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Goran Persson explica por qué es incumbencia de todos convertir la Cumbre en un éxito |
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La Cumbre de Johannesburgo ofrece una gran oportunidad para inyectar nueva energía a la cooperación internacional y para reforzar la solidaridad mundial. Es una oportunidad para hacer verdaderos progresos en alcanzar las metas postuladas en Río de Janeiro diez años atrás. Y es una oportunidad que no tenemos derecho a dejar pasar sin aprovecharla.
Sabemos a dónde queremos llegar, hemos acordado las metas para el desarrollo en el Programa 21 y en la Declaración del Milenio. Ahora es necesario que demos nuestra plena atención a cómo hacerlo y a la cuestión de quién debe hacer qué.
Si la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible ha de convertirse en un éxito, debe orientarse hacia la acción y debe empezar a producir un verdadero cambio para quienes más lo necesitan: las personas que viven en extrema pobreza, en las ciudades o en el campo; los niños que están enfermos debido a la falta de acceso a agua segura para beber y a la alta contaminación; las mujeres obligadas a pasar la mayor parte del día buscando leña para cocinar.
Será necesario que en Johannesburgo emprendamos pasos concretos en esa dirección. Esta es una cuestión de credibilidad política, no meramente para líderes políticos individuales, sino para el sistema de las Naciones Unidas como un todo.
Para lograr éxito, hace falta que contemos con la activa participación y las contribuciones de la sociedad civil, de expertos de diferentes disciplinas y del sector privado. Mientras los gobiernos tienen la clara responsabilidad de asegurar que el desarrollo sostenible en efecto pueda lograrse, no podemos hacerlo solos. Tenemos que trabajar en alianza con todos los sectores para reunir los recursos necesarios, tanto humanos como financieros. El desarrollo sostenible es incumbencia de todos.
Parte central de los preparativos para Johannesburgo ha sido el enfoque de abajo arriba. Las experiencias recogidas en la implementación del Programa 21 y la promoción del desarrollo sostenible fueron la base sobre la cual se elaboró la agenda de la Cumbre. Si hemos de cambiar de las palabras a la acción es necesario que compartamos conocimientos y buenos ejemplos. En Suecia hemos adoptado una estrategia nacional de desarrollo sostenible que une esfuerzos en diferentes sectores: económicos, sociales y ambientales. Un conjunto de políticas sociales progresivas forma una base central de nuestra labor en pro del desarrollo sostenible. Las inversiones en personas y las políticas del mercado laboral son productivos, y son los motores para el crecimiento. Los recursos humanos son el factor más importante en el logro de un desarrollo sostenible. Otra de las condiciones para promocionar el compromiso público hacia la protección del medio ambiente consiste en asegurar un bienestar básico y buenos empleos para todos. Entretanto, unas fuertes políticas ambientales y las inversiones en nuevas tecnologías generarán oportunidades económicas y sociales. El lanzamiento de nuevas iniciativas de alianza para contribuir a la implementación del Programa 21 y las Metas de Desarrollo del Milenio a través del plan de implementación de la Cumbre es prometedor. Pero esto no significa que nosotros, como líderes del gobierno, podamos evitar nuestra responsabilidad. Necesitamos claros compromisos intergubernamentales para implementar metas acordadas en Johannesburgo. Es necesario que demostremos nuestra disposición y voluntad para trabajar junto con nuestros socios en el Norte y en el Sur, en la sociedad civil y en el sector privado.
Para hacer una verdadera diferencia y producir resultados equiparables con los retos necesitamos contar con el compromiso y la participación de todos y un fuerte liderazgo político. Este es el único camino adelante Goran Persson es el Primer Ministro de Suecia. Foto: UNEP/Topham |
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