Inversiones en
el medio ambiente

 
Daniel Chudnovsky
dice que las inversiones extranjeras directas hechas por empresas multinacionales podrían mejorar el medio ambiente en los países en desarrollo y hace un llamado a la vigilancia para asegurar que esto se realice

Los efectos de la inversión extranjera directa (IED) sobre el medio ambiente en los países en desarrollo ahora se evalúan de forma muy diferente que en el pasado. De ser acusados de invertir en países en desarrollo para aprovecharse de reglamentos medioambientales poco estrictos –y por ende de ser responsables de muchos problemas ecológicos– las empresas multinacionales (EMN) son consideradas cada vez más como líderes en la introducción de buenas prácticas de ordenación medioambiental y en la difusión de tecnologías ecológicamente racionales. Las pruebas en apoyo de ambos argumentos son escasas, pero no cabe duda de que muchas EMN poseen el potencial para ser agentes más conducentes a la introducción de tecnologías ecológicamente racionales. Empero, su ordenación medioambiental efectiva depende de la edad de las instalaciones, la presencia de costos enterrados, los reglamentos medioambientales del país anfitrión y su cumplimiento, la disponibilidad de tecnologías para la prevención de contaminación y de sus propias políticas respecto al medio ambiente mundial.

La posición tradicional sugería que existían “refugios de contaminación” en los países en desarrollo para atraer mayor IED, ya que las EMN podrían interesarse en escapar de países con altos estándares ecológicas. Mas a pesar de la popularidad de este argumento, hay pocas pruebas de su existencia. La mayoría de las decisiones de inversión no son tomadas sobre la base de criterios ambientales o ecológicos. En vista de que los costos medioambientales representan menos del 2% del producto doméstico bruto de las naciones industrializadas, resulta difícil imaginar que puedan tener algún peso importante en las decisiones respecto a la ubicación.

Ello no obstante, el costo de cumplir con reglamentos medioambientales más estrictos podría ser más alto en ciertos sectores –tales como productos químicos, petróleo, acero o cemento– y por lo tanto tal vez jugaría un papel más importante en el proceso de la toma de las decisiones. Existe el temor común de que algunos países en desarrollo puedan usar estándares menos estrictos para atraer IED nueva en estos sectores, y ganar ventajas de competencia bajando los estándares, o dejando de elevarlos. Con creciente frecuencia, la nueva postura arguye que la IED puede facilitar el acceso a tecnologías ecológicamente racionales que podrían mejorar el medio ambiente del país anfitrión. Por otra parte, se piensa que podría conducir a cierta estandarización de las tecnologías utilizadas al nivel nacional y promocionar tecnologías favorables al medio ambiente mediante la expansión de materiales y servicios medioambientales.

En vista de que algunas EMN son pioneras en investigar y aplicar tecnologías menos contaminantes, sus afiliadas podrían desempeñar un papel positivo en difundirlas en los países en desarrollo. Comparadas con las soluciones “al final del proceso”, las medidas de prevención de la contaminación tienen ventajas económicas así como ambientales. Según atestiguan muchos observadores, las tecnologías para la prevención de contaminación no sólo podrían resultar menos costosas que el tratamiento al final del proceso, pero en ciertos casos hasta podrían generar beneficios económicos adicionales. De modo que no sorprende que hayan sido recibidas con entusiasmo en los países en desarrollo, donde problemas sociales como la pobreza y el desempleo sólo pueden ser mitigados dentro de un contexto de crecimiento económico continuo y sostenible.

Por ende, la idea es cambiar un enfoque correctivo por un enfoque preventivo. Desarrollar una capacidad innovadora de encontrar soluciones preventivas para problemas de contaminación debería ser un elemento clave para hacer este cambio fundamental y parte integrante de cualquier marco de política destinada al desarrollo de un sistema nacional de innovación.

Al ir cambiando de su enfoque de final del proceso hacia la prevención de la contaminación, las EMN tal vez hagan más que usar estas tecnologías más limpias en sus países en desarrollo afiliados. También podrían estar influenciando la ordenación medioambiental de los proveedores, competidores y clientes de sus afiliados, tanto dando un ejemplo como introduciendo sus propios estándares medioambientales. Y además podrían ofrecer capacitación a los ingenieros y al personal técnico locales en tecnologías y prácticas menos contaminantes y destinadas a minimizar los desechos.

Las preguntas clave son si las EMN siguen los mismos estándares aplicados en su país de origen al operar en el exterior, no importa cuáles sean los reglamentos medioambientales propios del país anfitrión, y si sus países en desarrollo afiliados imponen dichos estándares a sus proveedores y subcontratistas. Hay varios ejemplos de EMN que aplican los mismos estándares medioambientales en los afiliados que operan en el exterior que en su propio país, pero éstas tienden a ser corporaciones que operan en varias filiales industriales y de servicio, más bien que aquellos involucrados en la explotación de recursos naturales. En efecto, la liberalización de la IED bien podría alentar a ciertas EMN a depender de la exportación de recursos naturales domésticos sin debida consideración a los límites de sostenibilidad. Hasta cuando las EMN imponen códigos de conducta a sus afiliados en el exterior, podrían no solicitar que sus proveedores o subcontratistas sigan su ejemplo. Muchas EMN ya han dejado de operar o ya no son propietarios de las plantas en las cuales se fabrican algunos componentes de sus productos, de manera que subcontratan su producción y actúan en calidad de distribuidores mundiales. Este desacoplamiento ha inducido a las EMN a reafirmar que no son responsables para las condiciones medioambientales o los niveles salariales en las fábricas que manufacturan partes de sus productos. No obstante, algunas imponen códigos de conducta a sus subcontratistas, y esto puede tener un efecto positivo indirecto sobre las condiciones locales. Tales códigos de conducta pueden ir más allá de cuestiones medioambientales, comprendiendo a menudo estándares éticos, y de salud y seguridad.

Atención especial
En los países en desarrollo, los reglamentos medioambientales por lo general tienden a ser menos estrictos que en las naciones desarrolladas, y esto debe tenerse en cuenta al estudiar las relaciones entre la IED y el medio ambiente en el mundo en desarrollo. Si las EMN aplican estándares más altos de los requeridos por las normas locales vigentes, o simplemente se adhieren a tales reglamentos, ello podrá ejercer un efecto positivo indirecto, no sólo para el medio ambiente y el bienestar social del país anfitrión sino también sobre el mejoramiento tecnológico de las firmas y los competidores nacionales. Mas éste no siempre es el caso, y por consiguiente será necesario prestar atención especial a la forma en que operan las EMN, tomando en cuenta las condiciones de trabajo y la manera en que se cosechan los recursos naturales. Y cabe tener en cuenta que las EMN pueden ejercer un impacto negativo sobre el desarrollo social a través de la “degradación de los recursos”.

También será preciso tener en cuenta otros factores al estudiar el impacto de la IED sobre el medio ambiente de países en desarrollo. A medida que el ingreso sube, es probable que algunos de los problemas relacionados con el medio ambiente se atenúen, mientras otros van aumentando. Entre los que tienen mayor probabilidad de mejorar se cuentan problemas asociados con la falta de infraestructura, tales como sistemas de aguas residuales y el suministro de agua potable. Los problemas que podrían empeorar están relacionados con más altos niveles de desarrollo e industrialización, tales como las emisiones industriales, los residuos tóxicos y la urbanización.

En los países industrializados, la difusión de tecnologías que previenen la contaminación juega un papel crucial en mejorar el desempeño ecológico del sector de la producción, sin disminuir su competitividad. Por lo tanto será necesario dar atención especial a este asunto, y al rol desempeñado por los afiliados de las EMN en este respecto. Por otra parte, también existe la necesidad crucial de desarrollar el conocimiento y la pericia de las firmas locales para manejar el cambio tecnológico a fin de aprovechar los efectos indirectos de los afiliados de las EMN y lograr los cambios organizacionales requeridos si han de avanzar hacia tecnologías más limpias


Daniel Chudnovsky es Catedrático de Comercio Internacional y Economía del Desarrollo de la Universidad de San Andrés y Director del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT), Argentina.

FOTO: Stephen Dupont/PNUMA/Topham


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mirando a través de lentes nuevos | Desarrollo con rostro humano | El poder de transformar | Triple ganancia | Gente | Hora de cumplir promesas | Tan precioso como el oro | Expandiendo el círculo | En breve: La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente | Haciendo las cosas localmente | La cooperación es contagiosa | Publicaciones y productos | Pasando por el cuello de botella | Inversiones en el medio ambiente | La Plataforma para las Montañas de Bishkek | El dinero no se puede respirar | ¡Lograremos éxito! | ¿Comercio equitativo? Pregunta justa

 
Artículos complementarios:
En el número: Las sustancias quimicas, 2002
En el número: La pobreza, la salud y el medio ambiente, 2001
En el número: Production and Consumption, 1996


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