Hay más de 50.000 plantas sobre la Tierra que podríamos comer. Pero hasta ahora nos hemos concentrado en las que podemos cultivar más fácilmente, de las que podemos comer más cantidad, y de las que obtenemos más calorías y proteína. Hemos reducido nuestros principales cultivos a apenas unas pocas plantas, y las cultivamos y exportamos alrededor de todo el mundo.

Así que el arroz, el maíz y el trigo -aunque originarios específicamente de India/Indo-Malasia, América Central y el Cercano Oriente/Cuerno de Africa respectivamente- se han convertido en la base del 60% de la dieta del mundo.
No obstante, mucha gente todavía cultiva y come alimentos locales, y todos nosotros tenemos curiosas culturas y costumbres alimenticias que sorprenderían a los habitantes del otro lado del mundo.

La parte principal de la mayoría de las dietas es una base de féculas, tales como los granos: arroz, trigo, maíz, mijo, sorgo; o raíces y tubérculos como papas (o patatas), mandioca y batatas (o camotes).

El arroz solamente alimenta a casi la mitad del mundo, desde la India al Japón, donde la expresión "comer arroz" significa "comer una comida".

El trigo se usa para pastas, fideos y cereales para desayuno, y se muele para fabricar panes, galletas, bizcochos y tortillas con la harina.

Las raíces y tubérculos, como la mandioca, alimentan a más de 1.000 millones de habitantes en el mundo en desarrollo.
Pero el cultivo más grande de todos es el maíz, el alimento básico en América Latina y América Central y en el sur de Norteamérica, y se come en todo el sur y el occidente de Africa.

La mayoría de las dietas se suplementan con productos animales como carne, leche, huevos, queso y pescado, aunque en maneras muy diferentes. En muchas comunidades en Africa, donde los productos animales son caros, se los usa en cantidades pequeñas para sazonar otros alimentos. En Europa occidental, los productos lácteos se consideran parte de una dieta equilibrada, pero la dieta tradicional en China, Japón y Asia Sudoriental nunca incluyó cualesquiera productos animales lácteos fermentados como yogur, leche o mantequilla. En vez de ello, sus habitantes desarrollaron alimentos fermentados hechos principalmente de soya -en forma de salsa o pasta- de los cuales dependen para una fuente de proteína de base vegetal.

Lo que es considerado como normal varía mucho alrededor del mundo. A veces comemos cosas porque creemos que son buenas para nosotros: los ingleses comen naranjas cuando están resfriados, mientras que los japoneses creen que la sopa de miso puede ayudar a curar problemas de salud, desde mala digestión hasta el cáncer o enfermedades cardíacas. La decisión de sentarse a una mesa o sentarse en el suelo, comer con los dedos, con palillos o cuchillo y tenedor, comer todo o dejar la mitad de la comida en el plato, puede significar la diferencia entre cortesía e insulto en diferentes países.

 

La disponibilidad ha inducido a muchas culturas a comer productos locales: mijo en la India, focas en la costa canadiense, canguro en Australia y cuyes en el Perú. Y la gente también ha encontrado sustitutos para compensar la falta de alimentos: por ejemplo, las mujeres en Africa Central y en el sur de los Estados Unidos comen arcilla para obtener los nutrientes que necesitan cuando están embarazadas o amamantan a sus bebés.

Los gustos y las preferencias en algunos países podrán parecer desconcertantes o hasta repugnantes: pero después de todo, algo poco usual puede ser delicioso. ¿Les gustaría probar algunas de estas cosas raras? Aquí van algunas:

  • Queso "de cabeza" de Suecia: hecho con toda la cabeza de la vaca, dejado en remojo y hervido en agua, enfriado y cortado en tajadas como un paté.
  • Vegamite y Marmite: unas pastas color marrón oscuro muy espesas y saladas, hechas con extracto de levadura, el producto residual de la fabricación de cerveza, usadas en Australia, en Gran Bretaña y los Estados Unidos para untar sobre tostadas.
  • Huevos chinos de 1.000 años de antigüedad: huevos de pato cubiertos y enterrados en la tierra más bien por 100 días, que acaban color verde azulado, suaves y cremosos, de sabor fuerte parecido al queso.
  • Sopa inglesa hecha con ortigas, unas plantas silvestres recubiertas de pelos minúsculos casi invisibles que al tocarlas producen un dolor intenso, ardiente, pero una vez cocidas son inofensivas.
  • Flores de zapallito o calabacita: unas delicadas flores amarillas rellenas, cubiertas de masa y fritas, que se encuentran en Grecia e Italia.
  • Hormigas crujientes en un cono de papel, favoritas del público que va al cine en Colombia.
  • Patas de pollo escabechadas en el sur de los Estados Unidos.
  • El toro ganador del día en un restaurante local español.

¡Buen provecho!

FONDO: Sim Shy Jie/PNUMA/TOPHAM

 
         
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