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Mwai Kibaki describe los retos de manejar las zonas protegidas en Africa y esboza las políticas de su Gobierno que convierten la conservación en un componente integral del proceso de desarrollo nacional |
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Los recursos biológicos y otros recursos naturales son la columna vertebral del desarrollo y los medios de vida para la mayoría de las economías y los pueblos africanos. Ellos proveen insumos industriales, leña, materiales de construcción, medicinas y las funciones de los ecosistemas. Necesitamos estos materiales y estos servicios para satisfacer nuestras necesidades sociales, de salud y económicas, entre otras cosas. Por lo tanto, debemos utilizar los recursos biológicos con criterio, asegurando que su disponibilidad y su potencial siempre se mantengan --y, donde sea posible, se mejoren-- para salvaguardar las necesidades de los pueblos que habitarán el Continente en el futuro.
En Kenia hemos reconocido el valor de los recursos que nos brinda el medio ambiente. Reconocemos que la degradación de los recursos naturales afectará de forma adversa la productividad y aumentará los niveles de pobreza. Con la Ley de Ordenación y Coordinación del Medio Ambiente, el Parlamento ha asegurado que toda persona en Kenia tiene derecho a un medio ambiente limpio y sano y tiene la obligación de salvaguardar y mejorar el medio ambiente. La conservación y el uso sostenible de los recursos biológicos constituye un factor clave en el objetivo de industrialización de Kenia, un desempeño económico mejorado y mejor asistencia social.
La tierra es una base de recursos primarios para todas las actividades de desarrollo en Kenia. Sin embargo, las actuales prácticas de uso de la tierra a menudo no toman en cuenta su potencial y su capacidad de sustento ni las limitaciones de los recursos biológicos. En consecuencia, los incidentes de degradación de la tierra han alcanzado proporciones alarmantes, con los consiguientes impactos negativos tanto sobre el medio ambiente como sobre el desarrollo económico.
El rápido crecimiento de las poblaciones humanas en Kenia y la consiguiente demanda para necesidades básicas, especialmente alimentos, prendas de vestir, salud y servicios relacionados, ha ejercido tremenda presión sobre los recursos naturales, en particular sobre la tierra. Esto condujo a la invasión de zonas marginales, al empeoramiento de la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad. La actual tasa de explotación de muchos de los recursos biológicos, de los cuales depende en gran medida el desarrollo de Kenia, es insostenible. Muchos ecosistemas que almacenan agua, protegen el suelo, o son hábitats de plantas y animales únicos, han sido degradados o convertidos a otros usos. Entre las consecuencias de estas actividades cabe mencionar las siguientes:
Los países africanos se enfrentan con complejos retos ambientales y de desarrollo. La expansión de la población humana y la pobreza está ejerciendo grave presión sobre la diversidad biológica y los recursos naturales. El paisaje natural está cambiando rápidamente de ser rico y productivo para convertirse en yermo e improductivo. Millones de toneladas de capa arable fértil se pierden todos los días debido a la erosión causada por el agua y el viento. La base de recursos naturales tan esencial para el desarrollo es constantemente debilitada y socavada por prácticas insostenibles de uso de la tierra.
La gestión de las zonas protegidas, tanto en Kenia como en otros países africanos, se ha visto severamente restringida por numerosas amenazas y retos, entre ellos:
El impacto de estas restricciones y limitaciones queda evidenciado en la mala condición del medio ambiente. La incapacidad de responder de forma efectiva a estos retos nos obliga a emprender reformas fundamentales, con miras a mejorar nuestro enfoque hacia la ordenación de las zonas protegidas.
Nuestros programas de reforma deben alentar el establecimiento de zonas manejadas por comunidades locales primordialmente para la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales. Los esfuerzos de gobiernos e instituciones nacionales encaminados a conservar la biodiversidad y la protección del medio ambiente deberán ser complementados por iniciativas basadas en la comunidad.
Tal conservación basada en la comunidad --que deberá cubrir importantes corredores migratorios y áreas de dispersión-- es crítica para mantener la integridad ecológica de las zonas protegidas. Debemos explorar posibles iniciativas económicas para las comunidades que protejan y conserven nuestros recursos ambientales vitales, así como considerar desincentivos para las prácticas de uso de la tierra cuyo impacto debilita el propósito para el cual la zona protegida fue creada. Hace falta introducir unos planes de gestión integrada, incluso las iniciativas comunitarias, para establecer y mantener zonas parachoques alrededor de las fronteras de zonas protegidas.
Las prácticas de desarrollo sostenible deberán asegurar que la conservación y el ordenamiento de los recursos naturales se traten como una parte integral de los planes de desarrollo nacionales y/o locales. De la misma manera, la formulación de cualquiera de tales planes deberá tomar plenamente en consideración los factores ecológicos, económicos, culturales y sociales. Las actividades y los proyectos de desarrollo deben estar guiados por políticas ambientales sanas a fin de reducir cualesquiera efectos adversos sobre recursos naturales, así como sobre el medio ambiente en general. Todas las políticas, planes, programas y actividades probables de afectar en forma desfavorable los recursos naturales, los ecosistemas y el medio ambiente deberán someterse a una evaluación de los efectos, a vigilancia ambiental y a auditoría regular. La difusión de información sobre el medio ambiente y la participación del público en los procesos de toma de decisiones clave es de la más crítica importancia, así como lo es el respeto por los derechos tradicionales y la propiedad intelectual de las comunidades locales.
El acceso a conocimientos autóctonos y su uso deberá estar sujeto al consentimiento fundamentado previo de las comunidades en cada caso y a reglamentaciones específicas que reconozcan sus derechos a ellos, y su valor económico adecuado. Deberá darse prioridad a las iniciativas de generación de ingreso y beneficio compartido.
Mi Gobierno tiene una agenda nacional clara con respecto a la protección del medio ambiente y la conservación. Los programas medioambientales prioritarios del Gobierno de Kenia incluyen los siguientes:
Considero que la conservación del medio ambiente es un componente integral del proceso de desarrollo nacional. El desarrollo sostenible es nuestra meta en Kenia. A largo plazo, esto debería mejorar los impactos negativos de la pobreza, proveer necesidades básicas, y cumplir las aspiraciones de nuestro pueblo de una vida mejor. La participación equitativa en los beneficios acumulados de nuestros recursos naturales es un factor crítico en ese proceso.
Su Excelencia Mwai Kibaki MP, EGH, es Presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la República de Kenia. FOTO: Emily Short/UNEP/Topham
MOUNT KENYA
El sitio de Patrimonio Mundial del Monte Kenya está concentrado alrededor de la segunda montaña más alta de Africa, cubierta de hielo y nieve, situada sobre el ecuador. Siete millones de habitantes dependen de su captación para agua. La montaña alberga a especies de plantas endémicas raras, mientras los bosques que la rodean son hábitat de especies de animales amenazadas. Es uno de los paisajes más espectaculares del Continente.
Los bosques del Monte Kenya están amenazados por gran cantidad de actividades humanas: tala ilegal, recolección de leña, caza furtiva, quema de carbón vegetal, y la recolección destructora de miel.
Las fotografías aéreas tomadas por el PNUMA muestran que los ecosistemas forestales se han recuperado parcialmente: un exitoso programa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, respaldado por la Fundación de las Naciones Unidas, ha contribuido considerablemente a ello. El Programa para la Ordenación Comunitaria de la Conservación (COMPACT) está demostrando que las actividades basadas en la comunidad pueden aumentar de forma sustancial la efectividad de la conservación de la diversidad biológica en los sitios de Patrimonio Mundial.
Uno de los proyectos de COMPACT ofrece préstamos y capacitación a pequeños agricultores alrededor del Monte Kenya para operar colmenas, y los ha vinculado con una empresa de comercio equitativo, social y ambientalmente conciente --Honey Care Africa Ltd-- que compra sus productos a un precio garantizado, acordado mutuamente. El proyecto --ganador de muchos premios-- ha aumentado el ingreso de los agricultores, al mismo tiempo de reducir los incendios forestales causados por malas prácticas de apicultura.
GL
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