Quince meses atrás, Fayo Hadji se convirtió en el símbolo de una devastadora hambruna que entonces amenazaba a su país, Etiopía. Pero al despertar la atención de los gobiernos, su situación ayudó a evitar la catástrofe y estimuló a crear una campaña internacional iniciada por un grupo de estudiantes secundarios. En noviembre de 2002, un periodista de la BBC encontró a Fayo, que entonces tenía ocho años, sentado en un bidón oxidado en la aldea de Dir Fakar, a 200 kilómetros al sur de Addis Abeba, dibujando formas en el polvo con una piedrita. El chico le contó que los animales de sus padres habían muerto y sus cultivos habían fallado en una sequía. No tenía nada que comer, y había perdido toda esperanza. "Sé que me voy a morir, lo mismo que mis hermanos y mis hermanas, porque todos tenemos tanta hambre", dijo, como si fuera la cosa más natural. "Yo preferiría morir que seguir esperando comida. Prefiero morir." Fayo no era más que uno entre muchos millones. El Gobierno de Etiopía calculó que 15 millones de personas se enfrentaban con el peligro de morirse de inanición. Con lágrimas en los ojos, el Primer Ministro, Meles Zenawi, advirtió de un desastre "demasiado espantoso de contemplar". Pero las palabras de Fayo desencadenaron preocupación alrededor del mundo, y se lanzó la más grande operación de ayuda jamás organizada. A medio mundo de distancia, las palabras inspiraron a los alumnos de alemán del colegio secundario Seckman Senior High School en St. Louis, Missouri, en el corazón de la región de cereal de los Estados Unidos. La terrible situación de Fayo les inspiró a llevar a cabo una vigilia a la luz de velas para recaudar dinero y crear conocimiento, porque les alarmaba la falta de cobertura de la hambruna en los medios de comunicación. |
Los estudiantes se pusieron en contacto con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), el cual les ayudó a conseguir publicidad. Inspirado por su iniciativa -y respondiendo a otras escuelas e individuos- el PMA inició la campaña de Alerta de hambre en Africa para movilizar tales preocupaciones en las bases. La Alerta fue lanzada el día de la vigilia del colegio Seckman. Alan Kirby, el profesor de alemán del colegio, dijo en la ocasión: "Nuestro pequeño proyecto se ha convertido en una campaña internacional para ayudar a millones de víctimas de los vastos problemas de hambre en Africa." En total, la comunidad internacional envió unos 2 millones de toneladas de ayuda de alimentos a Etiopía, y fue posible evitar lo peor de la hambruna. Un año más tarde, el periodista retornó a Dir Fakar y encontró a Fayo y su familia vivos y en buena salud. "Jamás creí que le volvería a ver", dijo el chico. "Gracias a Dios el mundo fue tan bondadoso y nos mandó alimentos. Esa es la razón por la cual mi familia y yo estamos vivos." Fayo había tenido que abandonar la escuela durante la hambruna, pero desde entonces había reanudado sus estudios. Alzando la vista al cielo, dijo: "Después de terminar la escuela, me gustaría ser un piloto y volar grandes aviones." |
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