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Llamadas al cambio Cuando los aldeanos en Namunsi, Uganda, tienen que hacer o recibir llamadas telefónicas acuden a su vecina Fátima Serwoni, que posee el único teléfono móvil en la zona. El teléfono público más cercano queda a más de 4 kilómetros de distancia, y ella cobra precios razonables. Fátima es una de cientos de operadores telefónicos en las aldeas de Bangladesh, Rwanda y Uganda que aprovechan las tecnologías de telecomunicación desarrolladas en el Norte para crear florecientes nuevas miniempresas. En su mayoría mujeres, obtienen minicréditos para adquirir sus teléfonos, cables de conexión y minutos prepagados -con la ayuda del Grameen Technology Centre- y luego alquilan tiempo de conversación a sus clientes para hacer llamadas de negocios o personales, con un pequeño margen de ganancia. Los que saben leer y escribir a veces añaden servicios de mensajes de texto. Los teléfonos móviles (o celulares) están difundiéndose con rapidez en todas partes del mundo en desarrollo, prometiendo transformar la manera en que la gente interactúa y hace negocios, comparable a la introducción del telégrafo y los ferrocarriles en los países del Norte durante su Revolución Industrial. Ejercen un impacto impresionante en el desarrollo, como una tecnología "de salto", especialmente donde faltan otras formas de comunicación, tales como caminos, sistemas postales y líneas de teléfonos fijos, etc.
La investigación sugiere que un aumento de diez teléfonos móviles por cada 100 habitantes puede fomentar el crecimiento económico nacional en 0,6 por ciento. Puede reducir los costos de transacción y riesgos y ahorrar largos y costosos viajes. Los agricultores y pescadores pueden llamar a diferentes mercados para encontrar los mejores precios para sus productos, y los dueños de negocios pueden hacer pedidos de mercancías y hacer pagos seguros por mensajes de texto. Los teléfonos permiten a la gente llamar a las clínicas para pedir consejo de salud y veterinarios, y los empleadores y personas en busca de empleo pueden conducir entrevistas por teléfono. Las redes de teléfonos móviles a menudo son más baratas y más fáciles de instalar que las líneas de teléfonos fijos, y además requieren menos mantenimiento. Las señales inalámbricas pueden sortear obstáculos geográficos -tales como cordilleras y vastos desiertos- que frustran a las líneas fijas, y las infraestructuras móviles son menos vulnerables a los daños causados por inundaciones, tormentas, terremotos y otros desastres naturales. Africa es el mercado más grande del mundo para teléfonos móviles, y otras regiones del Sur están siguiendo su ejemplo. Y si se considera que con frecuencia muchas personas comparten un mismo auricular y una misma suscripción, el acceso es más amplio de lo que sugieren las cifras de venta. El uso de los teléfonos no depende de alfabetismo, educación, ubicación o de un ingreso estable, de manera que permiten a grupos de personas desfavorecidos o remotos participar en la economía. Quienes, como Fátima, carecen de electricidad pueden usar baterías de automóvil y cargadores de cuerda o de energía solar.
Desde que lanzó el servicio telefónico en la aldea, el ingreso semanal de Fátima casi ha doblado, y sus vecinos ahora pueden acceder y contribuir al flujo de información mundial. |
En la Supercarretera de Información La región de Ratanakiri en el noreste de Camboya es uno de los lugares más remotos del mundo. La ciudad más cercana -la capital provincial, Banlung- está a dos días de viaje en coche sobre agrestes y accidentados caminos de tierra. Sus aldeas carecen de agua corriente, electricidad, líneas telefónicas, televisores o periódicos, pero gracias a una nueva iniciativa tecnológica, sus habitantes regularmente envían y reciben correo electrónico. Todas las mañanas, cinco intrépidos motociclistas en Banlung copian e-mails recibidos de un concentrador de satélite central a unas pequeñas cajas con capacidades inalámbricas, y luego las llevan en motocicleta a 13 aldeas remotas, casi todas inalcanzables para la mayoría de los vehículos o señales digitales. Unas computadoras donadas alimentadas por energía solar con tarjetas inalámbricas en cada aldea reciben los mensajes y transfieren otros, que son recolectados, enviados de vuelta a Banlung en moto, y enviados luego por vía satélite a la red internacional de transmisión de datos (Internet) al final del día. El proyecto -organizado por American Assistance for Cambodia y Japan Relief for Cambodia, fundado por donantes estadounidenses y japoneses privados, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de Asia, con tecnología desarrollada por la firma First Mile Solutions de Estados Unidos- mantiene al tanto a los habitantes de las aldeas de los acontecimientos mundiales a través de fuentes de noticias on-line y ayuda a los niños a corresponderse con donantes extranjeros que suministran materiales para escuelas. Los maestros pueden enviar y recibir informes del Ministerio de Educación, los habitantes pueden expresar sus preocupaciones y quejas a representantes del Gobierno y los artesanos pueden comercializar sus productos artesanales tradicionales alrededor del mundo. Y los trabajadores de salud de las aldeas lo usan como un programa de telemedicina entre el hospital provincial de Banlung, el Sihanouk Hospital Center of Hope en Phnom Penh, el Massachusetts General Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard para cargar fotografías de sus pacientes y recibir opiniones sobre diagnóstico y consejo para su tratamiento. Una cooperación similar entre Norte y Sur está trayendo el poder de las tecnologías de información y comunicación (TIC) a los pobres a través del mundo en desarrollo. Gracias a ella, los agricultores pueden chequear los precios actuales en los mercados mundiales de materias primas on-line antes de negociar precios para sus cultivos con los intermediarios. Los pescadores pueden informarse de la altura del oleaje y los movimientos de los peces para evitar condiciones meteorológicas peligrosas y maximizar sus posibilidades de una pesca provechosa. Hasta las personas que no pueden usar computadoras pueden escuchar información pertinente retransmitida a través de altoparlantes por otras que saben usarlas. La Fundación de Investigación MS Swaminathan (MSSRF) prevé la creación de Centros de Conocimientos operados con personal local equipados con equipo de telecomunicaciones comunitarias en cada una de las más de 600.000 aldeas de la India para el año 2007. Como guía de una alianza de 100 miembros entre gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico, los medios de comunicación, la industria privada y donantes internacionales, incluyendo a Hewlett-Packard Labs India, la UNICEF, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, Amigos de la MSSRF Tokio, para nombrar sino a uno pocos, la fundación se propone lanzar una "revolución de aprendizaje" y democratizar la tecnología de la información para los pobres. |
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