Uniendo el conocimiento a
la acción

 
Julia Carabias destaca la importancia de integrar la ciencia y la tecnología a las soluciones de los problemas ambientales, y describe el trabajo del Grupo de Asesoramiento Científico y Técnico del FMAM

En los tres decenios entre la Conferencia sobre el Ambiente Humano de Estocolmo en 1972 y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de este año se han hecho importantes avances hacia el logro de la sostenibilidad.

El concepto de desarrollo sostenible ha sido endosado en la mayoría de los países, acercando poco a poco las perspectivas de desarrollo económico, social y ambiental.

  • Se acepta que sostenibilidad conlleva responsabilidades comunes, pero diferenciadas, que demandan el mejor esfuerzo posible de los países, proporcional con sus capacidades económicas, institucionales y culturales específicas.
  • Se han creado acuerdos ambientales internacionales.
  • Se han desarrollado mejores conocimientos, mejor diagnóstico y una mejor vigilancia de los procesos ecológicos.
  • La mayoría de los países han desarrollado algún tipo de plataforma programática y capacidad institucional para la gestión del medio ambiente.
  • La conciencia y la participación están aumentando con el creciente involucramiento de las universidades y los centros de investigación, del sector privado y las organizaciones no gubernamentales.

No obstante, ni los esfuerzos locales nacionales ni los principios, compromisos y acuerdos multilaterales han bastado para frenar las tendencias de deterioro y empobrecimiento, y ni hablar de revertirlas. Hasta resulta difícil evaluar lo que se ha logrado debido a lo que un reciente taller en México identificó como la falta de “una base de referencia confiable de datos sobre el estado de los ecosistemas y la biodiversidad de la Tierra, para equipararlos con el progreso logrado en las últimas décadas en documentar el estado del desarrollo humano”.

La falta de metas, objetivos e indicadores específicos ha limitado el progreso más rápido hacia la sostenibilidad, como asimismo lo ha influenciado el retraso de los países en cumplir con sus compromisos contraídos.

No cabe duda de que los recursos financieros han sido otro importante factor restrictivo. Esta es la razón por la cual el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) es tan relevante, como la principal fuente de financiamiento para acuerdos internacionales sobre el medio ambiente, y la única fuente nueva desde la Cumbre para la Tierra de 1992.

El FMAM es el mecanismo financiero designado para las convenciones internacionales sobre biodiversidad, cambios climáticos y contaminantes orgánicos persistentes, y apoya la labor de los acuerdos mundiales para la lucha contra la desertificación, así como para la protección de las aguas internacionales y la capa de ozono. El Fondo ha catalizado programas innovadores y ha producido importantes resultados en mejorar el medio ambiente mundial. También ha permitido a muchos países en desarrollo cumplir con sus obligaciones bajo los convenios.

Actualmente, el FMAM se halla bajo gran presión debido a la creciente demanda hecha a sus limitados recursos. Se ha visto obligado a atender un creciente número de convenciones, agregar nuevos campos centrales, expandir la variedad de las actividades bajo convenciones más antiguas y establecer una programación estratégica.

Recientemente, el Fondo ha atravesado un profundo proceso de análisis interno a los fines de fortalecer su estructura para poder cumplir con sus responsabilidades en constante expansión. El Segundo Estudio de Desempeño General (OPS2), comisionado por el Consejo de Administración, es sumamente valioso en este empeño. Como respuesta, el FMAM adoptó un nuevo enfoque hacia la programación de acuerdo a prioridades estratégicas acordadas. Esto representa un reto mayor, que requerirá los esfuerzos de todos los participantes – y, cosa muy importante, apoyo científico y técnico – para maximizar los impactos y los resultados.

La comunidad científica está preocupada por el hecho de que, mientras la ciencia y la tecnología han aportado importantes avances en la comprensión de los problemas ambientales mundiales – y han brindado grandes oportunidades para prestar asesoramiento sobre posibles maneras de solucionarlos –, todavía quedan enormes brechas en la implementación de las soluciones. Pocas organizaciones científicas en el mundo están claramente vinculadas a los procesos de toma de decisión. De igual modo, son pocas las instituciones que consultan y colaboran estrechamente de forma permanente con el asesoramiento científico y técnico concerniente a las soluciones posibles de implementar. El FMAM es una de las muy raras excepciones.

El FMAM ha reconocido la importancia de integrar la ciencia y la tecnología a la solución de problemas ecológicos mundiales. Por tal razón, el Consejo de Administración ha establecido el Grupo de Asesoramiento Científico y Técnico como su cuerpo consultivo. El Grupo sirve a modo de puente entre la ciencia y la política a través de disciplinas sociales y naturales y provee una manera de unir el conocimiento a la acción.

Entre otras tareas, el Grupo ofrece consejo estratégico, realiza exámenes selectivos de proyectos, mantiene una Lista de Expertos e interactúa con los cuerpos científicos y técnicos de las convenciones. También ofrece su asesoramiento sobre criterios científicos y técnicos en campos centrales donde el FMAM no está operando como mecanismo de una convención, y provee consejo científico y técnico sobre prioridades para financiamiento del FMAM.

El Grupo no ha sido diseñado para producir ciencia y tecnologías nuevas, y el FMAM no es una institución para la formación de pericia necesaria para producir la ciencia capaz de encarar los retos de sostenibilidad. Empero, el Grupo está diseñado para llevar conocimiento científico y técnico a la labor del FMAM y para advertir sobre problemas y brechas emergentes, a través de información, opciones y análisis y un amplio diálogo con las redes de ciencia y tecnología mundiales y regionales.

El Grupo se ha beneficiado con la participación de científicos de todas partes del mundo, tanto de países desarrollados como de naciones en desarrollo.

Estos científicos no sólo han tenido amplia experiencia en el campo de la investigación científica, sino también siempre han estado vinculados a foros de procesos de toma de decisión, tanto nacionales como internacionales, y han poseído amplia comprensión de los problemas mundiales y sociales relacionados con el medio ambiente.

Según reportara mi antecesor, Madhav Gadgil, con anterioridad este año, el Grupo “ha ayudado a desarrollar la base científica y técnica para el marco de las políticas del FMAM pertenecientes a la agrobiodiversidad, la administración integrada de los ecosistemas y los contaminantes orgánicos persistentes, para el plan de acción sobre la degradación de las tierras, y el marco de política forestal y sobre diversidad biológica; guió el desarrollo del pensamiento estratégico del FMAM sobre adaptaciones a los cambios climáticos; y alertó a la familia del FMAM sobre las implicaciones del sector de reforma energética para el uso eficiente de la energía y las tecnologías de energía renovable”.

En la nueva etapa del FMAM, el Grupo debe ayudar a:

  • identificar prioridades sobre la base de un entendimiento amplio de los asuntos ecológicos mundiales;
  • identificar nuevas cuestiones o soluciones innovadoras, científicamente apoyadas y social y económicamente viables, al mismo tiempo de contemplar las particularidades de cada situación – a niveles regional, nacional y local – que podrían mejorar la calidad de las intervenciones del FMAM;
  • ayudar a desarrollar indicadores para medir los impactos de proyectos en cada área central, y de la influencia ejercida por los proyectos del FMAM sobre el medio ambiente mundial.

Las convenciones se han ocupado de soluciones para los problemas ambientales mundiales en una forma compartimentada, centrándose en problemas específicos. Esto es necesario para ayudar a solucionar problemas específicos. Pero, dado que la naturaleza actúa de una manera integrada, las soluciones también necesitan un enfoque integrado. La inter(re)acción sumamente compleja de la naturaleza y la sociedad hace aún más urgente reconocer esta necesidad.

Es ahora muy importante formar tal enfoque, definir la interacción entre los problemas mundiales con la mayor claridad posible, y proponer medidas y acciones encaminadas a tratar esto, medidas que no están incluidas en ninguna de las convenciones.

El Grupo de Asesoramiento puede jugar un papel importante en ayudar al FMAM en su proceso de priorización para hacer el mejor uso posible de los recursos financieros. Es muy importante que se comprendan los éxitos del FMAM en solucionar problemas ecológicos mundiales, pero es imposible lograr esto simplemente evaluando los resultados de cada uno de los numerosos proyectos que el Fondo ha apoyado, sobre una base de asunto por asunto. Hace falta un nuevo esfuerzo para cambiar de los estudios de caso y los proyectos piloto hacia la formación de un cuerpo de conocimiento comparativo y crítico, a fin de crear un enfoque integrado.

El FMAM es la mejor fuente de información sobre cientos de proyectos locales y proyectos piloto, con variadas experiencias, perspectivas y metodologías. El análisis de esta información puede proveer los datos empíricos para crear un enfoque integrado y suministrar los indicadores necesarios para evaluar interacciones entre la sociedad y la biosfera.

El Grupo de Asesoramiento debe ayudar al FMAM a incorporar la ciencia, la tecnología, y los conocimientos locales y autóctonos, tanto para formar tal enfoque como las capacidades para tratar las interrelaciones de la biodiversidad, la degradación de la tierra, las aguas internacionales, los cambios climáticos y los contaminantes orgánicos persistentes. Con ello se ayudará a formar sinergías a través de las convenciones.

Se han producido importantes avances en el análisis de conceptos integrales como adaptación, vulnerabilidad y capacidad de recuperación. Estos conceptos ayudan a comprender y administrar los complejos sistemas socioecológicos que se hallan en el centro del reto de la sostenibilidad, y facilitan la propuesta de soluciones.

En marzo último, un taller organizado por el Grupo emprendió un importante paso en identificar brechas clave en la base de referencia para evaluar la vulnerabilidad y la adaptación, y la necesidad de adquirir una mejor comprensión de la capacidad de adaptación.

Mucho queda por hacer en este campo dentro de la familia del FMAM, una tarea en la cual el Grupo debe jugar un papel importante. Tal como hasta ahora, los programas y proyectos del FMAM deben basarse en métodos e instrumentos innovadores, en los más avanzados conocimientos de la ciencia y en nuevos hallazgos científicos. Será necesario fortalecer el FMAM y el Grupo de Asesoramiento a fin de poder hacer frente a los nuevos desafíos


Julia Carabias , Profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Coordinadora de su Programa de Restauración Ecológica, es Presidenta del Grupo de Asesoramiento Científico y Técnico.

Foto: John Chandler/UNEP/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Oportunidades sin igual | Prioridad mundial | Alianzas para el cambio | Aceptando los nuevos retos | Muchos logros, más por hacer | Mensaje a la Segunda Asamblea del FMAM | Perspectivas del Medio Ambiente Africano | Energía crítica | Un mapa de la salud del mundo | Recuperando terreno | El tango se baila a dos | Uniendo el conocimiento a la acción | Mundialización de los beneficios | Enemigos invisibles | Mensaje a la Segunda Asamblea del FMAM

Artículos complementarios:
Special supplement to coincide with the Global
Environment Facility Assembly
(Fresh Water) 1998
The GEF: Five years after Rio (The Way Ahead) 2000

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