Renovando
la red

 
Mark Moody-Stuart esboza pasos prácticos para llevar energía renovable a mil millones de habitantes en países desarrollados y en desarrollo para fines de esta década

Las tecnologías renovables deben comenzar por usarse en el mundo en desarrollo, si han de traer beneficios a los 2.000 millones de habitantes que carecen de acceso a energía moderna. Esta fue una de las conclusiones del Grupo de Trabajo sobre Energía Renovable G8, un grupo de múltiples interesados integrado por miembros de gobiernos, el sector privado, organizaciones no gubernamentales (ONG), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial del Banco Mundial, naciones G8, y países no-G8 de China a la India hasta Brasil y el Caribe (véase www.renewabletaskforce.org).

Las recomendaciones del grupo de trabajo pueden agruparse en cuatro temas principales, que se ocupan de las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos bajar los costos? ¿Cómo podemos crear la capacidad necesaria para instalar sistemas renovables extendidos? ¿Cómo podremos satisfacer las necesidades financieras únicas de la energía renovable? Y por último, la cuestión de las políticas y los subsidios.

La cuestión del costo es bastante sencilla. El costo de cada tecnología – ya se trate de teléfonos móviles, turbinas a gas o tecnologías agrícolas – va bajando con la experiencia. Cuanto mayor la cantidad que producimos, tanto mayor se hace el ingenio y la creatividad para encontrar medios para hacer las cosas mejor y con menos. Esto involucra desarrollar el mercado, y los únicos mercados de energía suficientemente grandes como para realizar esto de forma rentable se encuentran en los países desarrollados.

Prácticamente cada uno de estos países ya se ha fijado metas o aspiraciones para generar, supongamos, un 10% de su energía de renovables para el año 2010. Será necesario encauzar la creatividad del mercado hacia el logro de estas metas. Ya hay numerosos ejemplos de todas partes del mundo de cómo es posible hacer tal cosa. Un ejemplo es el de Texas, que muy prudentemente había deseado tener un pequeño porcentaje de energía renovable en su suministro de electricidad. Bajo su sistema, los proveedores tienen dos opciones: pueden generar la energía ellos mismos o comerciarla, o bien puede imponérseles una multa superior al precio de compensación de mercado. El bajo porcentaje y ciertos descuentos en el impuesto federal significan que el impacto sobre los costos es insignificante.

Llevar energía renovable a millones de familias rurales en el mundo en desarrollo es una tarea gigantesca. Requerirá miles de pequeñas empresas capaces de instalar y mantener sistemas. Esto podrá significar un enorme requerimiento de capacitación y formación de capacidad, pero también es una importante fuente de creación de empleos y negocios. El sistema de concesión o licencia que puede formar este tipo de capacidad es bien conocido de los sistemas de distribución y venta minorista tradicionales que distribuyen gasolina en puntos de venta al por menor o distribuyen y venden bebidas o detergentes embotellados o enlatados. Necesitamos redes parecidas para sistemas solares domésticos para viviendas.

Pero no sólo en el mundo en desarrollo se necesita este aumento de la capacidad. La capacidad de desarrollar una economía integrada racional en todo el sistema energético antes de tomar decisiones también hace falta en las Agencias de Crédito de Exportación y en las Instituciones Financieras Internacionales. Con frecuencia, la energía renovable ya es el medio de suministro más económico en las zonas rurales si se toman en cuenta los costos de generación y de la instalación de redes a las aldeas.

Esto nos lleva a la cuestión de las finanzas. Un consumidor que compra un sistema solar doméstico por lo normal debe pagar el costo inicial total, y los ahorros generados al evitar los costos de combustible vienen más tarde. Por contraste, un consumidor que conecta su vivienda a una red de suministro general no debe cargar con parte del costo de capital, ni para la generación, ni para la instalación de la red misma. Estos costos corren por cuenta ya sea de gobiernos o son diseminados a través de consumidores más grandes en otra parte. Hace falta encontrar métodos parecidos de romper los grandes bloques de financiamiento concesionario disponible, dividiéndolos en pequeños paquetes para consumidores individuales. E+Co ha encontrado métodos en América Latina y en Africa de combinar los retos de financiamiento y formación de capacidad y están suministrando sistemas de energía renovable a miles de hogares rurales. Es posible hacerlo, y hacerlo comercialmente, pero esto requiere cambios en nuestros enfoques comunes actuales. Sin tales cambios, la solución por defecto será el trillado camino de la energía convencional. Los análisis de flujo de efectivo de descuento en el Informe G8 sugieren que, sobre una base mundial, una vigorosa política de apoyo a los renovables inicialmente podría costar un 3% más como máximo; este costo irá bajando progresivamente después de unos 15 años, convirtiendo la política – tomada como un todo – en la solución más económica.

El cuarto reto consiste en encarar las políticas y los subsidios. Cada nueva fuente de energía se ha beneficiado con la concesión de subsidios. La energía convencional todavía recibe subsidios estimados en alrededor de 250.000 millones de dólares por año. Gran parte de los fondos de crédito de exportación se dirige a la energía convencional. Entretanto, en muchos países se imponen altos impuestos a los combustibles fósiles para transporte, tanto en el punto de producción como en el de consumo (aún más altos en este último). Se calcula que esto podría ascender a un billón de dólares por año. Sólo haría falta una muy pequeña modificación a estos flujos para dar un considerable espaldarazo a la energía renovable.

El Informe G8 calcula que, si se siguieran todas las recomendaciones, podríamos suministrar energía renovable a otros 1.000 millones de habitantes para el año 2010, 800 millones de ellos en países en desarrollo. Esto podría ayudar a tratar la inaceptable situación en la cual un tercio de los habitantes del mundo carecen de acceso a energía moderna y por ende se les deniegan los medios para el desarrollo. Y también reconocería que las economías desarrolladas deben aprender a usar la energía renovable de forma efectiva. Unicamente a través de esto será posible acelerar el desarrollo tecnológico, bajar los costos, y lograr que la energía renovable se convierta en una opción más natural en los países en desarrollo, ya sea en o fuera de la red general de suministro de electricidad.

Si bien el Informe fue preparado a instigación y solicitud de los G8, las recomendaciones exigen la toma de medidas por parte de muchos actores tales como en los G8, la OCDE, agencias multilaterales, y naciones en desarrollo. Esto lo convierte en un asunto ideal para ser tratado en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible. Aquí, todos los actores pueden reunirse en alianza para proponer soluciones prácticas de energía renovable a los millones que desesperadamente necesitan energía, al mismo tiempo de iniciar el largo proceso de cambiar las pautas energéticas del mundo desarrollado. Por otra parte, la Cumbre también puede aprovecharse para crear la conciencia y el conocimiento del consumidor, algo que ya está haciéndose en muchos países mediante programas como la Campaña de Energía Positiva de Greenpeace y The Body Shop, encaminados de alentar a los consumidores en el mundo desarrollado a optar por la energía renovable 


Sir Mark Moody-Stuart ex-Presidente del Grupo de Empresas Royal Dutch/Shell y co-Presidente del Grupo de Trabajo G8 sobre Energía Renovable con Corrado Clini, es Presidente de Business Action for Sustainable Development.

Foto: Kuttis Cantiberas/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Una agenda de esperanza | Cambiando el paradigma | Una sola Tierra | Quitando los paréntesis | Renacimiento africano| Una oportunidad que no podemos perder | GEO-3 de un vistazo | Lo que piensa la gente | Recuperar el impulso | Midiendo la insostenibilidad | Renovando la red | Programa de transformación | Las grandes empresas deben dar cuentas | Salir al terreno | Carta a los Delegados| Necesitamos un sueño| Dos caras de una misma moneda: el antes y el después de Johannesburgo


Artículos complementarios:
En el número: Disasters, 2000
En el número: Energía, 2001
Mark Moody-Stuart: Picking up the gauntlet (Climate and Action) 1998
John Browne: A new partnership to make a difference (Climate Change) 1997

AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources


AAAS Atlas of Population and Environment:
Energy