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| foto: P. De Luca/PNUMA/Topham | ||||
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El nuevo pozo de la aldea en el Distrito de Wolisol en Etiopía significa que Zetatute al fin puede ir a la escuela. En el pasado, en vez de ello tenía que caminar cinco kilómetros hasta el río y hacer el mismo camino de vuelta con una vasija casi tan grande como ella, acarreando agua para su familia. Para Zetatute -como para millones de personas alrededor del mundo- los grifos y el suministro de agua que se dan por sentado en zonas más ricas no son más que un lujo soñado. La mayoría de los habitantes que viven en zonas secas pobres no tienen otra opción que caminar muchas horas por día para buscar agua. Los seres humanos pueden vivir 40 días sin alimento, pero sólo cinco días sin agua. Participación justa Según las Naciones Unidas, los seres humanos necesitan un mínimo de 50 litros de agua por día para beber, cocinar, lavar y saneamiento. Para proveer esta cantidad a todos los habitantes de la Tierra sólo haría falta el 1 por ciento del agua que ahora usamos mundialmente. Pero el agua está distribuida de forma desigual, dejando a una de cada seis personas sin agua potable segura. Una en cada tres carece de saneamiento adecuado, y 13.000 personas mueren cada día a causa de enfermedades relacionadas con el agua. Los contaminantes y las enfermedades generados en condiciones miserables se propagan fácilmente y amenazan a un suministro ya limitado. Las fuentes de agua a menudo cruzan límites políticos y socioeconómicos - lo mismo que los contaminantes que contienen. |
Metas esenciales Alcanzar estas metas es esencial para casi todos los ODM. Oficialmente parte del séptimo Objetivo -asegurar la sostenibilidad medioambiental-, también son esenciales para erradicar la pobreza (Objetivo 1), mejorar la salud (Objetivos 4, 5 y 6), lograr la educación primaria universal (Objetivo 2) y promocionar la igualdad de género (Objetivo 3). No es posible vencer la pobreza, ni mejorar la salud, mientras la gente sigue enfermándose, y muriendo, a causa de agua insegura y falta de saneamiento. La necesidad de buscar agua impide que los niños asistan a la escuela. Y la carga mayor casi siempre recae sobre las mujeres y las niñas. Progreso desigual Si dispone de agua y por lo menos el saneamiento más rudimentario, una familia mejora enormemente sus probabilidades de supervivencia económica. Evita que los niños y los adultos mueran de enfermedades transmitidas por el agua como diarrea y cólera. Y libera a las mujeres y las niñas para dedicarse a tareas más productivas, posibilitando su trabajo en el cultivo, la cocina, la limpieza, y hasta la cría de animales. |
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