Geislane Jose da Silva, una niña de nueve años de Cidade Occidental, una pequeña ciudad en el Brasil, está ayudando a mantener a su familia - asistiendo a la escuela todos los días. Geislane explica: "Ayudo mucho a mi madre yendo a la escuela. Ahora podemos pagar las cuentas de electricidad y comprar libros, lápices y hasta juguetes y sandalias."

 

Geislane es una de 8,7 millones de niños brasileños matriculados en el programa Bolsa Escola del Gobierno nacional, un proyecto que paga a hogares pobres para que sus hijos puedan ir a la escuela. Lanzado en 2001, Bolsa Escola lucha contra el trabajo infantil y reduce el ausentismo escolar y el abandono de los estudios otorgando una suma mensual de 45 reales (5 dólares estadounidenses) para cada niño que asiste a clase regularmente. Este ingreso regular les permite sobrevivir financieramente sin tener que enviar a sus niños a trabajar.

El programa ha tenido gran éxito en el Brasil, y ya han surgido planes similares a través de toda América Latina - en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua y México. También existen proyectos piloto al otro lado del Océano Atlántico en Mozambique y Tanzania.

 
      foto: R. Jones/PNUMA/Topham  
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