La cooperación
es contagiosa

 
Antony Burgmans
describe cómo su empresa y una organización no gubernamental unieron fuerzas para promover la sostenibilidad

Para mediados de los años 1990 había quedado claro que el pescado se volvería cada vez más importante para la salud y la nutrición, siempre que hubiera suministros suficientes. Pero también era evidente que alguien tendría que hacer algo para conservar las poblaciones de peces si nuestra industria de pescado congelado en Unilever habría de sobrevivir.

Los datos estadísticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) demostraban intensamente la gravedad de la crisis, y esos datos han cambiado muy poco hoy día: 48% de los recursos pesqueros están totalmente explotados, 16% adolecen de pesca excesiva y 9% de las poblaciones de peces están reducidas.

La disminución de las poblaciones de peces es un problema mundial mayor que involucra una compleja red de intereses, que incluye a gobiernos, comunidades pesqueras y empresas. Nosotros comprendimos que, a pesar de nuestra presencia substancial en el mercado –como uno de los mayores compradores de pescado congelado– era poco lo que podíamos hacer nosotros solos para encarar la situación. Teníamos que trabajar con otros para apalancar un cambio.

En esos momentos yo era Director de la División de Alimentos Congelados y Helados, y, entre otros, responsable para nuestro negocio de pescado congelado. Mis colegas y yo estábamos impresionados por el trabajo realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) para establecer el Consejo de Administración Forestal (Forest Stewardship Council, FSC), ahora una organización independiente. El FSC establece estándares para una silvicultura sostenible y acredita a organizaciones que verifican que los bosques son manejados de acuerdo a los principios y criterios del FSC. La madera o los productos de madera de estos bosques pueden llevar la etiqueta del FSC, que así permite a los compradores elegir proveedores sostenibles.

Empezamos a discutir el problema con el WWF para estudiar una idea similar para el pescado. Tales alianzas con organizaciones no gubernamentales, ahora bastante comunes, eran raras en aquel momento y no teníamos experiencia directa en el campo. Nuestras discusiones iniciales con el WWF confirmaron que teníamos motivos diferentes, pero un propósito común: el de asegurar la sostenibilidad a largo plazo de las poblaciones de peces del mundo y del ecosistema marino.

No tardé en darme cuenta de que llevaría tiempo llegar a conocernos y desarrollar un enfoque compartido y una definición para el Consejo de Administración Marina (Marine Stewardship Council, MSC). Necesitábamos una relación fuerte y confiada para encarar juntamente los retos que enfrentábamos, incluso el escepticismo de muchos de nuestros críticos dentro de la industria pesquera y entre nuestros propios colegas, que dudaban tanto del sentido como de la practicalidad de nuestras ideas. Nuestra convicción de que nosotros –en alianza– estábamos haciendo absolutamente lo correcto era impulsada por la desesperada necesidad de encarar la crisis pesquera. Aquí debo reconocer la notable contribución hecha por Mike Sutton, encargado del equipo del WWF en aquel momento, que más adelante pasó la batuta tan efectivamente a Scott Burns.

Al cabo de mucho trabajo y polémica, el equipo encargado de la elaboración del proyecto presentó el documento marco para el MSC, que operaría un plan de certificación para la administración de pesquerías sostenibles. El pescado de fuentes certificadas vendido en las tiendas llevaría un logo en el paquete, para permitir al cliente elegir productos de pesquerías bien administradas. En esta forma, el mercado ayudaría a alentar la pesca responsable. Estaba claro que inicialmente el MSC necesitaría financiamiento durante cierto tiempo para poder establecerse, pero abrigábamos la esperanza de que el ingreso de las licencias acabaría por darle su independencia financiera.

Al firmar el acuerdo que inició la existencia del MSC lo hicimos con el entusiasmo de haber logrado algo importante. Por supuesto estábamos nerviosos y, como ocurre con todas las ideas nuevas, aún quedaba mucho trabajo por delante para convertir la visión en realidad. Unilever y el WWF respectivamente aportamos diferentes fuerzas, conocimientos y contactos para prestar apoyo a la formación del MSC.

El siguiente logro mayor fue el proceso de consulta mundial, que involucró discusiones entre expertos medioambientales y marinos, científicos, representantes de la industria pesquera y el comercio, funcionarios de gobiernos y reguladores, y muchas otras personas relacionadas con el medio marino. Al cabo de ocho talleres y dos sesiones de elaboración de expertos, el MSC adoptó principios y criterios para pesquerías sostenibles. Los mismos están basados estrechamente sobre el Código de Pesca Responsable desarrollado por la FAO.

Los hitos más importantes se alcanzaron a mediados de 1998 con el nombramiento de una junta internacional de directores para operar el MSC bajo la presidencia de John Selwyn Gummer, quien trajo una amplia gama de intereses y experiencia al seleccionar los miembros de la junta. Desde enero de 1999, el MSC ha sido una organización sin fines de lucro totalmente independiente. Ha evolucionado su estructura y su gobierno para adaptarse a las tareas y los retos que enfrenta, al mismo tiempo de hacer progresos con el otorgamiento de certificaciones.

Acreditación internacional
El MSC inauguró sus servicios como un organismo de acreditación internacional a principios de 1999 y desde entonces ha venido acreditando organismos profesionales para asistir y certificar pesquerías alrededor del mundo. Más de 100 grandes procesadores de mariscos, comerciantes y detallistas de más de 20 países han prometido ahora su apoyo al programa del MSC. Más de 40 pesquerías, tanto del mundo desarrollado como en desarrollo, han iniciado o completado el proceso de certificación, y para fines de 2002 más de 100 productos ya ostentaban el logo del MSC. Actualmente, Unilever y el WWF desempeñan el rol de entusiastas partidarios a disposición para ayudar con necesidades específicas –tales como capacitación y apoyo para comunicaciones– a solicitud. Ninguna de las dos organizaciones está involucrada en la toma de decisiones, pero tienen una presencia de consejeros en los consejos técnicos y de los interesados.

En 2000 Unilever empezó a vender el salmón certificado de Alaska en Suiza, en su gama Iglo-Filegro, y desde entonces ha adaptado varios de sus principales productos pesqueros congelados europeos bajo el logo de Iglo y las marcas Birds Eye para usar el hoki neozelandés, el primer pescado blanco con certificación del MSC.

Un factor importante para el éxito futuro del MSC será el reconocimiento del consumidor y el conocimiento de su logo. La información impresa en el paquete y otras comunicaciones juegan un papel clave en explicar la pesca responsable y por qué es importante. El MSC debe hacer todos los esfuerzos posibles para crear la conciencia de su logo. Debe fomentar el reconocimiento de que los productos que lo ostentan han sido pescados en una manera que conserva los suministros para el futuro y apoya a las comunidades de pescadores. Como propietarios de marca, sabemos mejor que nadie cuán importante es esto.

Todavía queda mucho camino por andar antes de que el futuro de nuestras poblaciones de peces esté asegurado, y hace falta mayor acción ahora mismo. Esto fue reconocido en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada el año pasado en Johannesburgo, en la cual los gobiernos se comprometieron a restablecer las agotadas poblaciones de peces, dondequiera fuera posible, para el año 2015. Personalmente creo que el MSC puede hacer una enorme contribución a este empeño.

Me siento muy alentado de ver cómo muchas otras empresas y minoristas de productos alimenticios están mostrando creciente entusiasmo por el MSC. Al comienzo era un camino muy solitario para nosotros y para el WWF, pero estoy convencido –y enormemente orgulloso– de que hemos hecho lo correcto. La premisa fundamental sobre la cual se basó nuestro empeño sigue siendo la correcta. El reto para nosotros y para otros dedicados a la venta de productos pesqueros consiste en llevar pescado sostenible a las tiendas y proveer etiquetado e información fácilmente comprensible, a fin de que el consumidor pueda estar bien informado. Y también sabemos que el ejemplo del MSC es de vital importancia para alentar a las pesquerías del mundo a creer que un futuro sostenible es una posibilidad


Antony Burgmans es Presidente de Unilever N.V. y Vicepresidente de Unilever Plc.

FOTO: J Canete/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mirando a través de lentes nuevos | Desarrollo con rostro humano | El poder de transformar | Triple ganancia | Gente | Hora de cumplir promesas | Tan precioso como el oro | Expandiendo el círculo | En breve: La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente | Haciendo las cosas localmente | La cooperación es contagiosa | Publicaciones y productos | Pasando por el cuello de botella | Inversiones en el medio ambiente | La Plataforma para las Montañas de Bishkek | El dinero no se puede respirar | ¡Lograremos éxito! | ¿Comercio equitativo? Pregunta justa

 
Artículos complementarios:
Emma Bonino: Fishing forever (Food) 1996
John Prescott: Seven threats to the seven seas (Oceans) 1998
Bernard Martin: A fisherman's tale (Oceans) 1998
Cedric Schuster: Tradition matters (Oceans) 1998
Michael E. Huber: Deep waters, high stakes (Biological Diversity) 2000


AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and natural resources: meat and fish