Queremos recibir tus noticias, tus opiniones, tus novedades y tus ideas. Mándanos un e-mail a: tunza@ourplanet.com
 

odos los días quemamos energía que llevó millones de años para producir. Llevó todo ese tiempo para que incontables billones de plantas y criaturas se descompusieran y con el calor y la presión se convirtieran en el petróleo, el gas y el carbón que ahora sube como humo al aire. Y casi todo ese proceso tuvo lugar hace más de 285 millones de años atrás, durante el período geológico carbonífero, hasta muchos años antes de que los dinosaurios deambularan por la Tierra.

No podemos seguir mucho tiempo empachándonos de la energía depositada por el sol tanto tiempo atrás. Lo que sacamos no es reemplazado y un día se acabará. Los expertos pronostican que dentro de unos pocos decenios - tal vez hasta dentro de unos pocos años - la producción de petróleo alcanzará su punto máximo, y el uso en expansión durante 145 años empezará a entrar en decadencia. En ese punto, sus suministros en constante aumento y generalmente baratos se convertirán en suministros cada vez más reducidos, y su precio subirá cada vez más. Si el mundo no está bien preparado, las economías caerán en picada y los conflictos aumentarán mientras las naciones se pelean por lo que queda.

Para peor, este despilfarro sólo beneficia a una minoría. Aproximadamente una quinta parte de los habitantes del mundo se han enriquecido -tanto en naciones industrializadas como en países en desarrollo- gastando el combustible fósil de la Tierra. Los 2.500 millones de habitantes más pobres prácticamente no tienen acceso alguno a ese combustible fósil. En vez de ello están obligados a quemar leña y estiércol, arruinando su salud y el medio ambiente en el proceso.

Y la superabundancia misma de los combustibles fósiles está causando un daño aún mayor. Pues el dióxido de carbono que liberan al ser quemados es la principal causa del calentamiento de la Tierra, que amenaza cambiar el mundo de tal manera que resultará irreconocible. Al parecer podríamos ser la última generación que se beneficiará del benigno clima estable que ha permitido a la civilización echar raíces y florecer a través de los últimos 11.000 años.

Afortunadamente, la solución es conocida, y está a mano. La respuesta, como dice la canción, realmente está soplando en el viento, ¡y también brillando en el sol! Fuentes naturales, limpias y renovables proveen mucha más energía de la que jamás necesitaremos, y estamos desarrollando maneras cada vez más sofisticadas de cosecharla. Estas fuentes no se agotan, no causan cambios climáticos, y están a disposición de pobres y ricos por igual, porque la naturaleza las distribuye gratuitamente.

La nuestra debe ser la generación que acabe con el saqueo de millones de años de combustibles fósiles para aprovechar en cambio la energía que está constantemente a nuestro alcance. Es una transición enorme, pero alcanzable, particularmente si reducimos el tremendo despilfarro actual. Nos permitirá tratar de resolver el problema de la extrema pobreza a la vez que aumentar la prosperidad, y avanzar la tecnología al mismo tiempo de combatir el cambio climático. Es hora de conectar y encender el sol.

 
         
     
         
  << Página anterior: Indice  
Siguiente: Pobreza energética, riqueza energética,
pueblos que sufren, planeta en peligro >>
 
   
  Conexiones relacionadas:
Formato PDF
         

  Editorial Pobreza energética,
riqueza energética
Cambio de energía Gol verde Energía infinita Tunza contesta
tus preguntas
Ciudad verde De devoradores de
energía a máquinas verdes
Estrella solar Ahorra energía,
salva el mundo
Pequeños pero poderosos Reto universitario
  El Grand Prix Medidas energéticas 7 maravillas energéticas
  Tunza Información Indice English version Edition française