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Eulalie Bashige Baliruhya describe la experiencia de proteger sitios de Patrimonio Mundial sitiados por una serie de guerras |
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Extendida a ambos lados del ecuador, con una variedad de ecosistemas, la República Democrática del Congo es uno de los países más biodiversos del mundo. Sus 2,3 millones de kilómetros cuadrados gozan de selvas tropicales y bosques de lluvia de baja altura, bosques afromontañeses, selvas abiertas (como miombo), sabana y manglares, así como majestuosas cataratas, manantiales de aguas calientes, grutas pintorescas y paisajes idílicos.
Se enorgullece de sus 11.000 especies de plantas, 1.086 aves, 1.069 peces y 152 víboras. Entre ellas se encuentran especies tan raras como el chimpancé enano o bonobo, el gorila montañés, el gorila de los países bajos orientales, el rinoceronte blanco del Norte, el okapí y el pavo real congolés. Un pionero de la conservación El país también se enorgullece de ser un pionero de la conservación de la naturaleza de Africa. Su territorio incluye el parque más antiguo en Africa, el Parc Albert (ahora Parque Nacional Virunga), establecido en 1925. Además, le cabe el honor de haber legado la Carta Mundial de la Naturaleza a la humanidad. El Instituto Congolés para la Protección de la Naturaleza (ICCN), establecido en 1975 --un ejemplo único de la centralización y ordenación de zonas protegidas por una empresa pública de orientación científica y técnica-- tiene el cometido de:
El Instituto maneja siete parques nacionales y unas 30 reservas de caza y vida silvestre --de las cuales 14 son operacionales--, que abarcan más de 180.000 km2, casi 9% de la superficie del país. Cinco de las zonas protegidas han recibido la condición de sitios de Patrimonio Mundial (ver recuadro) gracias a la riqueza de su biodiversidad. El ICCN ha tropezado con una variedad de problemas en la gestión de estas zonas, entre las cuales cabe mencionar:
Encima de estos problemas tradicionales estamos enfrentándonos ahora con las secuelas de sucesivos conflictos armados. Tres de ellos --la guerra interétnica en Rwanda, la guerra civil que resultó en la victoria de la Alianza de las Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo que llevó al poder a Laurent Désiré Kabila el 17 de mayo de 1997, y la continua violencia de 1998-- todos han dañado los esfuerzos de conservar la rica biodiversidad de la República Democrática del Congo. La guerra civil en Rwanda causó una avalancha de casi 2 millones de refugiados que literalmente invadieron los Parques Nacionales de Virunga y Kahuzi-Biega, cazando furtivamente y causando inmensurable deforestación. Los conflictos de 1996 y 1998 exacerbaron y aumentaron la destrucción de los ecosistemas, y condujeron a la explotación ilegal y al sistemático saqueo de recursos, tanto en tierra (café, madera, marfil, etc.) como de recursos subterráneos (coltan, oro, diamantes). Las armas proliferaron y los guardas y gerentes del ICCN fueron asesinados por bandas de maleantes. Para salvar los sitios de Patrimonio Mundial amenazados, el ICCN propuso al Centro del Patrimonio Mundial la realización de un proyecto encaminado a prestar apoyo a la gestión de la biodiversidad en tiempos de conflicto. Este proyecto, de cuatro años de duración, cuenta con un presupuesto global de 4.180.957 dólares, de los cuales 2.902.024 fueron contribuidos por la Fundación de las Naciones Unidas (FNU). El proyecto tiene los siguientes propósitos:
En efecto, ya se han aprendido varias lecciones. Hemos hallado que el apoyo ofrecido directamente en el campo es un medio eficiente de salvaguardar la diversidad biológica en tiempos de conflicto armado. Entretanto, varias misiones diplomáticas han posibilitado mantener contacto entre las partes en guerra y lograr cierta unidad en la tarea de coordinar gobiernos antagónicos. Ha habido colaboración con socios ya bien establecidos en diferentes sitios --con conocimiento local y mecanismos para encauzar fondos hacia ellos-- a fin de poder utilizar los fondos de forma eficiente. Por su parte, el ICCN y sus socios aliados tratan de colaborar a través de consultas, tanto a nivel nacional como al nivel del sitio. La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada el año pasado en Johannesburgo puso de relieve la biodiversidad de la Cuenca del Congo y ayudó a asegurar los fondos para salvaguardar las selvas de la región. Mas para poder conservar sus recursos naturales, la crisis de la República Democrática del Congo requiere mayor asistencia de la comunidad internacional.
La ICCN, respaldada por el Gobierno, tiene como objetivo incrementar al 15% la proporción del país dedicada a la conservación. Es necesario declarar ciertos sitios como zonas protegidas, incluso las selvas de Lomako, Itombwe, Lomami-Lualaba y Ngiri, y las cuevas de Ishango.
El ICCN está estableciendo una plataforma de consulta, la Coalición para la Conservación en el Congo (CoCoCongo) y un departamento de gestión y cartografía con miras a mejorar la coordinación con sus diversos socios y aliados. El Instituto cree que esto proveerá un nuevo trampolín para el ordenamiento sostenible de la rica diversidad biológica del país después del reciente período de caos
Eulalie Bashige Baliruhya es Directora del Instituto Congolés para la Conservación de la Naturaleza (ICCN). FOTO: Lori Nichols/UNEP/Topham
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