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Muchos países donantes han adoptado este enfoque, ajustando sus programas de ayuda a las estrategias de desarrollo de los recipientes, más bien que a sus propias prioridades. Con cada vez mayor frecuencia, países bien administrados pueden obtener ayuda como apoyo general para su presupuesto, permitiéndoles dirigirla hacia donde ellos consideran adecuado. En cambio, en países con sistemas democráticos débiles e historias de violación de derechos humanos, la ayuda externa a menudo es canalizada a la sociedad civil con el objeto de promocionar el cambio y minimizar la corrupción. Cualquiera sea el caso, optimizar el desarrollo de la cooperación Norte-Sur requiere la coordinación de los donantes y asociaciones para evitar conflictos de interés y minimizar las cargas administrativas colocadas sobre los países recipientes, tal como ya se ha hecho a través de la Unión Europea. El comercio es crítico en establecer una cooperación Norte-Sur equitativa. Permitiendo a los países en desarrollo participar plenamente en los mercados mundiales se fortalece a sus economías y se ayuda al progreso hacia el alcance de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio. Las naciones desarrolladas -que controlan muchos de los reglamentos comerciales del mundo- deben crear ambientes de comercio justo, particularmente mediante la reforma del sistema europeo de apoyo a la agricultura. Los jóvenes podemos jugar un papel importante en el fomento de la cooperación Norte-Sur, ya que somos capaces de trabajar juntos hacia objetivos comunes independientes de intereses económicos. Esto ofrece la esperanza de que lograremos superar dificultades pasadas en la cooperación Norte-Sur y así esforzarnos por alcanzar un mundo más equilibrado y sostenible. Lars Rosendahl Appelquist es el Consejero Juvenil TUNZA para Dinamarca. |
Como ciudadanos del mundo y sus futuros líderes, es necesario que fomentemos la cooperación Norte-Sur en la participación de recursos. La división digital y la escasez de información y tecnologías limpias causan muchos problemas ambientales en los países en desarrollo. Debemos tomar en consideración indicadores económicos como el crecimiento del producto doméstico bruto (el PDB, usado a menudo para medir el éxito y la eficiencia de los gobiernos y sus políticas), así como asuntos medioambientales como las amenazas a la biodiversidad, la competencia por recursos naturales y las emisiones nocivas de fuentes energéticas "sucias" como carbón y petróleo crudo. Hay muchas maneras de tomar parte en el desarrollo sostenible, desde participar en proyectos como el Programa de Intercambio Juvenil -en el cual jóvenes con inclinación social del Norte y del Sur forman redes para promocionar conciencia y colaboraciones- hasta la formación de bases de datos online para compartir información medioambiental de forma eficiente. También podemos aprovechar los recursos de organizaciones no gubernamentales para establecer programas de enseñanza y otras iniciativas, para tratar asuntos como conciencia medioambiental, consumo y crecimiento sostenibles, y la importancia del voluntarismo y la información compartida. Nosotros los jóvenes tendremos que vivir con las consecuencias de la forma en que hoy tratamos al medio ambiente. Así pues, formando asociaciones, nuestros esfuerzos conjuntos pueden producir un cambio y encontrar el camino adelante hacia el logro de un futuro sostenible. Sixuan Li es la Consejera Juvenil TUNZA para China. |
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