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Paula J. Dobriansky bosqueja la estrategia internacional para responder a las necesidades de agua del mundo y describe lo que están haciendo los Estados Unidos de América para llevarla a la práctica |
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Para comenzar, quiero describir una situación harto común en el mundo en desarrollo. En un callejón a la afueras de una gran ciudad hay un enorme pozo de tierra. En el fondo del pozo hay una pequeña orilla de agua expuesta a la vista, con tan poca presión de agua que es incapaz de suplir el único grifo cercano en la superficie. Los habitantes locales bajan al fondo de la fosa para llenar sus baldes con el constante goteo de la orilla perforada. Obtener agua suficiente para una familia requiere paciencia, y no hay garantía de que el agua sea segura. Conexiones clandestinas como ésta proveen el único acceso a agua para muchos residentes de zonas periurbanas. Combinados con la falta de servicios sanitarios, los suministros de agua impura fomentan la difusión de devastadoras enfermedades vinculadas con el agua y constituyen un peligro diario para la salud de la gente que la usa. Esto es simplemente inaceptable.
La ordenación apropiada de los recursos hídricos es esencial para el crecimiento económico y la salud humana. La gente depende del agua para beber, para cultivar alimentos, generar energía, proveer transporte, y para mantener ecosistemas sanos. La mala administración de los recursos hídricos puede exacerbar los efectos de las inundaciones y las sequías y aumentar las enfermedades En casos donde el agua es compartida entre muchos usuarios, las crecientes tensiones pueden llevar a conflictos.
1. Los gobiernos deben dar prioridad a la tarea de buscar soluciones a las necesidades básicas de agua y servicios sanitarios de su pueblo en sus estrategias de desarrollo y mitigación de la pobreza. 2. Los gobiernos deben trabajar en colaboración para administrar los recursos hídricos compartidos. 3. El agua debe ser administrada en una manera integrada, optimizando su aprovechamiento entre demandas en competencia, para proteger las tierras, las aguas dulces y los ecosistemas marinos. 4. El agua potable, los servicios sanitarios y la higiene están inextricablemente vinculados entre sí, y es necesario emprender medidas en cada campo para reducir el peligro de las enfermedades vinculadas con el agua. 5. Hará falta que la comunidad mundial movilice todas las fuentes de financiación, incluso capital doméstico, para encarar las necesidades de infraestructuras vinculadas con el agua.
En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo, los países se pusieron de acuerdo sobre un marco para el desarrollo sostenible estructurado en base a los principios de Monterrey. Este marco se enfocaba en implementar una estrategia para el aprovechamiento de las aguas basada en el trabajo completado en La Haya y Bonn. Los resultados de la Cumbre de Johannesburgo estaban sujetos a la idea de que la sostenibilidad requiere que los gobiernos nacionales asuman la responsabilidad para su propio desarrollo. Las alianzas entre los diversos interesados fueron identificadas como una medida clave para implementar esta nueva agenda. Las metas de provisión de agua y servicios sanitarios que emanaron de la Cumbre proveen un importante foco para los esfuerzos mundiales. El Plan de Implementación de Johannesburgo (PDIJ) reafirmó la meta de la Declaración del Milenio de reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas incapaces de obtener o pagar agua segura para beber, y fijó una meta complementaria de aumentar el acceso a servicios sanitarios. Los resultados de la Cumbre ayudaron al mundo a ir más allá de definir el problema del agua, para centrarse en posibles soluciones. En Johannesburgo, Estados Unidos anunció varias alianzas e iniciativas vinculadas con los recursos hídricos. Lanzamos la iniciativa Agua para los Pobres, una serie trienal de actividades por un monto de 970 millones de dólares en tres campos clave: agua potable y servicios sanitarios, ordenación de las cuencas, y aumento de la productividad en el aprovechamiento del agua. Nuestro objetivo al trabajar en alianza con organizaciones no gubernamentales y el sector privado es mejorar la ordenación de los recursos de aguas dulces en los países en desarrollo y poner en marcha el PDIJ. Por otra parte, en la CMDS, Estados Unidos también lanzó la alianza Aguas Blancas a Aguas Azules, que promociona la práctica de la ordenación integrada de las cuencas y el ecosistema marino en apoyo de un desarrollo sostenible. Nuestra alianza incluye a las naciones de la zona amplia del Caribe. Juntos, estamos desarrollando nuevos enfoques de desarrollo en campos como las aguas residuales y los servicios sanitarios, prácticas agrícolas sostenibles, turismo y transporte marítimo. En la Cumbre de Johannesburgo el Secretario de Estado de Estados Unidos. Powell y el Ministro de Asuntos Extranjeros japonés Kawaguchi anunciaron la iniciativa Agua Limpia para el Pueblo. Bajo esta iniciativa, Estados Unidos y el Japón embarcarán en una serie de proyectos conjuntos encaminados a fomentar el acceso a agua segura en el mundo en desarrollo. Desde este anuncio en septiembre 2002, Estados Unidos y Japón han realizado visitas conjuntas para examinar proyectos en áreas clave, y compartieron ideas a través de representantes técnicos. Durante el Tercer Foro del Agua en Kioto, Osaka y Shiga, Japón, nos reunimos con otros países para reportar sobre los progresos logrados en nuestras iniciativas de la Cumbre, participando en el intercambio de ideas de los expertos sobre nuevos campos de acción a explorar.
Recientemente hemos dado mucha consideración a la posibilidad de complementar nuestras iniciativas de la Cumbre con esfuerzos incrementados y nuevas alianzas. Aumentar el acceso al agua en el mundo en desarrollo --mediante la perforación de pozos, estableciendo recolección de agua de lluvia, y mejorando las redes de distribución de agua, entre otras actividades-- será de crucial importancia. Asegurar la calidad de los suministros de agua, tanto existentes como futuros, será igualmente esencial. Por último, a medida que se va desarrollando la demanda para infraestructura, harán falta recursos financieros. Asegurar la sostenibilidad de las soluciones es vital. Las naciones desarrolladas y sus socios deben identificar mecanismos que, una vez lanzados, operen y crezcan por sí solos, para proveer los recursos y servicios necesarios.
Estados Unidos también ha desarrollado e implementado con éxito un mecanismo financiero que podría ser sumamente adecuado para su aplicación en el mundo en desarrollo: el Fondo Rotativo Estatal (State Revolving Fund). Estos fondos ofrecen una manera efectiva de movilizar capital doméstico para el desarrollo de infraestructuras, usando una variedad de mecanismos, incluso deuda mancomunada, préstamos directos, expansión del crédito y participación de riesgos con prestamistas locales. Un fondo rotativo ofrece apoyo sostenible, a largo plazo, para inversiones en infraestructuras. Administrado en forma correcta, el fondo puede operar indefinidamente, ofreciendo oportunidades continuas para los inversores y apoyo para los prestatarios, en tanto que desarrollan mercados de capital locales.
También se ha hecho evidente que las intervenciones a nivel de las viviendas son una manera efectiva y eficiente de satisfacer necesidades básicas de agua. Por ejemplo: existen varios productos rentables que desinfectan el agua después de ser recolectada para consumo doméstico. Estos productos son soluciones diluidas a base de cloro y otros desinfectantes o filtros de agua, que pueden producirse localmente. Cuando se crea la demanda para productos disponibles y efectivos, y se la combina con programas de educación e higiene, la experiencia en el terreno demuestra que es posible lograr un 50% de reducción o más en las enfermedades vinculadas con el agua entre la población meta en un corto espacio de tiempo. Una vez establecida la demanda para estos productos, el mercado crece y se vuelve autosuficiente. En Zambia y Madagascar, por ejemplo, el financiamiento de 600.000 dólares de donantes ayudó a crear un mercado para productos desinfectantes de agua que han llegado a más de 2 millones de habitantes. Si bien ésta es sólo una solución a corto plazo, establece el trabajo de base para una estructura de pago-por-servicio. La comunidad experimenta los beneficios de agua limpia, y se salvan vidas.
Dr. Paula J. Dobriansky es Subsecretaria de Estado para Asuntos Mundiales, Estados Unidos de América. Photo : Tom Stoddart/UNEP/Topham |
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