Tan precioso
como el oro

 
Pascal Lamy
hace hincapié en la importancia de la biodiversidad para los países en desarrollo y esboza maneras para asegurar un trato justo para el comercio en sus riquezas

Los recursos vegetales y animales siempre nos han alimentado y nos han nutrido. Reconocer y proteger su biodiversidad en complejos ecosistemas es uno de los importantes retos de nuestro tiempo: el reto de un desarrollo sostenible. Muchos creen que apenas se ha empezado a explotar el potencial de los recursos biológicos, y que el conocimiento tradicional sobre las propiedades medicinales de las plantas, por ejemplo, aún tiene valiosos secretos que ofrecer. Aparte de las drogas obtenidas de plantas conocidas localmente por larga tradición, el conocimiento de cultivos resistentes a enfermedades o a las heladas, etc., son sino algunos ejemplos del tipo de recursos que podrían ponerse a nuestra disposición mediante invenciones biotécnicas.

La biodiversidad de las selvas tropicales es un recurso tan real como cualquier metal precioso. Pensemos en el lenguaje que se ha desarrollado alrededor de ella, con los así llamados “bioprospectores” en busca de recursos comercialmente valiosos. Estos agentes no siempre son vistos como benignos. Los activistas consideran la “biopiratería” como un nuevo crimen de nuestro tiempo, el crimen de las empresas que abusan de su poder tratando de obtener patentes u otras formas de protección de propiedad intelectual para invenciones que involucran recursos o conocimientos tradicionales que por derecho pertenecen a sus respectivas comunidades.

Como el mayor socio comercial del mundo, la Unión Europea (UE) tiene una responsabilidad especial para responder a los problemas que plantea la biodiversidad. La legitimidad del sistema comercial mundial se halla en juego en un debate que podría caricaturizarse como enfrentar el Norte rico en tecnología al Sur rico en biodiversidad. Esta es la razón por la cual creo que las actuales negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha, bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), debe ocuparse de las legítimas preocupaciones de los países en desarrollo, al mismo tiempo de desarrollar una protección de la propiedad intelectual que debería beneficiar a todos aquellos con intereses en juego.

La UE ha firmado el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que entró en vigor en 1993 a resultado de la Cumbre para la Tierra de Río de Janeiro. Es objetivo del Convenio conservar la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes, y la participación justa y equitativa en los beneficios que emanen de la utilización de los recursos genéticos. El objetivo de la UE es el fomento de su implementación en todos los respectos, de ser necesario con asistencia técnica para mejorar la capacidad de los países en desarrollo para así hacerlo. A mi entender, es posible hacer esto al mismo tiempo de perseguir negociaciones dentro del marco de la OMC.

El Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), que entró en vigor en 1995, aspira a crear estándares mínimos de protección intelectual que todos los miembros de la OMC deben reconocer; asegurar que los estados pongan a disposición procedimientos para permitir a los poseedores o titulares hacer respetar sus derechos de propiedad intelectual; y proporcionar un procedimiento para resolver conflictos.

Estoy consciente de que muchos países temen que el Acuerdo ADPIC podría socavar los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica, o no prestarles suficiente apoyo. Algunos están preocupados de que el Acuerdo no hace nada para asegurar que quienes tratan de obtener patentes para invenciones basadas en recursos genéticos respeten los principios de la participación en los beneficios del Convenio. Arguyen que la falta de información sobre el origen geográfico del biomaterial usado en las invenciones les hace difícil seguir la pista del uso comercial de estos recursos y verificar si los bioprospectores han respetado los principios del Convenio.

Beneficios materiales
Los grupos autóctonos o locales en los países en desarrollo con justificada razón esperan beneficiarse materialmente cuando sus conocimientos tradicionales se aplican en maneras que son compartidas por medio de iniciativas comerciales y comercio. Esto es por qué la UE está trabajando para encontrar maneras de ayudar a las naciones en desarrollo ricas en conocimientos tradicionales a identificarlos y prevenir que se les dé poco valor o se abuse de ellos.

Para llevar adelante el debate, la UE ha contribuido una Ponencia de Concepto para discusión del Consejo de ADPIC de la OMC en Ginebra (1). La ponencia explora la relación entre el Acuerdo ADPIC y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, y reconoce las legítimas preocupaciones de los países en desarrollo de asegurar que el acuerdo aliente a quienes tratan de obtener patentes para invenciones biotécnicas a respetar los principios básicos del Convenio.

La propuesta clave en la ponencia es un medio para obligar a los solicitantes de patentes que han usado los frutos de la bioprospección para nuevos productos de revelar el origen geográfico para cualquier material biológico usado en invenciones biotécnicas. En la actualidad no existe tal obligación. La ponencia también apoya la idea de proveer mejor protección para conocimientos tradicionales, y reconoce el derecho de los agricultores de subsistencia en los países en desarrollo a volver a usar e intercambiar semillas, hasta aquéllas cubiertas por derechos de propiedad intelectual por medio de así llamadas “excepciones de agricultores”. Los agricultores de mayor escala permanecerían sujetos a normas más estrictas.

La ponencia de la UE arguye que, si usamos los instrumentos a nuestra disposición, el Acuerdo ADPIC y el Convenio, lejos de estar en conflicto, son compatibles y pueden reforzarse mutuamente, tanto al nivel nacional como al internacional. A tal fin, la UE ve con beneplácito el trabajo de un nuevo Comité Intergubernamental de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) sobre conocimiento tradicional, el cual bien podría dar por resultado un nuevo modelo internacional para la protección legal de este importante conocimiento. Podríamos usar este modelo para concentrar la atención en la medida en la cual es posible incluir tal protección en el Acuerdo ADPIC.

No dejarán de encontrarse problemas en el trayecto, ya que muchos países que a la larga podrían beneficiarse aún no tienen leyes establecidas sobe el acceso a recursos genéticos. Debemos ver con beneplácito la voluntad de los Países Megadiversos de Ideas Afines reunidos en Cancun en febrero de 2002 de hacer progresos en esta cuestión con un frente unido.

La materia prima a la cual me refiero aquí se concentra principalmente en hábitats que aún están siendo explorados para encontrar recursos genéticos, lejos de las playas de los 15 países de la UE. Así pues, ¿por qué Europa ha hecho suya esta causa? La respuesta es la siguiente: si el Programa de Desarrollo de Doha realmente ha de convertir el mundo en desarrollo en un lugar mejor para sus habitantes, es necesario que haya un trato justo cuando revisemos esta parte del Acuerdo ADPIC. La UE está comprometida a asegurar que suceda tal cosa. En última instancia, todos saldremos ganando


Pascal Lamy es Comisionado de Comercio de la Unión Europea.

FOTO: Carsten Broder Hansen/PNUMA/Topham


1) Comunicación de la CE al Consejo de ADPIC sobre la revisión del Artículo 27.3(b) del Acuerdo ADPIC: la relación entre el Acuerdo ADPIC y el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la protección del conocimiento tradicional y folklore, septiembre 2002
(http://europa.eu.int/comm/trade/miti/intell/contrib.htm).



Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mirando a través de lentes nuevos | Desarrollo con rostro humano | El poder de transformar | Triple ganancia | Gente | Hora de cumplir promesas | Tan precioso como el oro | Expandiendo el círculo | En breve: La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente | Haciendo las cosas localmente | La cooperación es contagiosa | Publicaciones y productos | Pasando por el cuello de botella | Inversiones en el medio ambiente | La Plataforma para las Montañas de Bishkek | El dinero no se puede respirar | ¡Lograremos éxito! | ¿Comercio equitativo? Pregunta justa

 
Artículos complementarios:
En el número: Biological diversity, 2000
En el número: Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Nat Quansah: Farmacias para la vida (La pobreza, la salud y el medio ambiente) 2001
Robert May: Melding heart and head (Beyond 2000) 2000


AAAS Atlas of Population and Environment:
Population and Biodiversity