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Las casas tragan energía. Pero podrían producirla. Actualmente son los consumidores de hasta una cuarta parte de la energía usada en los países en desarrollo -y aun más en los desarrollados- pero en vez de ello podrían ser generadores de energía verde, convirtiéndose efectivamente en mini-usinas eléctricas.

Los arquitectos están diseñando edificios más sostenibles en todas partes del mundo, en tanto que los gobiernos están exigiendo un mejor rendimiento energético. El Gobierno de Suecia planea la progresiva supresión del uso de combustibles fósiles para calefacción doméstica a ser completada para 2020, mientras una de las primeras medidas emprendidas por el nuevo Gobierno alemán fue el anuncio de que todas las viviendas antiguas gradualmente debían ser mejoradas para alcanzar estándares de eficiencia energética modernos. Y en muchas comunidades africanas y asiáticas, las viviendas sostenibles son la norma.

Esta casa -diseñada por Jirí Vaculík, de la República Checa- es "carbono-positiva" porque produce más energía de la que consume. Y en todas partes del mundo un creciente número de diseños están procurando hacer lo mismo, obteniendo su energía de fuentes como paneles solares fotovoltaicos, turbinas eólicas, bombas de calor subterráneo y digestores de biogás.

Una bomba de calor subterráneo suministra 5 a 10 veces la cantidad de energía de la que el compresor necesita para crearla, energía subterránea disponible gratuitamente apenas un metro bajo tierra.

Un digestor de biogás utiliza residuo orgánico: 20 vacas producen suficiente estiércol para cocinar la comida de una familia y calentar su agua.

Instalar las turbinas eólicas y los paneles solares no es barato, pero pueden pagar por sí mismos en diez años, especialmente si, como es el caso en muchos países, la electricidad extra generada puede venderse de vuelta a la red. Por otra parte, a medida que se vayan produciendo e instalando más turbinas y paneles, su costo irá bajando.

Pero la cosa más importante -tanto para las casas carbono-positivas como las convencionales- es asegurar que se derroche la menor cantidad posible de energía. Esto significa aislar techos, paredes y ventanas. Millones y millones de familias derrochan dinero calentando el cielo porque no tienen suficiente aislamiento en sus altillos: los materiales de aislamiento eficientes y favorables al medio ambiente incluyen periódicos reciclados, paja y lana de oveja. El aislamiento de los muros con cámara de aire es la próxima medida más importante para las casas que lo requieren, mientras los vidrios dobles o triples pueden reducir la pérdida de calor de ventanas y claraboyas hasta en un 50%.

Y las nuevas calderas combinadas para calefacción y energía simultáneamente generarán energía y calentarán la casa y su agua con el mismo combustible, con grandes ahorros.

No todos podemos vivir en el creciente número de casas carbono-positivas. Pero todos podemos hacer una contribución tomando medidas drásticas para reducir el derroche de energía y tratando cada vez más de obtener nuestra calefacción y nuestra electricidad de fuentes renovables.

 
 
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