Imagina que te pidiesen limpiar el terreno después del peor accidente nuclear del mundo. Podrás pensar que plantar flores en el suelo radioactivo no haría mucho bien, aparte de quedar muy bonito. Pero en Chernobyl han hecho precisamente eso: usar girasoles para limpiar la contaminación. Se trata de una práctica que está "creciendo", ¡en todo sentido! Se están usando álamos y sauces para limpiar petróleo del agua subterránea en viejas estaciones de servicio. Y los geranios y malvones son especialmente buenos para absorber metales pesados contaminantes como níquel, cobre y cromo de suelos contaminados: el metal luego puede recuperarse para volver a usarlo.

 

       
 

Todos los años, el equivalente de unos 90.000 millones de toneladas de carbón caen sobre la Tierra en forma de energía solar. Capturando y usando tan sólo una vigésima parte de 1% de esta cantidad podríamos ofecer un buen estándar de vida a todos los habitantes sobre la Tierra. El sol es distribuido gratuitamente por la naturaleza -sin camión cisterna, oleoductos o redes de suministro de electricidad- y la mayor parte va a las zonas más pobres del mundo. Estamos empezando ahora cada vez más a capturarlo con células solares, originariamente desarrolladas para el programa espacial. El número de células solares en el mundo ha doblado cada dos años, y su costo ha ido bajando vertiginosamente. Todavía proveen menos del 1% de la electricidad del mundo, pero con más investigación y desarrollo para esta forma de energía limpia, es probable que impulsará nuestro futuro.

 
       
 

Estamos acostumbrados a que los gobiernos impongan impuestos a las mercancías. ¿Qué les parece la idea de que en vez de ello pongan impuesto a las cosas perjudiciales, por ejemplo al daño medioambiental? El impuesto sobre la renta impone una cuota sobre los empleos, cosas buenas que deseamos aumentar. Los nuevos impuestos penalizan la contaminación y el uso derrochador de la energía, cosas malas que deseamos reducir. Así que cambiar el uno por el otro resulta en un ambiente más limpio y aumenta el empleo. Varios países europeos han empezado a hacer esto. Finlandia y el Reino Unido han reducido los impuestos sobre los empleos para penalizar el vertimiento; Alemania, Italia y España imponen impuesto sobre el combustible; Suecia y Francia empezaron a tomar medidas contra la contaminación, y Dinamarca impone impuestos a los pesticidas. Todo esto se hace a pequeña escala. Pero es probable que aumente a medida que los políticos vayan dándose cuenta de que éstos podrían ser lo aparentemente imposible: unos impuestos populares.

 
       
 

¿Cómo fue posible que un pedazo de manguera transparente, lleno de agua y atado entre dos palos, pudo salvar a todo un pueblo? Esto sucedió en Burkina Faso, en el borde derecho del Sahara. Dos años atrás, muchas aldeas en su región de Yatenga se enfrentaba con un desastre: habían perdido entre un tercio y la mitad del precioso suelo en que cultivaban sus cosechas, arrasado por la lluvia. Entonces, con la ayuda de la sociedad de beneficencia Oxfam, los agricultores locales usaron la manguera como un crudo nivel de burbuja para permitirles construir unas líneas de piedra derechas todas a lo largo de los contornos de sus campos. Las piedras detuvieron la velocidad de la correntía del agua de lluvia, y retuvieron el suelo que llevaba. Las cosechas aumentaron en un 40%, la técnica se difundió a otras 400 aldeas, y la región hasta comenzó a exportar alimentos excedentes.

 
       
 

¿Prestarías dinero a una persona muy pobre? Los bancos no lo hacen; no creen que recuperarán su dinero. Pero unos así-llamados planes de "microcrédito", que otorgan préstamos a algunas de las gentes más pobres sobre la Tierra, están rechazando la indigencia en todas partes del mundo. La idea empezó cuando un economista bangladeshi, Muhammed Yunus, prestó 62 céntimos a cada uno de 42 artesanos para que puedieran comprar materiales por adelantado, y vender los productos terminados cuando se les ofrecía un buen precio. La cosa funcionó tan bien que Yunus acabó por fundar el Banco Grameen, que ahora tiene clientes en 40.000 aldeas en su país, ayudándoles a comprar equipo y comenzar sus negocios. Ha logrado sacar de la pobreza a una tercera parte de sus clientes. Para 1999, más de 23 millones de personas en todo el mundo habían recibido préstamos de "bancos" parecidos, y la meta es alcanzar los 100 millones para el año 2005.

 
       
 

Su tatarabuelo, Henry Ford, lanzó al mercado el automóvil impulsado a petróleo producido en masa en 1903. Ahora, William Clay Ford, el actual Director Ejecutivo de la Ford Motor Company, dice que los coches impulsados por gasolina "finalmente terminarán su reinado de 100 años". Todas las grandes compañías de automóviles, incluso Toyota, BMW, DaimlerChrysler, Honda, General Motors y Nissan, están desarrollando coches a hidrógeno que no causan contaminación, ni contribuyen al calentamiento de la Tierra, porque sólo emiten agua. DaimlerChrysler estima que para el año 2020, uno en cada cuatro autos nuevos serán impulsados por gas, y BMW hasta calcula que será uno en cada tres. Mas para ser realmente no contaminante, el hidrógeno debe fabricarse con combustibles renovables, no con gasóleo (diesel) o carbón.

 
       
 

Podríamos decir que es una manera "helada" de salvar el planeta. Once años atrás, el grupo ambiental Greenpeace -por lo general un crítico de la industria- entró al mundo de los negocios él mismo, con la promoción de refrigeradoras favorables al medio ambiente. Hasta entonces, los refrigeradores se enfriaban con productos químicos que atacan la capa de ozono de la Tierra, o ayudan a causar calentamiento de la Tierra. En vez de ello, el grupo respaldó un nuevo invento que usa gases no contaminantes, al que dio el nombre de "Greenfreeze". Inmediatamente, las grandes compañías fabricantes de refrigeradoras atacaron el invento, tratando de parar su desarrollo. Pero el público lo respaldó, y muy pronto las empresas mismas tuvieron que fabricar las refrigeradoras Greenfreeze. Ahora hay unos 80 millones de neveras Greenfreeze zumbando alrededor del mundo. Toda la industria alemana se ha convertido a la nueva tecnología, y más de la mitad de arriba de los 10 millones de neveras vendidas en China cada año son Greenfreeze.

 
 

1. NANDAKUMAAR /PNUMA/TOPHAM
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