Kipchoge "Kip" Keino —uno de los grandes de todos los tiempos en el mundo del aletismo— invierte gran parte de su tiempo, su energía y su dinero cuidando a los niños pobres en Kenia occidental.

Keino estableció en Kenia la tradición de corredores de clase mundial, y es ahora integrante del Comité Olímpico Nacional del país. Estableció récords mundiales en los 3.000 y 5.000 metros en 1965 y ganó una medalla de oro y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos tanto en 1968 como en 1972.

Pero por espacio de más de tres décadas él y su esposa, Phyllis, han venido cuidando de los huérfanos sin hogar en la ciudad de Eldoret —un centro de entrenamiento de gran altura— donde vive. "Ellos necesitan amor y albergue, un padre y una madre, y una visión," Keino dijo a Tunza.

La pareja ahora tiene 60 niños a su cargo en una situación semejante a una familia, si bien en ocasiones el total llegó a los 90. Keino también creó una escuela, que educa a los huérfanos y otros niños locales, y una granja para alimentarlos y proporcionar un excedente para vender y recaudar dinero.

Keino dice que todo esto es una manera de devolver algo a los pobres. "Siento que he venido al mundo sin nada, y lo dejaré sin nada," explica. "Si hago una inversión en los que necesitan ayuda, es un logro para vivir juntos y permitir que ellos puedan vivir como seres humanos."

 


foto: empics

 
         
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