Una agenda de
esperanza

 
Thabo Mbeki hace un llamado a los líderes del mundo a basar sus futuras acciones en los éxitos de Cumbres anteriores y a erradicar la pobreza

Diez años atrás, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo – la Cumbre para la Tierra – reunió a los líderes y las naciones del mundo para cambiar el curso de la historia.

El mundo declaró unánimemente que: “Los seres humanos se encuentran en el centro de las preocupaciones para el desarrollo sostenible. Ellos tienen derecho a una vida sana y productiva en armonía con la naturaleza.”

En el primer párrafo del Programa 21, las naciones del mundo declararon que:

“La humanidad se encuentra en un momento determinante en la historia. Nos enfrentamos con la perpetuación de las disparidades entre y dentro de naciones, el empeoramiento de la pobreza, el hambre, la mala salud y el analfabetismo, y el continuo deterioro de los ecosistemas de los cuales dependemos para nuestro bienestar. No obstante, la integración de las preocupaciones de medio ambiente y el desarrollo y una mayor atención dedicada a estos problemas conducirá a la satisfacción de necesidades básicas, estándares de vida mejores para todos, ecosistemas mejor protegidos y manejados y un futuro más seguro, más próspero. Ninguna nación puede lograr esto por sí sola. Empero, juntos podemos hacerlo, unidos en una alianza mundial para el desarrollo sostenible.”

Se estableció un consenso global de que un desarrollo sostenible descansa sobre tres pilares interdependientes, a saber: la protección de la Tierra, desarrollo social y prosperidad económica.

El Programa 21 fue un triunfo mundial. Se destacará para siempre como un luminoso modelo que señala el camino hacia el desarrollo sostenible. Es un monumento al espíritu de los pueblos de nuestro tiempo. Y es tan válido hoy día como lo era diez años atrás.

Al pasar la antorcha a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible – la Cumbre de Johannesburgo – la enormidad de la responsabilidad y del reto se hace tangible. Aceptamos esta responsabilidad y este reto en nombre de las víctimas del desarrollo insostenible, de todos los habitantes preocupados del mundo, y en el de nuestros hijos y las generaciones futuras, quienes son los verdaderos dueños de la Tierra.

El vínculo umbilical entre Johannesburgo y Río de Janeiro se extiende a Estocolmo. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano realizada allí resultó en tres décadas de una preocupación mundial sin precedentes por el impacto negativo de las actividades humanas sobre la Madre Tierra.

Recordemos que en Estocolmo, el mundo declaró: “El hombre es a la vez creatura y moldeador de este medio ambiente, que le ofrece sustento físico y le brinda la oportunidad de crecimiento intelectual, moral, social y espiritual. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana sobre este planeta se ha alcanzado un estado en que, a través de la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar su medio ambiente de incontables maneras y en una escala sin precedentes. Ambos aspectos del medio ambiente humano – el ambiente natural y el ambiente fabricado por el hombre – son esenciales para su bienestar y para el disfrute de los derechos humanos básicos, el derecho a la vida misma.”

Hoy, 30 años más tarde, tenemos menos peces en los mares, más dióxido de carbono emitido a la atmósfera, más desertificación, más erosión de los suelos y la extinción de un número cada vez mayor de especies.

Nuestro modelo de desarrollo mismo es puesto en duda diariamente por el ecosistema de la Tierra del cual depende toda vida y toda actividad económica. No podemos permitir que nuestras pautas de consumo y producción continúen incontroladas.

Si cada habitante de China fuera a consumir la misma cantidad de petróleo crudo que su contraparte en los Estados Unidos, China necesitaría 80 millones de barriles de petróleo por día, más que los 74 millones de barriles por día que el mundo está produciendo actualmente. Si el uso anual de papel en China de 35 kilogramos per capita fuera a aumentar al nivel de 342 kilogramos de los Estados Unidos, China necesitaría más papel del que hoy día se produce en todo el mundo.

El período transcurrido desde la Cumbre para la Tierra de Río ha sido un período de crecimiento económico mundial sin precedentes. La expansión en la economía mundial en el año 2000 excedió el crecimiento total del siglo XIX.

Y no obstante, la gente sigue muriéndose de hambre, niños nacen, crecen y mueren sin poder leer ni escribir, muchas personas carecen de agua limpia para beber, y muchos mueren de enfermedades curables. El abismo entre miembros ricos y pobres de la raza humana está aumentando día a día.

La Cumbre Mundial de Johannesburgo debe avanzar nuestra promesa hecha en la Cumbre del Milenio de erradicar la pobreza. Debe enfocarse en la implementación y la acción. Su resultado debe ser útil para la mujer obligada a caminar kilómetros para buscar agua potable y para la mujer que pasa horas juntando leña para cocinar. Y también debe dirigirse a aquéllos que consumen más de lo que la Tierra es capaz de dar.

Cuando los líderes del mundo se reunieron en Río de Janeiro en 1992, mi país todavía se encontraba bajo el gobierno de apartheid. Yo no disfrutaba del derecho a votar. Todo era incertidumbre y conflicto.

Pero el espíritu humano salió triunfante. Ahora, Sudáfrica es una democracia en la cual vivimos en armonía mientras luchamos por erradicar el legado de más de 300 años de colonialismo y apartheid. Desde la victoria en 1994, 7 millones de habitantes tienen ahora acceso a agua limpia, más de 1 millón de viviendas para familias pobres fueron construidas, más de otros 2 millones ahora tienen electricidad y cada niño tiene un lugar en la escuela.

Y Sudáfrica es anfitriona de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible.

En la época de Río, todo esto no era más que un sueño.

Todos sabemos que la gente puede cambiar y que es posible cambiar la vida de los pobres. También es necesario que tengamos fe en que es posible para nosotros vivir en armonía con la naturaleza.

Una alianza mundial para el desarrollo sostenible y para la erradicación de la pobreza está dentro de nuestro alcance. La auténtica solidaridad humana es posible y necesaria.

En nombre del pueblo de Johannesburgo y de los sudafricanos en general, invito a los líderes del mundo y a los representantes de todas las profesiones y condiciones sociales a unirse a nosotros en la persecución de esta agenda de esperanza. Pongámonos de acuerdo sobre un programa encaminado a cambiar la vida de la gente, proteger al planeta y construir la prosperidad.

La sociedad humana dispone de los medios y la pericia necesarios para alcanzar estas metas. Nadie puede dar genuinas razones para afirmar que la comunidad mundial de naciones es demasiado pobre para vencer la pobreza mundial.

Nadie puede dar genuinas razones para afirmar que existe un imperativo humano o una restricción decisiva que nos obligue a destruir el medio ambiente. Unidos, debemos dar auténtico sentido a la solemne promesa hecha en Río diez años atrás:

“Los seres humanos se encuentran en el centro de las preocupaciones por el desarrollo sostenible. Ellos tienen derecho a una vida sana y productiva en armonía con la naturaleza.”

Unidos en la acción, repitamos las palabras del poeta africano Ben Okri:

“Rompamos este ciclo
Rompamos esta locura
Dejemos que las fiebres se alcen
en este radiante acto de fe
Destruyamos este templo de infierno viviente
Unamos nuestras iras y enfados
Forjemos una nueva alegría para nuestro tiempo
antes de ver desintegrar nuestra vida.
Creamos
nuevos cambios.”

De Estocolmo a Río de Janeiro a Johannesburgo, continuemos forjando una nueva alegría para nuestro tiempo 


Thabo Mbeki is Presidente de la República de Sudáfrica.

Foto: Pablo Alfredo De Luca/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Una agenda de esperanza| Cambiando el paradigma | Una sola Tierra | Quitando los paréntesis | Renacimiento africano| Una oportunidad que no podemos perder | GEO-3 de un vistazo | Lo que piensa la gente | Recuperar el impulso | Midiendo la insostenibilidad | Renovando la red | Programa de transformación | Las grandes empresas deben dar cuentas | Salir al terreno | Carta a los Delegados| Necesitamos un sueño| Dos caras de una misma moneda: el antes y el después de Johannesburgo


Artículos complementarios:
Klaus Toepfer: Perspectivas para la cumbre: Hacia Johannesburgo
(Las montañas y el ecoturismo) 2002
Mohammed Valli Moosa: Enfrentando el reto (Las sustancias quimicas) 2002
Juan Mayr Maldonado: Puertas abiertas (Las sustancias quimicas) June 2000

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