FOTO: empics
El velocista Frankie Fredericks ayudó a poner en el mapa a su país, Namibia. Exactamente dos años después de su independencia, Frankie ganó dos medallas de plata —en las carreras de 100 metros y 200 metros— en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, seguidas por otras dos en los mismos eventos en los Juegos de 1996 en Atlanta. Fue el primer medallista olímpico de su patria, y en Stuttgart en 1993 se convirtió en su primer campeón mundial al ganar los 200 metros. "Namibia era un país joven, y yo aparecí en un momento en que necesitaba publicidad," Frankie explicó a Tunza. "¿Qué mejor manera de hacerse notar que tener a alguien en un final en los Juegos Olímpicos?"  

Continúa diciendo que el deporte tiene mucho que dar a los jóvenes y al mundo. "Puede ayudar a los jóvenes a no meterse en problemas, sobre todo si viven en zonas agitadas, y ayuda a combatir el problema de la obesidad. La gente aprende a compartir, y cómo encarar la situación cuando ganan o cuando pierden, en los deportes. Estas son lecciones muy valiosas."

Le preocupa que la construcción de estadios deportivos y la fabricación de equipos para deportes daña al medio ambiente y cree que las personalidades del deporte debieran usar su posición "como las personas más conocidas aparte de los políticos" para ayudar a protegerlo. "Es necesario que cuidemos al medio ambiente," afirma. "Si seguimos destruyéndolo, les resultará difícil a las generaciones futuras tener aire limpio."

 
         
         
   
         
 

legí dedicar mi vida al deporte, y al esquí de fondo en particular, porque me siento cómoda en el medio ambiente en el cual me muevo, sufro y vivo. También fue el amor a la naturaleza, el deseo de sentirme más cerca de la naturaleza a través del esfuerzo físico, lo que me llevó a descubrir ambientes extremos y únicos.

Me crié en las montañas, y seguí viviendo allí hasta cuando al parecer toda la gente alrededor de nosotros se estaba yendo a vivir a la gran ciudad. Hoy día estoy viviendo en el parque natural de Stelvio. Siempre fui consciente de la importancia de respetar el medio ambiente en que vivimos, y estoy convencida de que nosotros mismos somos la expresión de nuestro propio medio ambiente.

Empecé a esquiar a los cuatro años, y he disfrutado una carrera larga y fructífera, participando en cinco Juegos Olímpicos, ganando siete medallas olímpicas, siete títulos mundiales y dos copas mundiales. Durante más de seis años decidí llevar el uniforme de la Asociación Nacional de Silvicultura para contribuir mi parte en ayudar a proteger el medio ambiente.

Por último, el 23 de mayo de 2003, alcancé la cumbre más alta de todas: la cima del Monte Everest. Fui la primera medallista olímpica en escalarlo, y lo hice llevando una pequeña bandera olímpica con los cinco círculos, una señal tangible de la unión entre naciones.

El atleta experimenta un intenso vínculo con la naturaleza a través del entrenamiento y las carreras. Sin embargo, lo primero es la confrontación entre opositores, no la confrontación entre seres humanos y la naturaleza: los obstáculos a lo largo del camino —que es necesario superar en el tiempo más rápido posible— son los medios, y no el fin, de la competición.

Esto contrasta totalmente con la conquista de un pico considerado como el techo del mundo. Aquí, la naturaleza se impone sobre uno, su vastedad y su fuerza condicionan todos nuestros movimientos y nuestras decisiones. Los senderos en Everest no están marcados por la gente: sólo tenemos los que proporciona la madre naturaleza. Podemos seguir los senderos de los montañistas que han escalado antes de nosotros, entre quienes —dicho sea de paso— no hay muchas mujeres, pero las huellas de su paso son borradas constantemente por nieve nueva, por el hielo, el viento... o por el calor del bellísimo sol. Los alpinistas sólo pueden depender de sí mismos para encontrar la fuerza y la voluntad para conquistar la montaña.

 

En estas condiciones, la victoria deja de ser un sueño. ¡Se convierte en una absoluta locura! Los opositores que deben vencerse son adversarios naturales, no tanto "fáciles" o "difíciles" como "posibles" o "imposibles". Con cada paso, al ascender poco a poco, los elementos básicos de la vida se vuelven preciosos: oxígeno, agua, calor. Hasta los más simples ejercicios físicos —tales como mantener una buen postura al caminar— se vuelven arduos: caminar en sí mismo se convierte en un desafío.

Llegas a comprender que, si logras llegar aunque sea a la mitad de tu destino, es porque la naturaleza estaba de tu lado. Lo que eras capaz de lograr podría no haber sido posible un minuto más tarde.

 FOTO: empics / dpa

Mucho depende de la medida en que eres capaz de acomodarte a la presencia y la fuerza de la madre naturaleza, a fin de coexistir con ella, respetando su papel. De con mucho, la victoria más importante no es la conquista del pico más alto sino ese paso extra dado hacia una mayor comprensión de la humanidad y su relación con la naturaleza.

Después de esta experiencia me pregunté: ¿Qué puedo hacer yo, como campeona olímpica y miembro del Comité Olímpico Internacional, con mis habilidades y mi conocimiento profesional, para contribuir a la preservación de nuestro medio ambiente? La respuesta fue combinar el deporte con el periodismo de televisión iniciando un nuevo proyecto: "La bandera de los 5 Círculos Olímpicos". Me propongo escalar una montaña en cada Continente, con la bandera de la unidad del Comité Olímpico Internacional, combinando de esta manera el deporte con la cultura, el medio ambiente y la tradición. El proyecto será emitido en la televisión internacional para comunicar el valor de preservar y conservar nuestro medio ambiente.

 
         
         
  << Página anterior: Clare Strange
Siguiente: Demos una oportunidad al medio ambiente >>
 
   
  Conexiones relacionadas:
Tunza 1 - Bernard Lama Tunza 2 - Lance Armstrong Tunza 3 - Haile Gebreselassie OurPlanet - Mountains 1992 Barcelona Olympics Stelvio National Park National Forestry Association Mount Everest International Olympic Committee Cross country Ski Association Manuela di Centa Frankie Fredericks Formato PDF