Oportunidades
sin igual

 
Mohamed T. El-Ashry describe cómo el Fondo para el Medio Ambiente Mundial está vinculando el medio ambiente con los medios de vida sostenibles

A comienzos de agosto, 32 naciones donantes llegaron a un acuerdo sobre el más grande reabastecimiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) en sus diez años de existencia: 2.920 millones de dólares para los próximos cuatro años. Este robusto reaprovisionamiento envió un fuerte mensaje al mundo y al FMAM del compromiso hacia el medio ambiente mundial.

A pesar de los avances logrados en muchas áreas, incluso las reducciones en la producción y el consumo de sustancias nocivas para el ozono, no faltan problemas ecológicos que los líderes mundiales deben enfrentar. Una persona en cada tres todavía carece de agua potable adecuada. Los gases de invernadero siguen aumentando constantemente, y continuamos socavando ecosistemas críticos para la supervivencia humana. La degradación de las tierras amenaza la seguridad alimentaria y los medios de vida, sobre todo en Africa. El número de personas que viven con menos de un dólar por día está aumentando en razón de 10 millones cada año. Y la ayuda oficial al desarrollo, como proporción del PNB de los países donantes, es de 0,22%, su punto más bajo en medio siglo. Invertir estas tendencias no sólo es nuestra obligación moral, sino también está en nuestro mejor interés económico y de seguridad. Afortunadamente, ya sabemos hoy qué debemos emprender para crear un cambio mundial hacia el desarrollo sostenible.

Desde luego, me consta que ocuparnos de estas condiciones conlleva crear empleos en países pobres mediante el crecimiento económico y social, y generar una acción mundial para producir beneficios compartidos por todos a través de la cooperación multinacional. En vista de que 60% de los habitantes en los países en desarrollo están empleados en medios de vida que dependen de la tierra y de recursos hídricos, la combinación de la conservación con las necesidades locales puede acarrear beneficios que trascienden de las fronteras nacionales.

Esta es la razón para la existencia del FMAM: mejorar el medio ambiente al mismo tiempo de crear oportunidades para un desarrollo sostenible para comunidades locales. El Capítulo 33 del Programa 21 declara que hacen falta fondos nuevos y adicionales para compartir los costos y beneficios de la sostenibilidad con los países en desarrollo. Se encargó al FMAM la tarea de encauzar una importante porción de estos fondos “nuevos y adicionales” para obtener beneficios ecológicos mundiales y “cubrir los costos acordados de actividades relevantes bajo el Programa 21”. Diez años después, el FMAM es considerado por muchos como el único éxito financiero de gran envergadura emanado de Río de Janeiro.

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) es una entidad multilateral novedosa involucrada en una selección de asociaciones, que se basa en las fuerzas comparativas de otras organizaciones. Una de estas asociaciones es la alianza entre países desarrollados y en desarrollo para trabajar en pro del logro de beneficios ecológicos. El FMAM también ha forjado alianzas con tres agencias ejecutoras – el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el PNUMA y el Banco Mundial –, y este nivel de asociación se está ampliando para incluir a otras organizaciones. Por otra parte, el FMAM también trabaja con socios privados y públicos, que apoyan el impacto ejercido por el Fondo proveyendo cofinanciación: 12.400 millones de dólares desde 1991 a esta parte. Por último, las organizaciones no gubernamentales (ONG) han jugado un papel sin precedentes en el FMAM: en la actualidad, más de 700 ONG participan en actividades del FMAM como agentes coejecutores o contratistas de servicios, más de tres cuartas partes de ellos en países en desarrollo.

La amplia representación en las estructuras de gobierno del FMAM refuerza el fuerte énfasis en la participación. Representantes de los 173 Estados miembro del FMAM ofrecen dirección general al Fondo a través de la Asamblea del Fondo. El Consejo del FMAM elabora, adopta y evalúa los programas del Fondo: de sus 32 miembros constituyentes, 16 representan a países en desarrollo, 14 representan a naciones desarrolladas, y dos representan a países con economías en transición. Unico entre las organizaciones financieras internacionales, el FMAM acoge con beneplácito la participación de ONG en sus deliberaciones.

El FMAM es más que un canal para el financiamiento de proyectos. También presta su apoyo a la seguridad ecológica mundial ayudando a los países a integrar consideraciones ambientales globales en el planeamiento de desarrollo nacional, alentando la transferencia de tecnología y conocimiento ecológicamente racionales, y fortaleciendo la capacidad de los países en desarrollo de participar plenamente en la protección del medio ambiente mundial.

La huella del FMAM
Si bien la cartera del FMAM aún es joven, el creciente número de proyectos completados y los numerosos proyectos en curso reportan logros mensurables. Una reciente evaluación exhaustiva realizada por un grupo de expertos independiente concluye que los proyectos del FMAM han logrado producir significativos resultados en el empeño de encarar importantes problemas ecológicos mundiales.

En su calidad de mecanismo financiero para las convenciones mundiales sobre el cambio climático y la diversidad biológica, el FMAM ayuda a infundir vida a estos compromisos, destinando fondos multilaterales para proyectos basados en países en desarrollo con beneficios ecológicos mundiales. En sus casi diez años de actuación, el Fondo ha aprobado más de 1.200 millones de dólares en subsidios, y apalancado 6.000 millones en cofinanciación, para más de 100 proyectos de energía limpia en 60 países en desarrollo y en transición. Este rendimiento 5-1 de la inversión constituye una situación de doble ganancia para todos los socios. Estos fondos se han empleado para promocionar el uso energético y el uso de tecnologías de energía renovable. Además de ello, el trabajo del FMAM ha estimulado la conciencia y la comprensión de los cambios climáticos en numerosos países.
La combinación de la conservación con las necesidades locales puede acarrear beneficios que trascienden de las fronteras nacionales
Bajo el programa del FMAM para el ozono, el cual ha prestado su apoyo a la implementación del Protocolo de Montreal en economías en transición en Europa Oriental y Asia Central, se han logrado importantes reducciones en las sustancias nocivas para el ozono. En los 14 países con los proyectos del FMAM más avanzados, el consumo de esas sustancias se ha reducido en 90%.

El FMAM es la fuente de financiamiento singular más grande del mundo para la conservación de la biodiversidad. Su programa para la diversidad biológica ha hecho importantes progresos en demostrar la conservación basada en la comunidad dentro de áreas protegidas. Ahora, el enfoque ha cambiado hacia la producción de paisajes en los cuales se permiten las actividades de ganancia de ingreso sostenibles. El apoyo del Fondo ha mejorado gradualmente los estándares de administración para áreas protegidas a través de enfoques participatorios.

Las actividades apoyadas por el FMAM en el área de las aguas internacionales han contribuido de forma significante a la implementación de acuerdos mundiales y regionales existentes que se ocupan de la protección y restauración de ecosistemas de agua dulce y marinos.

Sin embargo, pese a la importancia del FMAM, el Fondo por sí solo no es suficiente para satisfacer las numerosas demandas para la sostenibilidad ecológica en los países en desarrollo. La realidad es que los recursos disponibles para la protección medioambiental y un desarrollo sostenible en los países en desarrollo son pequeños en comparación a sus necesidades.

Lecciones aprendidas
¿Qué hará falta para proteger nuestro patrimonio biológico, evitar la devastación que podría traer el cambio climático, mantener el suelo y el agua que nos dan vida, proteger la salud humana, y reducir el azote de la pobreza y del hambre? Hará falta que los líderes de todas profesiones y condiciones sociales estén dispuestos a pensar y actuar de forma diferente y a indicar el camino. Debemos repetir y copiar nuestros éxitos, y basar nuestra labor futura en lo que hemos aprendido:

  • Debemos compartir los beneficios de nuevos conocimientos y oportunidades utilizando tecnologías y enfoques favorables al medio ambiente.
  • Debemos ir más allá de las fórmulas financieras tradicionales para cultivar nuevos recursos financieros que permitan una mayor cooperación e inversión en la sostenibilidad mundial.
  • Debemos hacer pagar a quienes contaminan, pero podemos ir más allá creando medios de vida sostenibles y facilitando empresas conjuntas.
  • Debemos ir más allá de la codicia y la “irresponsabilidad” corporativas y usar la presión de gobiernos, inversores y consumidores para avanzar la ciudadanía corporativa, la autoregulación, y la oportunidad empresarial para la sostenibilidad.
  • Debemos seguir potenciando al máximo el impacto en el mercado de los recursos públicos, tal como ya han demostrado varios proyectos del FMAM. Los fondos públicos deberían ayudar a crear el ambiente favorable para las inversiones privadas.

Como hemos aprendido en el FMAM, no es posible categorizar los retos por delante simplemente bajo rubros como “medio ambiente” o “pobreza” o “salud”. Hacerlo así ignora la forma en que cada uno afecta al otro, y dificulta nuestra capacidad de encontrar soluciones exhaustivas y efectivas a largo plazo. A mi modo de ver, la cooperación internacional hacia un desarrollo sostenible demanda una verdadera comprensión de los vínculos entre el bienestar del medio ambiente, la salud del pueblo, el hambre y la mitigación de la pobreza.

Trabajar juntos
En muchas maneras, hemos entrado a una de las fases más creativas en la historia de la humanidad, una fase en que la ciencia, la tecnología y las comunicaciones avanzan a una rapidez pasmosa y ofrecen oportunidades sin igual para el consenso político y el cambio responsable. Tenemos a nuestra disposición nuevos instrumentos, y mayor conocimiento de que nuestra fuerza reside en trabajar juntos para superar las amenazas con que se enfrenta nuestro planeta. Las medidas que tomemos y las inversiones que hagamos en la próxima década determinarán nuestra propia evolución así como la de las generaciones futuras. Y tenemos el tiempo y los instrumentos para efectuar el cambio mundial hacia el desarrollo sostenible



Mohamed T. El-Ashry es Presidente y Director del Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

Foto: Chaiwat Chittirapap/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Oportunidades sin igual | Prioridad mundial | Alianzas para el cambio | Aceptando los nuevos retos | Muchos logros, más por hacer | Mensaje a la Segunda Asamblea del FMAM | Perspectivas del Medio Ambiente Africano | Energía crítica | Un mapa de la salud del mundo | Recuperando terreno | El tango se baila a dos | Uniendo el conocimiento a la acción | Mundialización de los beneficios | Enemigos invisibles | Mensaje a la Segunda Asamblea del FMAM

Artículos complementarios:
Special supplement to coincide with the Global
Environment Facility Assembly
(Fresh Water) 1998
En el número: Water, 1996
En el número: The Way Ahead, 1997
Mohamed T. El-Ashry:
Global environmental benefits through local action: the GEF
(Fresh Water) 1998
Mohamed T. El-Ashry: Energizing change
(Climate and Action) 1998

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