Pasando por el
cuello de botella

 
Jeffrey Sachs
describe los efectos positivos y negativos de la mundialización, y propone caminos adelante para lograr un desarrollo sostenible

La verdad sobre el desarrollo sostenible no puede encontrarse en el campo de los puros optimistas ni en el de los que se dedican a difundir temores de desastres. Es necesario tener en cuenta cuatro tendencias positivas y tres tendencias negativas.

La primera tendencia positiva es la disminución del ritmo de crecimiento de la población mundial. Se ha producido un cambio importante en la fertilidad mundial que nos permitirá al menos pensar en mover hacia un mundo de poblaciones casi estables dentro de un siglo, tal vez antes. En alrededor del 40% de los países del mundo la fertilidad actualmente es inferior a la tasa de reemplazo. Otro 40% están experimentando un movimiento en constante descenso de sus tasas de fertilidad. Es poco probable que este importante cambio mundial revierta a su ritmo anterior.

La segunda tendencia positiva es la creciente proporción de la población del mundo que vive en zonas urbanas. Aún no hemos calculado o entendido cómo hacer tan llevadera la vida en los ambientes urbanos como sus habitantes merecen, especialmente en las megalópolis pobres. Pero las ventajas de proveer servicios básicos, infraestructura, acceso a salud, educación, saneamiento, agua, tecnología y ciencia para un mundo cada vez más urbanizado son inmensas.

La tercera tendencia, y la más positiva de todas, es la continua explosión de conocimiento científico y tecnológico. Continuamos acelerando nuestra capacidad de movilizar el conocimiento científico en tecnologías útiles. La historia del desarrollo económico, en su sentido estrecho, a través de los dos últimos siglos es abrumadoramente una historia de avances tecnológicos.

Y la cuarta tendencia positiva es la clara prueba de que dichas tecnologías se están difundiendo ampliamente por el mundo. El caso más evidente es el de China, que, con más del 20% de la población total del mundo, tal vez haya experimentado un aumento de ocho a diez veces de su producto doméstico bruto per cápita desde que su economía fue abierta en 1978.

Difusión de conocimiento y tecnologías
Quienes sostienen que la mundialización es un desastre para los pobres están equivocados en cuanto a los hechos. El estándar de vida de tal vez 3.000 millones de habitantes o más ha venido aumentando durante los últimos 25 años, y esto ha sido posible gracias a la difusión del conocimiento y las tecnologías.

Por el otro lado, hay tres tendencias profundamente negativas. Es indudable que existe un profundo y peligroso estrés ecológico en cada escala de nuestra sociedad humana. Importantes lugares en el mundo están amenazados de colapso ecológico. Y tampoco puede haber duda de que, a escala mundial, estamos empujando los límites de enorme riesgo, ya sea de cambio climático antropogénico, el agotamiento de las pesquerías mundiales, o la pérdida de biodiversidad.

En segundo lugar, quienes pavonean los triunfos de la mundialización también deberían ser suficientemente honestos para explicar que una cuarta parte del mundo sigue viviendo en abyecta pobreza y tal vez una quinta parte sigue estancada en la más horrenda y desesperada trampa de pobreza. Se calcula que el número de habitantes más pobres entre los pobres del mundo tal vez ascienda a un millar de millones.

Para ellos, el mecanismo subyacente a través del cual se difunden el conocimiento, la tecnología, la ciencia y el mejoramiento material no está funcionando. Las fuerzas de la mundialización casi no operan, excepto para acaparar las mejores cabezas en un agotamiento internacional de cerebros, intensificado por la mundialización misma, y dejando a los países en una espiral descendente de enfermedad, violencia, empobrecimiento, deudas imposibles de pagar, y catástrofe ecológica.

Por último, el tercer factor negativo es el hecho de que, mientras la mundialización crea fuerzas positivas increíblemente poderosas –principalmente la difusión de conocimientos– también crea fuerzas poderosamente negativas. Cuando existen juntos en una cadena, los males pueden ser transmitidos a través de la misma al igual que los beneficios. Los males del terrorismo se encadenan mundialmente en esta forma. Las cadenas internacionales indudablemente también han contribuido a acelerar la transmisión del VIH/SIDA alrededor del mundo. La migración en masa, los movimientos de refugiados, la violencia, el tráfico de drogas, la criminalidad, el blanqueado de dinero, la transmisión de enfermedades y el terrorismo son fácilmente difundidos a través de cadenas internacionales.

Configurar el futuro
No es cuestión de pronosticar el futuro, sino de configurarlo. No es cuestión de examinar nuestros modelos y decidir cuál situación es la más probable, sino de movilizar la agencia humana para ocuparse de los males y defender las tendencias positivas. Habrá dos enormes factores de profunda importancia para nuestro futuro. El primero es el papel de la ciencia y la tecnología. Personalmente, creo que los problemas del impacto humano sobre el medio ambiente local y mundial, los desafíos de elevar el estándar de vida en regiones de estrés ecológico, los retos de enfermedad pandémica, en primera instancia se satisfarán tecnológicamente. La pregunta es si la ciencia puede preservar el espacio social que ha ocupado durante los dos últimos siglos. Hemos visto ejemplos de magnífica ciencia internacional en años recientes que nos han demostrado cómo, a pesar de presiones políticas increíblemente intensas, el carácter directo y la rectitud que caracterizan a toda buena ciencia puede prevalecer. Pese a las enormes presiones de algunas de las más grandes empresas mundiales y grandes presiones políticas del país más poderoso del mundo, los científicos integrantes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos se han mantenido firmes en lo suyo y produjeron todo un flujo de documentación en una nueva ciencia de alta inseguridad que es rigurosa, apolítica, y capaz de resistir la prueba del escrutinio más profundo y agresivo. El rol de la ciencia de ningún modo está asegurado, pero es crítico para el futuro.

El segundo factor involucra las posibilidades de gobierno mundial. Los problemas de escala mundial exigen instituciones mundiales y niveles de cooperación mundial sin precedentes. Estamos tratando de hallar y establecer unas serias instituciones internacionales capaces de ocuparse de retos a escala mundial, un tipo de retos que no hemos reconocido o no estábamos enfrentando en el pasado.

Pero nuestra capacidad de solucionar estos problemas dependerá de un conjunto efectivo de instituciones mundiales.

¿Acaso la ciencia y tecnología y las instituciones están haciendo lo que deben hacer? Estamos pasando a través de un cuello de botella, pero no estamos cayéndonos al precipicio. Podemos encontrar magníficas respuestas a los retos ecológicos, de salud y energía con las tendencias positivas que tenemos a mano, con el poder de la ciencia y la tecnología, con las tecnologías del secuestro de carbón y energía limpia, de desalinización y mejor uso de agua limpia, con la creciente ingeniosidad en nuevas ciencias materiales y especialmente en las ciencias biológicas. La verdad es que no estamos tan lejos de estas soluciones. Y creo que también llegaremos a tener poblaciones más estables, y más poblaciones basadas en zonas urbanas donde es posible proporcionar servicios humanos básicos.

Empero, llegar desde aquí hasta allá será un camino traicionero y peligroso. Tenemos decenios para andar y crear nuestro camino y decenios de graves riesgos por delante.

Son cuatro los principales desafíos para pasar rápida y seguramente a través de este cuello de botella.

Primeramente, romper las trampas de pobreza de los pueblos más pobres del mundo, cosa dentro de tan fácil alcance de los países más ricos. Mis propios estudios –y los de muchos otros– demostraron que unas transferencias de ingreso muy modestas, apenas fracciones de 1% del PNB de los ricos a los pobres, pueden permitir masivas expansiones de servicios sanitarios, acceso a medicinas esenciales, educación primaria y secundaria universal, y el financiamiento de la investigación y el desarrollo en tecnologías agrícolas para mejorar el insumo alimenticio y la productividad agrícola.

En segundo lugar, obtener éxito en la urbanización: convertir los espacios urbanos en lugares más habitables para hacer la vida más llevadera. Sabemos que es posible hacerlo. Prueba de ello existe en todas partes del mundo, si bien no se ha hecho en muchas de las megalópolis más pobres.

En tercer lugar, fortaleciendo las Naciones Unidas y otras instituciones de gobierno mundial, y asegurar que no destruyamos nuestros ecosistemas.

En cuarto lugar, adaptar nuestros sistemas energéticos para prevenir los graves peligros de respuestas imprevisibles y tal vez desastrosamente no-lineales de los ecosistemas mundiales a los crecientes forzamientos de los gases de efecto invernadero en la atmósfera


Jeffrey Sachs es Director de The Earth Institute y Profesor de la Cátedra Quetelete de Ciencias Sociales, Columbia University.

FOTO: Barbel Kreis/PNUMA/Still Pictures


Este número:
Indice | Editorial K. Toepfer | Mirando a través de lentes nuevos | Desarrollo con rostro humano | El poder de transformar | Triple ganancia | Gente | Hora de cumplir promesas | Tan precioso como el oro | Expandiendo el círculo | En breve: La globalización, la pobreza, el comercio y el medio ambiente | Haciendo las cosas localmente | La cooperación es contagiosa | Publicaciones y productos | Pasando por el cuello de botella | Inversiones en el medio ambiente | La Plataforma para las Montañas de Bishkek | El dinero no se puede respirar | ¡Lograremos éxito! | ¿Comercio equitativo? Pregunta justa

 
Artículos complementarios:
Patty Stonesifer: Pongamos fin al SIDA
(La pobreza, la salud y el medio ambiente) 2001
En el número: Human Settlements, 1996
En el número: Culture, values
and the environment
, 1996
En el número: Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Partha Dasgupta: Midiendo la insostenibilidad
(Cumbre Mundial sobre el Desarrollo) 2002


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