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La pobreza empeora mucho la contaminación, pero la contaminación también empeora mucho la pobreza. Y casi siempre afecta más a los pobres, tanto en países en desarrollo como desarrollados. Y al causar enfermedad y muerte, reduce aún más sus ingresos ya bajos de por sí. La contaminación cobra una enorme cantidad de víctimas en el mundo en desarrollo. Hasta 3 millones de personas, niños en su mayoría, mueren cada año porque el agua que beben está contaminada con aguas residuales. Otros 1,8 millones -en su mayoría mujeres y niños- mueren por inhalar un cóctel de productos químicos tóxicos en el humo producido por la quema de leña y estiércol en fuegos abiertos en el interior de sus casas: más de 3 mil millones de personas -la mitad de la población del mundo- dependen de estos combustibles. A estas dos causas se deben la mayoría de las muertes causadas por contaminación en el mundo. Pero en ambos casos, la principal causa de muerte es la pobreza, dado que los pobres no pueden obtener agua limpia ni fuentes de energía modernas. Del mismo modo, es el cerebro de los niños pobres que viven en la calle en los países en desarrollo que más daño sufre a causa del plomo de los tubos de escape de los automóviles. El daño es agravado aún debido a que su cerebro ya ha sido atrofiado por la desnutrición. |
Y son los trabajadores agrícolas pobres, sin formación ni vestimenta de protección -y a menudo incapaces de leer siquiera las instrucciones más sencillas- quienes más sufren de envenenamiento por plaguicidas. Hasta 25 millones de estos trabajadores podrían quedar envenenados cada año, y cientos de millones mueren. Hasta en países relativamente ricos, los pobres corren el mayor riesgo. En Gran Bretaña, 662 fábricas contaminantes están situadas en zonas donde el ingreso promedio de una familia es inferior a 30.000 dólares al año pero sólo seis en zonas donde el ingreso es superior a los 60.000 dólares anuales. En los Estados Unidos, tres de cada cinco norteamericanos africanos y latinos viven cerca de vaciaderos de residuos tóxicos abandonados. En Los Angeles, una persona negra tiene el doble de probabilidades de tener que respirar aire gravemente contaminado que una persona blanca. Y aunque es cierto que el calentamiento de la Tierra amenaza a todos, por lo menos empezará por afectar más duramente a los pobres, inundando vastas zonas de países de baja altitud como Bangladesh a medida que suban los niveles del mar, y se produzcan cada vez más sequías en gran parte del mundo en desarrollo. |
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| foto: H. Schwarzbach/PNUMA/Still Pictures | ||||
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| foto: H. Johnston/PNUMA/Topham | foto: Y. Feng/PNUMA/Topham | |||
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