Renacimiento
africano

 
Mohammed Valli Moosa describe cómo el lanzamiento de la Unión Africana fortalece la contribución de Africa al éxito de la Cumbre Mundial

Este año, Sudáfrica ha tenido el honor de ser anfitriona de dos importantes cumbres internacionales que juntas ayudarán a reforzar el naciente Renacimiento africano y colocar los fundamentos para el futuro desarrollo sostenible de nuestro Continente.

La Cumbre Inaugural de la Unión Africana, celebrada en Durban del 28 de junio al 10 de julio, lanzó una nueva fase excitante en la historia de la integración africana. Ahora, el mundo se reúne en Johannesburgo para la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS), entre el 26 de agosto y el 4 de septiembre. Se espera que la CMDS habrá de fortalecer la acción mundial para promocionar la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible, lo cual complementará y respaldará nuestros esfuerzos para regenerar la economía de nuestro Continente. Estos dos eventos nos ofrecen una oportunidad única para pavimentar el camino hacia un futuro más brillante para Africa.

El lanzamiento de la Unión Africana (UA) representa un nuevo punto de partida para nuestro Continente. En 1999, los líderes africanos decidieron establecer la UA como sucesora de la Organización de Unidad Africana, para continuar la tarea de formar un Africa fuerte y unida en una era de cambio e incertidumbre mundial sin precedentes. En particular, el lanzamiento de la UA señala el reconocimiento de la necesidad de una mayor integración económica a fin de evitar que continúe aumentando la marginalización de los países africanos en la nueva economía mundial. La UA proporcionará un marco dentro del cual será posible reforzar las necesarias alianzas entre gobiernos, pueblos, empresas y la sociedad civil, a los fines de fomentar el desarrollo económico y social para nuestro Continente.

La Unión Africana será apuntalada por la Nueva Alianza para el Desarrollo de Africa (NEPAD), que sin duda jugará un papel importante en ayudar al logro de los objetivos de la UA. La NEPAD nos permitirá canalizar voluntad política y recursos hacia la acción concreta. Esta promesa de los líderes y gobiernos africanos, basada en una visión y el compromiso unánime de erradicar la pobreza y afianzar la posición de sus países, individual y colectivamente, a las claras es el camino propio de Africa hacia un desarrollo sostenible.

Como una senda hacia el crecimiento y un desarrollo sostenido, la NEPAD es una respuesta comprensiva a los retos que el mundo debe enfrentar en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, la base sobre la cual acudimos a la Cumbre en busca de alianzas constructivas. Al mismo tiempo, también constituye una base para hacer un llamado a la comunidad internacional para obtener su apoyo. Como tal, la NEPAD expone un programa africano para el desarrollo sostenible basado en una responsabilidad mundial compartida.

Enfocamos la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible teniendo en mente los objetivos estratégicos de la UA y la NEPAD. El reto general y primordial de la Cumbre es la erradicación de la pobreza. Johannesburgo debe producir un programa de acción concreto si ha de ejercer un verdadero impacto sobre la vida de millones de personas alrededor del mundo que todavía viven en la pobreza.

En Africa, 340 millones de habitantes, o sea la mitad de la población, viven con menos de un dólar por día. La tasa de mortalidad infantil para niños menores de 5 años de edad es 140 por 1.000, y la expectación de vida al nacer sólo es de 54 años.

Sólo un 58% de la población tiene acceso a agua segura. La tasa de analfabetismo para personas mayores de 15 años es 41%.

Sólo existen 18 líneas telefónicas principales por 1.000 habitantes en Africa, comparadas con 146 para el mundo como un todo, y 567 para países de alto ingreso. En un mundo que ha visto la acumulación masiva de riqueza en el curso de la última década, esto es inaceptable y es imprescindible tratarlo de frente.

Existe un emergente consenso de que, si tomamos en serio el problema de erradicar la pobreza, la CMDS debe ser una conferencia de acción, no de palabras. Ya contamos con el compromiso político mundial a los más altos niveles para la erradicación de la pobreza y para un desarrollo sostenible, en forma del Programa 21 y las Metas de Desarrollo del Milenio. Ahora, el reto es traducir ese compromiso en un plan de acción implementable.

En este contexto, Kofi Annan, el Secretario General de la ONU, ha identificado cinco áreas específicas en las cuales es esencial y posible arribar a resultados concretos en Johannesburgo, a saber:

Agua y saneamiento. Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo carecen de agua potable segura, mientras más de 2.000 millones carecen de saneamiento adecuado. Y más de 3 millones de personas mueren cada año de enfermedades causadas por agua impura.

Energía. 2.000 millones de personas en todo el mundo actualmente no tienen acceso a servicios energéticos modernos. Es necesario proveer suministros accesibles y asequibles de energía limpia. Hace falta que aumentemos el uso de fuentes de energía renovable y mejoremos el uso eficiente de la energía.

Productividad agrícola. Se estima que la degradación del suelo está afectando hasta dos tercios de las tierras cultivables del mundo. Como resultado, la productividad agrícola está bajando de forma vertiginosa, mientras el número de bocas que alimentar sigue aumentando. En Africa, especialmente, millones de habitantes están amenazados de hambruna.

Biodiversidad y ordenación de ecosistemas. La diversidad biológica está declinando a un ritmo sin precedentes, hasta mil veces más rápidamente de lo que sería el caso sin el impacto de la actividad humana. Ya hemos perdido la mitad de las selvas de lluvia tropicales y los manglares. Alrededor de 75% de las pesquerías marinas se han explotado al límite de capacidad; 70% de los arrecifes de coral están amenazados.

Salud. Las enfermedades transmisibles, especialmente VIH/SIDA, cólera, tuberculosis y malaria, representan un serio obstáculo para el desarrollo sostenible. Más de 1.000 millones de habitantes en todo el mundo respiran aire insalubre, y 3 millones de personas mueren cada año de contaminación atmosférica, dos tercios de ellas gente pobre, en su mayoría mujeres y niños, que mueren de contaminación en locales cerrados causada por la quema de leña y estiércol.

La acción decisiva en estas áreas al nivel internacional mejoraría la vida de millones de personas en nuestro Continente, y complementaría la acción al nivel regional bajo la NEPAD. No obstante, debemos reconocer que tal acción no puede ser proporcionada por los gobiernos únicamente. Requerirá alianzas entre todos los interesados relevantes, incluso gobiernos, comunidades locales, el sector privado, organizaciones no gubernamentales y agencias internacionales. Mas también es importante que aseguremos que estas alianzas estén organizadas en una forma capaz de realizar nuestros objetivos.

Ahora hace falta asegurar que la mayor cantidad posible de dinero se destine a donde más se necesita: en Africa. La formación de la Unión Africana convierte este año en un año trascendental para Africa, y es de esperar que aumentará las posibilidades de éxito de la Cumbre más grande de las Naciones Unidas jamás celebrada en suelo africano. La UA es nuestra contribución más importante para el logro en la persecución de prosperidad para los habitantes de nuestro planeta  


Mohammed Valli Moosa, es Ministro para Asuntos Ambientales y Turismo de la República de Sudáfrica.

Foto: G. Claude Razafindriabe/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Una agenda de esperanza | Cambiando el paradigma | Una sola Tierra | Quitando los paréntesis | Renacimiento africano| Una oportunidad que no podemos perder | GEO-3 de un vistazo | Lo que piensa la gente | Recuperar el impulso | Midiendo la insostenibilidad | Renovando la red | Programa de transformación | Las grandes empresas deben dar cuentas | Salir al terreno | Carta a los Delegados| Necesitamos un sueño| Dos caras de una misma moneda: el antes y el después de Johannesburgo


Artículos complementarios:
Mohammed Valli Moosa: Enfrentando el reto (Las sustancias quimicas) 2002
Mohammed Valli Moosa: Sustainable solutions (Biological diversity) 2000
En el número: Culture, values and the environment, 1996

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