Una oportunidad
que no podemos perder

 
Goran Persson explica por qué es incumbencia de todos convertir la Cumbre en un éxito

La Cumbre de Johannesburgo ofrece una gran oportunidad para inyectar nueva energía a la cooperación internacional y para reforzar la solidaridad mundial. Es una oportunidad para hacer verdaderos progresos en alcanzar las metas postuladas en Río de Janeiro diez años atrás. Y es una oportunidad que no tenemos derecho a dejar pasar sin aprovecharla.

Sabemos a dónde queremos llegar, hemos acordado las metas para el desarrollo en el Programa 21 y en la Declaración del Milenio. Ahora es necesario que demos nuestra plena atención a “cómo hacerlo” y a la cuestión de “quién debe hacer qué”.

Si la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible ha de convertirse en un éxito, debe orientarse hacia la acción y debe empezar a producir un verdadero cambio para quienes más lo necesitan: las personas que viven en extrema pobreza, en las ciudades o en el campo; los niños que están enfermos debido a la falta de acceso a agua segura para beber y a la alta contaminación; las mujeres obligadas a pasar la mayor parte del día buscando leña para cocinar.

Esperanza para los jóvenes
Por otra parte, la Cumbre también debe crear esperanza para todos los jóvenes del mundo, esperanza de un mundo más justo y más seguro, caracterizado por una mayor solidaridad y oportunidades cada vez mayores para todos. Es nuestro reto asegurar una mundialización que une en vez de marginar, que trabaje en pro del desarrollo sostenible en vez de obrar en contra de tal desarrollo.

Será necesario que en Johannesburgo emprendamos pasos concretos en esa dirección. Esta es una cuestión de credibilidad política, no meramente para líderes políticos individuales, sino para el sistema de las Naciones Unidas como un todo.

Para lograr éxito, hace falta que contemos con la activa participación y las contribuciones de la sociedad civil, de expertos de diferentes disciplinas y del sector privado. Mientras los gobiernos tienen la clara responsabilidad de asegurar que el desarrollo sostenible en efecto pueda lograrse, no podemos hacerlo solos. Tenemos que trabajar en alianza con todos los sectores para reunir los recursos necesarios, tanto humanos como financieros. El desarrollo sostenible es incumbencia de todos.

Lecciones aprendidas
Este verano, Suecia fue anfitriona de una conferencia de aniversario en Estocolmo 30 años después de la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano, en la cual trabajaron 250 participantes de 66 países y 14 organizaciones internacionales. La reunión fue valiosa al analizar las lecciones aprendidas desde 1972, y las mejores maneras de progresar de aquí en adelante. Los participantes manifestaron frustración debido a la falta de progreso en la implementación hasta la fecha, pero también hubo mucha energía y esperanza en sus sesiones. El mensaje de las organizaciones juveniles fue claro: “Deseamos ver más acción y menos palabras.”

Parte central de los preparativos para Johannesburgo ha sido el enfoque “de abajo arriba”. Las experiencias recogidas en la implementación del Programa 21 y la promoción del desarrollo sostenible fueron la base sobre la cual se elaboró la agenda de la Cumbre. Si hemos de cambiar de las palabras a la acción es necesario que compartamos conocimientos y buenos ejemplos.

En Suecia hemos adoptado una estrategia nacional de desarrollo sostenible que une esfuerzos en diferentes sectores: económicos, sociales y ambientales. Un conjunto de políticas sociales progresivas forma una base central de nuestra labor en pro del desarrollo sostenible. Las inversiones en personas y las políticas del mercado laboral son productivos, y son los motores para el crecimiento. Los recursos humanos son el factor más importante en el logro de un desarrollo sostenible.

Otra de las condiciones para promocionar el compromiso público hacia la protección del medio ambiente consiste en asegurar un bienestar básico y buenos empleos para todos. Entretanto, unas fuertes políticas ambientales y las inversiones en nuevas tecnologías generarán oportunidades económicas y sociales.

El lanzamiento de nuevas iniciativas de alianza para contribuir a la implementación del Programa 21 y las Metas de Desarrollo del Milenio a través del plan de implementación de la Cumbre es prometedor. Pero esto no significa que nosotros, como líderes del gobierno, podamos evitar nuestra responsabilidad. Necesitamos claros compromisos intergubernamentales para implementar metas acordadas en Johannesburgo. Es necesario que demostremos nuestra disposición y voluntad para trabajar junto con nuestros socios en el Norte y en el Sur, en la sociedad civil y en el sector privado.

Para hacer una verdadera diferencia y producir resultados equiparables con los retos necesitamos contar con el compromiso y la participación de todos y un fuerte liderazgo político. Este es el único camino adelante 


Goran Persson es el Primer Ministro de Suecia.

Foto: UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Una agenda de esperanza | Cambiando el paradigma | Una sola Tierra | Quitando los paréntesis | Renacimiento africano| Una oportunidad que no podemos perder| GEO-3 de un vistazo | Lo que piensa la gente | Recuperar el impulso | Midiendo la insostenibilidad | Renovando la red | Programa de transformación | Las grandes empresas deben dar cuentas | Salir al terreno | Carta a los Delegados| Necesitamos un sueño| Dos caras de una misma moneda: el antes y el después de Johannesburgo


Artículos complementarios:
Malmö Ministerial Declaration (The Environment Millennium) 2001
Kjell Larsson: Now for vigorous action (The Environment Millennium) 2001
Kjell Larsson: Un paso mas adelante (Las sustancias quimicas) 2001
Klaus Toepfer: Perspectivas para la cumbre: Hacia Johannesburgo
(Las montañas y el ecoturismo) 2002

AAAS Atlas of Population and Environment:
About the AAAS Atlas of Population and Environment