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el sueño |
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Poul Nielson describe diversos pasos prácticos para la tarea de reducir a la mitad la proporción de personas carentes de agua segura y saneamiento |
Un vaso de agua fresca del grifo: ¿un lujo? La realidad es que para unos 1.100 millones de personas, el acceso a agua potable segura es algo con lo cual sólo pueden soñar. Unos 2.400 millones de habitantes alrededor del mundo carecen de acceso a saneamiento adecuado. Y sin embargo, el acceso a agua segura para beber y a saneamiento no es simplemente un lujo. Con frecuencia significa la diferencia entre vida y muerte. La mitad de las camas de hospital del mundo están ocupadas por víctimas de enfermedades transmitidas por el agua. Y se estima que unos 6.000 niños mueren cada día de enfermedades causadas por mal saneamiento y malas condiciones de higiene. Agréguese a esto la creciente presión del suministro mundial de agua dulce a través de los últimos 50 años y la continua degradación de la calidad del agua en muchas regiones alrededor del mundo, y no puede caber duda de que el reto que nos enfrenta es formidable. Mas desde que la comunidad mundial se reunió para fijarse una agenda común con el establecimiento de los Objetivos de desarrollo para el milenio, el reto también se ha explicado claramente, a saber: reducir a la mitad la proporción de habitantes sin acceso a agua potable segura y saneamiento para el año 2015.
A través de los últimos 12 meses, los socios han venido traduciendo las numerosas buenas intenciones de Johannesburgo en una avanzada real, y la iniciativa está empezando a mostrar sus primeros resultados. En sus fases iniciales, los esfuerzos se han concentrado en establecer estructuras dentro de las cuales se crearán los resultados. Esto involucra la evaluación a fondo de las necesidades --país por país, región por región-- explicando las estrategias y las medidas necesarias para llenar las brechas identificadas y asegurar que se pongan a disposición la guía y el apoyo técnico necesarios para mantener el proceso. Se ha establecido un foro de múltiples interesados para el debate y el intercambio de ideas. Finalmente, se han formado grupos de trabajo a nivel regional entre países europeos y países-socios --en Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central, el Mediterráneo, América Latina y Africa-- para asegurar el impulso del proceso. En Africa, el proceso es impulsado dentro del marco de una asociación estratégica UE-africana recientemente establecida sobre asuntos de agua y saneamiento, también emanada de la Cumbre de Johannesburgo. Esta asociación involucra la estrecha colaboración entre la UE y el Consejo Ministerial Africano sobre el Agua (AMCOW) y la Nueva Asociación para el Desarrollo de Africa (NEPAD). Sus primeras actividades han incluido la elaboración de evaluaciones de las necesidades de proveer agua y saneamiento y la gestión de los recursos hídricos en Africa, tanto a nivel nacional como a nivel transfronterizo. La coordinación reforzada se halla ahora bien encaminada. Y está emergiendo un enfoque efectivo hacia el planeamiento y la provisión de programas relacionados con el agua. La utilidad de estos esfuerzos no debe subestimarse. Son esenciales para maximizar el efecto de los recursos disponibles. No obstante, también debemos reconocer que la coordinación por sí sola no llevará agua limpia y saneamiento a quienes los necesitan. Como siempre, la disponibilidad de financiamiento sigue siendo una condición previa para la acción. Dentro del marco del Noveno Fondo Europeo de Desarrollo ya se han adjudicado 555 millones de Euros (633 millones de dólares) para proyectos de agua en 14 estados del grupo ACP (Africa/Caribe/Pacífico). Pero la Comisión reconoce que será necesario invertir significantes sumas de fondos adicionales en agua y saneamiento si hemos de mantener en pie la ambición de cumplir las promesas de los Objetivos para el milenio en forma creíble.
Este fondo especial estará basado en tres principios clave, a saber:
Si logramos hacer realidad unas auténticas mejoras en el acceso de la gente a agua y saneamiento alrededor del mundo, las recompensas serán múltiples --tales como el alivio de la pobreza, el desarrollo sostenible y la prevención de conflictos--así como serán muchos los costos si fracasamos. Hemos contraído compromisos claros. Ha llegado ahora el momento de reflejar estos compromisos en las políticas y presupuestos de los países en desarrollo, y en la respuesta de la comunidad internacional en generar los fondos necesarios. La Comisión se atiene a sus compromisos. Con la creación de la iniciativa para el agua, el fondo especial para el agua y otros esfuerzos, existe una auténtica oportunidad de que seremos capaces de reducir en forma sustancial el número de personas para quienes un vaso de agua limpia del grifo sigue siendo un mero sueño
Poul Nielson es Comisionado de la UE para Desarrollo y Ayuda Humanitaria, y Oficial Ejecutivo en Jefe de la Oficina de EuropeAid Co-operation. FOTO: K. C. Limarga/PNUMA/Topham |
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