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En Bogotá, Colombia, tenemos otra manera de enseñar. No sólo en las escuelas, sino también en la calle y otros lugares donde la gente pasa el tiempo escuchando atentamente a los narradores. Y ahora, muchos grupos de narradores están advirtiendo sobre el impacto que hacemos en el medio ambiente. Todos los domingos, en Usaquén -un barrio al este de Bogotá que solía ser una pequeña ciudad- un grupo de personas se reúnen para contar diferentes tipos de historias. Y todos los viernes, después del almuerzo hasta el anochecer, los mejores narradores vienen a contar sus mejores cuentos, a compartir sueños -y realidades- a "La Perola", en la Universidad Nacional. Hay toda clase de historias: historias de amor y locura, cuentos de hadas y cuentos cómicos, y ahora mensajes medioambientales. Los narradores que están de acuerdo en que estamos destruyendo el medio ambiente están emprendiendo acción con un arma muy poderosa: con palabras. Esta es una nueva manera de entrar a la mente de las personas y permitirles pensar sobre lo que estamos haciendo a su medio ambiente. Tenemos que tomar medidas respecto a lo que pesa sobre nuestra consciencia. Debemos preocuparnos por nuestro presente y nuestro futuro, y los de nuestros hijos y nuestros nietos. Los cuentos son una buena manera de llegar a grandes y chicos. En los talleres que realizamos el año pasado usamos historias para alentar la consciencia de los asuntos medioambientales. Los resultados fueron asombrosos. Los chicos ahora tienen un punto de vista diferente y también prestan mucha más atención a las cosas que tienen que ver con el medio ambiente. |
Piensen de otra forma. Piensen en otras maneras de compartir sus ideas. Piensen en narrar cuentos.
Kenneth Ochoa Vargas Organización Juvenil Ambiental (OJA) y Caretakers of the Environment International, Colombia |
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ILUSTRACIONES: DEIA SCHLOSBERG/PCI |
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