Mata de Sesimbra, Portugal. BioRegional
 
WWF-Canon/P.J. Stephenson Parque Nacional Quirimbas, Mozambique.
 


 

 

 

ás de la mitad de la totalidad de las costas del mundo se encuentran bajo seria presión debido al desarrollo. Las ciudades costeras se han expandido aceleradamente. Las industrias han acudido a la costa, sobre todo aquellas conectadas con el mar, como la explotación petrolífera, o las que necesitan estar ubicadas en la cercanía de un puerto. Y el turismo -que hace enormes demandas a la tierra, a los materiales de construcción, al agua, y a los servicios de eliminación de desechos- ejerce presión sobre los hábitats costeros naturales, destruyendo (entre otros muchos ejemplos) los lugares de nidificación de las tortugas.

Es posible manejar los recursos costeros y del océano de forma sostenible, pero es difícil debido a que la responsabilidad para ellos ha sido fragmentada y por los numerosos diferentes intereses involucrados en su administración. No obstante, en los últimos años un creciente número de desarrollos de turismo de pequeña escala se han creado sobre principios ecológicos y sostenibles.

Miremos el caso del eco-pabellón Guludo -Guludo Eco-lodge- en Mozambique, por ejemplo, que satisface las necesidades de los turistas al mismo tiempo de ofrecer proyectos comunitarios para reducir la pobreza y promover la diversidad biológica y cultural. Ubicado en el Parque Nacional Quirimbas -rico en hermosas playas, bosques litorales, arrecifes de coral, manglares y praderas marinas- se propone desarrollar las capacidades locales y el uso de materiales locales, con el mínimo impacto posible sobre el medio ambiente y las costumbres de la región. Los visitantes se alojan en espaciosas cabañas tipo tienda techados con paja de palmera makuti, construidas con un mínimo de energía, y teniendo en cuenta la posible reutilización o el reciclado de las construcciones y los materiales en el futuro.

Luego está el proyecto de ecoturismo Mata de Sesimbra en Portugal, el primer programa de construcción sostenible integral en gran escala del mundo, ubicado en una zona donde el desarrollo urbano está causando grave erosión costera, fragmentación de hábitats y otros problemas. La iniciativa "One Planet Living" del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y BioRegional combinará un proyecto de reserva natural de 4.800 hectáreas -y restauración de bosque autóctono de pino y roble- con un desarrollo turístico de 500 hectáreas con capacidad de hasta 25.000 camas. En competencia con planes de turismo de masa convencionales, sus promotores, Pelicano, ganaron el apoyo local y nacional.

El proyecto -de 1.200 millones de dólares- está destinado a convertirse en un programa bandera de desarrollo y turismo sostenible. Utilizará materiales de construcción sostenibles y se ha impuesto ambiciosas metas para aumentar el uso eficiente de energía y agua, así como para la reducción al mínimo de los desechos y las emisiones de dióxido de carbono. Los visitantes pagarán un impuesto verde para financiar la restauración, incluso la reinstauración de corredores ecológicos y la recuperación de marismas y otros importantes hábitats ribereños y costeros

 
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