Liberación de
la energía

 
Tom Roper
describe los planes de tres naciones antillanas para reducir su dependencia de combustible importado y explorar sus propios suministros de energía sostenible

Los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID) son particularmente vulnerables a las vaguedades de los mercados energéticos del mundo. La mayoría de ellos dependen casi exclusivamente del petróleo para sus necesidades, pero pocos poseen petróleo propio. De manera que deben depender de las importaciones del combustible y están enormemente expuestos a la volatilidad de su precio, así como a la incertidumbre de los suministros. Visto que la mayoría de los PEID son remotos, el combustible tiene que ser transportado por largas distancias, lo cual aumenta su costo de forma considerable.

Esta dependencia conlleva una amenaza mayor para sus economías. La importación del petróleo absorbe una gran proporción de sus ganancias de divisas extranjeras, lo cual limita su inversión en el desarrollo económico y social. Por otra parte, el alto costo de la energía enlentece aún más el desarrollo, y hace difícil a los pobres obtener energía para el alumbrado y los servicios que necesitan.

No obstante, mientras la mayoría de los PEID son pobres en combustibles fósiles, por lo general son ricos en fuentes de energía renovable como el sol y el viento y podrían hacer mucho para mejorar la eficacia de su uso energético. Por lo tanto, están en buena posición para beneficiarse con políticas energéticas sostenibles, que reducirían sus costosas importaciones de petróleo y pondrían las formas de energía modernas a más amplia disposición de sus habitantes.

Y también existe una razón moral para este enfoque. Muchos PEID se hallan entre los países más vulnerables al aumento del nivel de los mares y los extremos climáticos creados por el cambio climático, y no obstante sólo emiten una ínfima proporción de los gases de efecto invernadero que causan el calentamiento de la Tierra. Al dar un ejemplo reduciendo su uso de combustibles fósiles reforzarían aún más su posición moral.

Sin embargo, hasta la fecha muy poca energía renovable es explotada en los PEID, y cualquier desarrollo que ha tenido lugar en su mayor parte se ha limitado a programas de ayuda internacional. Ahora, un proyecto planeado inicialmente en tres islas antillanas, desarrollado en parte por la Fundación de las Naciones Unidas, intenta acelerar este proceso. La Iniciativa Mundial de Energía Sostenible para las Islas (GSEII - Global Sustainable Energy Islands Initiative) está encaminada a reunir proyectos, modelos y conceptos de energía sostenible en un plan de energía sostenible para pequeñas naciones insulares, y exhibir sus esfuerzos para reducir considerablemente sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Los proyectos desarrollados bajo la GSEII se ocuparán de las barreras clave que limitan el uso de tecnologías de energía renovable para la generación de energía en estas islas. Este enfoque permitirá el desarrollo de proyectos reales y sostenibles que puedan ser adoptados e implementados a través los demás PEID.

La iniciativa GSEII, también financiada por el Fondo Rockefeller Brothers y el Departamento de Energía de Estados Unidos, fue fundado en 2000 por el Climate Institute, la Organización de Estados Americanos, el Energy and Security Group, Winrock International y Counterpart International. Desde su fundación ha concentrado sus esfuerzos en las naciones insulares de Santa Lucía, Granada y Dominica.

Las tres islas dependen en alto grado de combustibles fósiles: en el año 2000, su importación dio cuenta del 23% de las ganancias de exportación de Granada, 28.2% de las de Dominica y 53.6% de las de Santa Lucía. Se encontró que las islas tienen un buen potencial para obtener energía de sus recursos solares, eólicos, geotérmicos, hídricos y de biomasa, y podrían mejorar la eficacia de uso energético en un 20%.

En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002 en Johannesburgo; el Primer Ministro de Dominica y ministros de las otras dos naciones insulares declararon públicamente su fuerte compromiso hacia la adopción de medidas destinadas a lograr su autosuficiencia energética. Desde entonces, las tres naciones han elaborado planes nacionales de energía sostenible, estableciendo metas agresivas para renovables y eficiencia energética, el objetivo número uno de la GSEII.

La iniciativa está tratando ahora de apoyar la consolidación de estas políticas. En los próximos dos años también tiene planeado expandir sus esfuerzos a varias otras naciones miembro de la Alianza de Pequeños Estados Insulares alrededor del mundo y proveer extensión y capacitación a más de 20 naciones insulares 


Tom Roper es Director de Proyectos, Iniciativa para Energía en los Pequeños Estados Insulares, Climate Institute, y Ex Ministro para Planeamiento y Medio Ambiente y Tesorero del Estado de Victoria, Australia.

Foto: Mark Lynas/Still Pictures


Este número:
Indice | Editorial K. Töpfer | A la corriente principal | Los días olvidados de la Creación | Restaurando una perla | ¡Impidan que mi país desaparezca! | Liberación de la energía | Los océanos necesitan a las montañas | Gente | Un corredor en el océano | De un vistazo: mares, océanos e islas pequeñas | Perfil: Cesaria Evora | Ninguna isla es una isla | Islas pequeñas, gran potencial | Pequeño = vulnerable | Resistencia natural | Publicaciones y productos | Apartando el petróleo de las aguas turbulentas | Restablecimiento del equilibrio | Vecinos sin fronteras | ¿Acaso esperará la madre naturaleza? | Los canarios del Pacífico


Artículos complementarios:
Climate change, 1997
Climate and Action, 1998
Small Islands, 1999
Biological Diversity, 2000
Energía, 2001
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo, 2002
Energía, 2003