La pesca mundial se multiplicó cinco veces entre 1950 y 1990, pero desde entonces ha ido bajando a medida que las poblaciones de peces han ido disminuyendo. La razón es que hemos estado pescando más peces de lo que los mares pueden ofrecer. La mayoría de las pesquerías del mundo se han explotado en exceso - en parte como resultado de miles de millones en subsidios para flotas pesqueras pagados por los gobiernos.

El Océano Atlántico fuera de la costa de Canadá es uno de los lugares más afectados. En el pasado, el bacalao solía ser tan abundante en los Grand Banks fuera de Terranova que se podían sacar del mar con un balde. Para 1992, las reservas estaban tan agotadas que fue necesario cerrar esta pesquería de bacalao.

Lennie MacPherson, que vive en la Isla Príncipe Eduardo, Canadá, explica cómo todo se ha ido arruinando.

 
         
 


FOTO: Manuel E Garcia/pnuma/topham

odos somos pescadores en el Canadá Atlántico, pescadores y agricultores. La pesca y la agricultura eran esenciales a la vida de los primeros colonos. La naturaleza se respetaba e inspiraba un poco de temor, pero no se la explotaba. La tierra y el mar estaban simplemente para su subsistencia.

Las dos industrias siguen jugando los papeles más importantes en nuestra economía, pero son operadas ahora por los pocos: grandes empresas que ponen el beneficio inmediato ante todo lo demás.

Todo encuentra su camino al agua, y así la utilización inadecuada de la tierra y las pobres prácticas agrícolas han causado serio daño a las pesquerías. El cieno de los caminos, las operaciones de las tierras agrícolas y los bosques enturbian las aguas y el lecho de los ríos. Los bosques se talan desconsideradamente. La escorrentía de las tierras cultivadas y aprovechadas con descuido ha contaminado nuestras vías fluviales con productos químicos y bacteria. En el mar, la explotación de petróleo y gas, la construcción y los derrames químicos - a menudo no detectados - de los grandes transatlánticos están matando la vida.

Las poblaciones de peces están disminuyendo y, en algunas zonas, han desaparecido por completo. En un tiempo parecían ilimitadas. Pero la competencia ha conducido a la pesca excesiva en muchas zonas. Por generaciones, hasta el principio de los años 1980, las pequeñas operaciones de pesca independientes habían sido provechosas y sostenibles. Luego entraron a la zona los buques de pesca de arrastre en gran escala y las poblaciones de peces declinaron enormemente.

 

Estos grandes barcos pesqueros de pesca de arrastre no sólo cosechan cantidades excesivas de peces, pero además sus redes arrastran todo lo que encuentran a su paso, incluso alimentos y hábitats para futuras poblaciones. Los pescadores que solían ganarse la vida con anzuelo y sedal se vieron obligados a participar en la pesca de arrastre o abandonar la pesca del todo. Fueron cada vez más marginados. Muy pocos pudieron quedarse. Algunas empresas arguyen que el problema en la pesca es que demasiada gente está en persecución de demasiado pocos peces. De hecho, una tecnología poco cuidadosa ha sido la cruz de la industria.

La mayor parte de nuestra población es engañosamente urbana, pero incontables preciosas aldeas de pescadores todavía salpican el paisaje canadiense atlántico. Aquí, uno nunca está lejos del agua, tanto físicamente como en espíritu.

La mayoría de mi generación recién ahora ha empezado a reflexionar sobre la belleza y el sentido común de una comunidad otrora idílica. Recientes iniciativas están tratando de limpiar el agua que serpentea a través de nuestras tierras y golpea contra nuestras playas. El apoyo creciente para unas prácticas agrícolas y de pesquería racionales es bienvenido e imperativo. No esperamos simplemente poder salvar una industria - estamos trabajando para preservar una cultura y su cuna natural.


FOTO: Penny Edwards/PNUMA/TOPHAM

 
         
 
ENSALADA DE ALGA MARINA (Sirve 4 porciones)

El Japón posee muchas variedades de algas marinas y ha dependido de estas legumbres marinas como parte de una dieta sana literalmente por miles de años. Ricas en vitaminas y minerales, se ha encontrado que las algas marinas poseen numerosas propiedades curativas y promotoras de salud. Y no solamente se comen envueltas alrededor de sushi, los rollos de arroz, verduras y pescado que se encuentran en todas partes del mundo: también se usan en ensaladas, sopas y estofados, y forman una parte diaria de la dieta japonesa.

  125 gr wakame seco
1 pepino
150 gr mandarinas en lata
3 cucharadas grandes de vinagre de arroz
1 cucharada de azúcar
sal
semillas de sésamo blancas

Ablandar el wakame seco en un bol poco profundo de
agua fría; escurrir. Cortar el pepino en rebanadas, agregar un poco de sal para ablandarlo, colar después de unos minutos. Mezclar el wakame, el pepino y las mandarinas. Por separado, mezclar el vinagre, el azúcar y un tercio de cucharadita de sal, verter sobre la ensalada. Decorar con las semillas de sésamo.

FONDO. PNUMA/TOPHAM

 
FOTO: Darren Defner/PNUMA/TOPHAM
 
         
 
         
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