciales comenzadas en 2002: los programas de Iniciativas de Terratenientes y Administración Privada. Estas iniciativas proveen ayuda técnica y financiera a terratenientes estatales y privados interesados en conservar hábitats de fauna y flora silvestres mientras continúan dedicándose a prácticas tradicionales de uso de la tierra.

A fin de que la conservación pueda tener éxito, es necesario que involucremos a la gente que vive en estas regiones, y trabaja y ama la tierra. La participación de los ciudadanos en la administración de los recursos naturales ayuda a la gente a tomar la conservación en sus propias manos, emprendiendo proyectos a nivel local. La mayoría de los norteamericanos, especialmente aquéllos que dependen de la tierra para su sustento, están dispuestos a hacer frente a lo que la Ministra del Interior Gale Norton llama el “Nuevo Ambientalismo”.

Esto nos trae a otra importante meta del ecoturismo – apoyar el desarrollo económico y social de los habitantes que viven cerca de estas zonas naturales. Esto comprende asegurar que las comunidades locales tengan voz y voto en la administración de nuestras tierras.

Los sitios de esparcimiento al aire libre administrados por agencias del Departamento del Interior apoyan a miles de comunidades locales que se benefician del turismo natural, ofreciendo una amplia gama de servicios para los visitantes que practican excursionismo con mochila, pesca, montañismo, deporte en balsa por los ríos, esquí de fondo, ciclismo, el uso de algunos vehículos motorizados, y observación de las aves.

Estos se encuentran entre los negocios más florecientes en las comunidades montañesas norteamericanas. Estas “comunidades de puerta de entrada” y los grupos de apoyo que forman para ayudar a conservar los ecosistemas juegan un importante papel en crear seguridad económica y administración medioambiental.

Para concluir, quiero hacer hincapié en la importancia de la educación en la tarea de crear el aprecio del público y su apoyo para conservar la diversidad biológica. Un ejemplo notable de este tipo de expansión a nivel nacional e internacional tuvo lugar en ocasión de los Juegos Olímpicos de Invierno en Salt Lake City en febrero de este año.

Al mismo tiempo de concentrar la atención del mundo en los Juegos Olímpicos, también dirigió su enfoque hacia la belleza y el dinamismo económico de Utah y la zona montañosa del Oeste. Las agencias estatales y federales de conservación de las tierras en Utah trabajaron en muy estrecha colaboración como parte importante del esfuerzo de dar la bienvenida al mundo.

Formaron la Alianza de Tierras Públicas de Norteamérica, la cual desarrolló una amplia variedad de iniciativas para llevar a cabo su misión de informar a los visitantes sobre los parques, refugios y zonas recreativas y la importancia de su conservación. La Alianza utilizó un enfoque integrado para hablar sobre estas tierras como un todo integral, más bien que por jurisdicción de cada agencia.

El mensaje transmitió a los visitantes de los Juegos Olímpicos una de las piedras angulares del ideal americano – los valores y la historia que subyacen a la conservación y el uso de los preciosos recursos naturales americanos para el pueblo.

La administración de las tierras públicas es de importancia capital para su conservación, y, a su vez, para la vitalidad económica de las comunidades que dependen de ellas para su sustento. El apoyo, la cooperación y el compromiso de los ciudadanos en este esfuerzo es igualmente vital si hemos de mantener la “púrpura majestad de las montañas” que ha inspirado a tantos americanos y visitantes de todas partes del mundo


Fran P. Mainella es Directora, US National Park Service.

Foto: Lee Weise/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mensaje para el Día Mundial del Medio Ambiente: Salvando nuestra Tierra común | Apuntando alto | Majestuosas pero frágiles | Hacia el equilibrio | Reverdeciendo las laderas | Para el pueblo | Altas prioridades | Belleza natural | Perspectivas para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible: Hacia Johannesburgo | Por un sendero empinado | Las cumbres del problema | ¿Disneylandia o diversidad? | Una senda al descubrimiento | La cima de las actividades | Panorama desde la cúspide | Nadar a contracorriente | Futuro nublado


Artículos complementarios:
En el número: Biodiversity 2000
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and biodiversity
AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and landuse


Report complementario:
Mountain Watch Report