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Pieter van Geel dice que la gente pobre debe tener acceso a energía limpia y sostenible si han de alcanzarse los Objetivos de desarrollo del milenio |
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Los países en desarrollo tienen un derecho al crecimiento económico, y para poder lograrlo necesitan energía. Sin energía no podrán lograr una mitigación de la pobreza ni alcanzar los Objetivos de desarrollo del milenio. Dos mil millones de habitantes carecen de acceso a modernas formas de energía. La empresa privada no puede funcionar sin ellas. La investigación demuestra que los recurrentes cortes de energía causan grave daño en los negocios. Y es evidente que las escuelas y las instituciones sanitarias pueden ofrecer mejores servicios si tienen acceso a suministro de energía.
Al mismo tiempo, debemos reconocer que nuestro creciente consumo de energía ya está causando problemas medioambientales y de salud y perjudicando nuestras economías. Las poblaciones pobres tienden a usar leña y carbón vegetal como sus principales fuentes de energía, pero los fuegos de leña en locales cerrados conducen a dificultades de salud, sobre todo entre mujeres y niños. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1,6 millones de personas mueren cada año como consecuencia de la contaminación del aire en locales cerrados. El uso de combustibles fósiles para la generación de energía y el transporte a gran escala es otra fuente de contaminación atmosférica, especialmente en las ciudades de países en desarrollo. Según la Evaluación Energética Mundial (2000), la contaminación atmosférica urbana primordialmente causada por las emisiones de combustibles fósiles y por el transporte motorizado resulta en unas 800.000 muertes al año mundialmente. Por añadidura, el consumo de combustibles fósiles también se traduce en emisiones de gases de efecto invernadero, que causan cambios climáticos. Repercusiones Por otra parte, los problemas de salud y medio ambiente tienen repercusiones en la economía local. Según un reciente cálculo aproximado del Banco Mundial, la contaminación y los problemas de salud asociados con la misma ahora le cuestan a China alrededor del 8-14% de su PBN anual. Si bien la contaminación no es causada únicamente por el consumo energético de este país, la cifra sugiere las enormes dimensiones que puede adquirir el daño económico. El daño lleva camino de aumentar, lo cual queda demostrado, por ejemplo, por las recientes perspectivas publicadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En base a su escenario de consulta, la AIE espera que, de no cambiar las políticas gubernamentales, la demanda de energía aumentará aproximadamente en un 60% para el año 2030. En vista de que los combustibles fósiles serán la mayor fuente de energía, la AIE prevé que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) aumentarán de forma paralela. Estas son tendencias alarmantes. Pero un panorama alternativo es posible. Si los gobiernos tomaran medidas de seguridad y eficiencia energética, la demanda de energía mundial podría disminuir en un 10% y las emisiones de CO2 en un 16%. El potencial para las medidas de uso eficiente de energía es enorme -- para los países en desarrollo los ahorros se estiman en 30-45%. Los gobiernos también pueden fomentar los nuevos avances en la tecnología que podrían ser necesarios para reducir la demanda y más allá. Hacen falta mayores esfuerzos para fomentar el uso de fuentes de energía renovables, de manera que con el tiempo satisfagan una mayor proporción de nuestras necesidades. No obstante, para los próximos 30 a 50 años no habrá perspectiva realista de satisfacer todos nuestros requisitos enérgicos mediante fuentes renovables. De modo que también debemos concentrarnos en trabajar en pro del uso eficiente de la energía, combustibles más limpios y combustibles fósiles modernos. Para estimular el debate sobre toda la variedad de asuntos en este campo, junto con mi colega Agnes van Ardenne, Ministra de Cooperación para el Desarrollo, organizamos una Conferencia Mundial sobre Energía para el Desarrollo celebrada del 10 al 12 de diciembre de 2003. La misma se concentró principalmente en las necesidades energéticas en países en desarrollo, con el objeto de convertir la energía en una más alta prioridad en la agenda internacional del desarrollo.
Hace cuatro años, líderes de gobiernos de todas partes del mundo endosaron los Objetivos de desarrollo del milenio. Si bien éstos no incluyen un objetivo específico para la energía, los objetivos para la disminución de la pobreza, para la educación y para la salud no podrán lograrse sin un mayor acceso al suministro de servicios de energía. Y sin embargo, en muchos países en desarrollo planes de política nacional hacen caso omiso del asunto -- especialmente los Documentos Estratégicos para la Disminución de la Pobreza elaborados para solicitar fondos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La conferencia reunió a los sectores público y privado, organizaciones no gubernamentales y otras instituciones pertinentes para estudiar posibles maneras de aumentar tal inversión. De manera crucial, el éxito dependerá de la prueba de buena gobernanza y políticas sensatas en los países en desarrollo mismos. No será posible atraer al sector de inversión privada sin un clima estable y transparente para las inversiones. La mayor parte del capital de inversión tendrá que provenir del sector privado local e internacional. Y también será preciso mejorar el desempeño del sector energético. Los gobiernos deben evitar los mercados a fin de que las empresas puedan generar la liquidez que necesitan para hacer las inversiones necesarias. Tanto en los países en desarrollo como en los países donantes, las finanzas del sector público pueden utilizarse de forma más efectiva para atraer al sector de capital privado. Los países en desarrollo pueden cortar sus gastos en otros campos a fin de proveer micro-crédito para hogares y pequeñas empresas. Hay incontables ejemplos de éxito: el Banco Grameen en Bangladesh probablemente sea la entidad crediticia para los pobres mejor conocida, pero sistemas similares también están operando con éxito en otros países. Sin embargo, si han de funcionar de manera satisfactoria, los gobiernos deben crear condiciones que habiliten a los bancos para operar -- de otro modo, los cortes en sus gastos no surtirán el efecto deseado. Organizaciones internacionales como el PNUMA y el Banco Mundial también están apoyando y lanzando proyectos de este tipo.
Es posible utilizar la AOD más eficazmente para atraer capital privado, por ejemplo mediante asociaciones público-privadas. Los países donantes pueden hacer más con el fin de proporcionar capital de garantía para empresas. El reto consiste en combinar recursos del sector público y del sector privado de una manera más efectiva para crear servicios de suministro energético sostenible. Convendrá expandir el financiamiento de iniciativas de carbono a fin de que puedan usarse para financiar formas de generación de energía y consumo energético favorables al medio ambiente. Es preciso hacer más amplio uso de la práctica de compraventa de derechos de contaminación y sus instrumentos asociados, tales como la Implementación Conjunta y el Mecanismo de Desarrollo Limpio.
El Protocolo de Kioto -que está a punto de entrar en vigor desde la bienvenida ratificación de Rusia- es un importante paso adelante, pero no conducirá a reducciones importantes en las emisiones de CO2 si no se toman otros pasos más. Abrigamos la esperanza de que los resultados de la Conferencia Mundial sobre Energía para el Desarrollo operarán paralelamente con Kioto, ayudando a crear mayor conciencia de los problemas, mayor sinergia entre los objetivos de desarrollo y los objetivos medioambientales, y enfoques y soluciones creativos
Pieter van Geel es Secretario de Estado para la Vivienda, Planeamiento Espacial y el Medio Ambiente, Países Bajos. Foto: M. Loquet/PNUMA/Topham |
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