PNUMA/Ong Hoooi Giin
 

Mark Twain, el escritor norteamericano, tenía razón. Todos necesitamos energía para calefacción, transporte, nutrición, higiene, salud y otras necesidades. Pero cómo la obtenemos depende de dónde vivimos y de cuánto podemos pagar.

En los países ricos, la gente se sirve de la electricidad central y bombea gasolina para operar artefactos, máquinas y vehículos. En los países en desarrollo, más de 2.000 millones de "pobres energéticos" queman carbón vegetal, leña y estiércol para cocinar y obtener luz y calefacción. La recolección de estos combustibles -trabajo realizado en su mayor parte por mujeres y niños- por lo general es una tarea agotadora, lleva mucho tiempo y roba horas que de otro modo podrían pasarse en la escuela o en un trabajo productivo. Y los gases que despiden al quemarlos matan a millones de personas cada año.

Satisfacer las crecientes necesidades de la humanidad en forma ecológica, sostenible -y provechosa- es un reto mayor. Es esencial desarrollar fuentes renovables limpias para satisfacer estas necesidades, sin agregar al calentamiento de la Tierra.

Los expertos estiman que hacen falta por lo menos 60.000 nuevas empresas energéticas para ayudar a suministrar esta energía limpia a quienes actualmente carecen de electricidad. Con prestar apoyo a empresarios locales para ayudar a proveer servicios de energía que los pobres necesitan -y están dispuestos a pagar- es posible poner las riendas en manos de las comunidades para permitirles lograr su propio crecimiento económico.

Bamba Coulibally, de Malí, es uno de tales empresarios. Con un préstamo de la asociación REED (Desarrollo de Empresas Energéticas Rurales) dirigida por el PNUMA, Bamba creó una empresa que usa tecnología de secado solar para preservar carne, frutas y verduras, llenando un nicho vital en un país en que el clima estropea los comestibles rápidamente pero donde la mayoría de la gente no puede permitirse tener refrigeración en su casa. La carne, los mangos y las cebollas de su compañía ahora se venden en almacenes y tiendas de comestibles, estaciones de servicio y en los puestos de los vendedores callejeros en todas partes de la capital, Bamako.


www.uneptie.org/energy/projects/REED

 

Empleos e ingresos

En el noreste del Brasil, una nueva cooperativa de agricultores rurales cultiva plantaciones orgánicas irrigadas por bombas de agua operadas con energía solar y vende sus productos en Fortaleza, la capital del estado de Ceará. El proyecto patrocinado por REED ha creado empleos y aumentado ingresos, y además ha reducido la migración urbana al dar una razón y los medios a la gente para quedarse viviendo en su comunidad.

Avances para la salud

Y la asociación nacional de horticultura de Viet Nam, Vacvina, está comerciando unos biodigestores domésticos al precio de 40 dólares que convierten desechos animales -típicamente de uno o dos cerdos que poseen los pequeños agricultores- en gas de metano suficiente para cocinar las comidas de la familia. Financiado por E+Co -una empresa independiente que es una de las principales socias del PNUMA/REED-, el proyecto ha vendido e instalado más de 3.000 sistemas de biogás en aldeas en todas partes del país, liberando tiempo gastado en recolectar leña, reduciendo la contaminación en espacios cerrados y mejorando la salud de los habitantes.


fotos: Joost Siteur

 
         
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