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diferentes mundos |
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Bakary Kante describe el trabajo del PNUMA en avanzar los Objetivos de desarrollo del milenio a través del imperio de la ley |
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Los pobres y los ricos comparten por lo menos un destino ineludible: viven en el mismo planeta y dependen de los mismos recursos naturales para su supervivencia. No obstante, viven en dos mundos separados. Los pobres -que en gran medida operan fuera de la economía basada en el dinero- tienen estrechos lazos con el medio ambiente, sobre todo en zonas rurales. Los ricos -que crean y usan la economía basada en el dinero- explotan los recursos del medio ambiente sin formar realmente parte del mismo. Los ricos contribuyen con varios grados de violencia a la destrucción de nuestro hábitat -- los pobres dependen de él para poder sobrevivir.
En años recientes, los vínculos entre la pobreza y el medio ambiente han constituido una preocupación clave del PNUMA. Los estudios demuestran claramente cuán importantes son los factores medioambientales en la lucha contra la pobreza. Si no logramos integrar el uso y la protección de los ecosistemas en las estrategias nacionales, regionales y mundiales para mitigar la pobreza, estarán condenadas al fracaso. Vínculo directo En una importante iniciativa el PNUMA encaminada a establecer vínculos entre los Objetivos de desarrollo del milenio, el imperio de la ley y la aplicación de la ley medioambiental, más de 100 jueces presidentes de tribunal y magistrados superiores -incluyendo 32 presidentes de tribunal- procedentes de 67 países que representaban todas las regiones y sistemas legales del mundo, se reunieron en Johannesburgo en agosto de 2002 en la víspera de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMCS) para participar en un Simposio Mundial de Jueces sobre el Desarrollo Sostenible y el Rol de la Ley. En la ocasión afirmaron claramente su compromiso para con la promesa hecha por los líderes del mundo en la Declaración del Milenio adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2000 de no escatimar esfuerzos para liberar a toda la humanidad -sobre todo a nuestros hijos y nuestros nietos- de la amenaza de vivir en un planeta irremediablemente deteriorado por actividades humanas, con recursos que ya no son suficientes para satisfacer sus necesidades. Los participantes señalaron un vínculo directo entre la pobreza y el medio ambiente, reconociendo que los pobres son los más afectados por la degradación del medio ambiente y que, por lo tanto, hay urgente necesidad de fortalecer su capacidad -y la de sus representantes- para defender los derechos medioambientales. Los jueces trabajarán en pro de asegurar que los sectores más débiles de la sociedad no se vean perjudicados por la degradación medioambiental y estén capacitados para disfrutar su derecho a vivir en un medio ambiente social y físico que respeta y promociona su dignidad. Los jueces hicieron hincapié en que el imperio de la ley no es una idea legal abstracta sino que es fundamental para garantizar el uso sostenible de los recursos de la Tierra dentro de su capacidad de carga. Declararon por unanimidad que el frágil estado del medio ambiente mundial tiene necesidad de la judicatura como guardián del imperio de la ley, para aplicar y hacer cumplir las leyes internacionales y nacionales de forma audaz y sin temores. Estas leyes ayudarán a mitigar la pobreza, sostener una civilización duradera, y asegurar que la generación actual pueda disfrutar y mejorar la calidad de vida de todos los pueblos sin comprometer los derechos inherentes y los intereses de las generaciones subsiguientes.
Los jueces reconocieron el papel clave que ellos desempeñan en la tarea de integrar los valores humanos postulados en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas -libertad, igualdad, solidaridad, tolerancia, respeto por la naturaleza y responsabilidad compartida- a la civilización mundial, y se comprometieron a traducirlos en acciones fortaleciendo el respeto por el imperio de la ley a todos los niveles.
El trabajo del PNUMA enfocado en la judicatura comenzó en 1996 con una modesta reunión de magistrados de unos diez países africanos. Estimulado por el creciente apoyo para este programa entre los jueces de todas las regiones del mundo, el PNUMA, en asociación con varios socios mundiales, regionales y nacionales continuó esta labor convocando siete simposios de jueces regionales sobre derecho medioambiental, el desarrollo sostenible y el rol de la judicatura -- en Asia del Sur (1997), Asia Sudoriental (1999), América Latina (2000), el Caribe (2001), el Pacífico (2002), Europa Oriental (2003) y los países árabes (2004). Los días 3 y 4 de febrero de 2005 será convocada una reunión de jueces presidentes de tribunal en París, en asociación con el Presidente del Tribunal de Apelación de Francia y la Organisation Internationale de la Francophonie.
Las consecuencias de esta importante iniciativa del PNUMA fueron, en resumen:
Plena participación El éxito en abordar la degradación del medio ambiente depende de la plena participación de todos los individuos dentro de la sociedad. La judicatura, como el último árbitro en los asuntos humanos, juega un rol clave en promover la aplicación efectiva y el cumplimiento de la ley medioambiental, y en fortalecer el respeto por el imperio de la ley y los principios de gobernanza. El objetivo último de este programa de concepción amplia es dirigirse no sólo a la judicatura sino a todos los interesados legales que juegan un rol clave en la tarea de desarrollar, aplicar y hacer respetar la ley medioambiental, como uno de los principales instrumentos para traducir las políticas de medio ambiente y desarrollo en acción Bakary Kante es Director de la División de Desarrollo de Política y Derecho, PNUMA. Foto: Vitali Saveliev/PNUMA/Topham |
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