ecesitamos energía para todo, pero la quema de combustibles fósiles -nuestra principal fuente de energía- desprende dióxido de carbono, causando el calentamiento de la Tierra. Las reservas de estos combustibles están diseminadas de manera dispareja alrededor del mundo, y algunos ya están escaseando. Es necesario que el mundo cambie a formas de energía limpias, pero esto lleva tiempo. La solución inmediata y mejor es usar menos combustible.

Es algo que todos podemos y debemos hacer. Las medidas inmediatas -como bajar la temperatura de la calefacción o caminar en vez de usar el coche para distancias cortas- resultan en grandes ahorros.

Pero las indirectas -como la costumbre de comprar alimentos cultivados localmente, no transportados o enviados por avión desde largas distancias para llegar a nuestra mesa- son igualmente importantes. Todo lo que consumimos, incluidos sus envoltorios, requiere energía para su creación y su transporte, de manera que, si bien los ahorros de energía resultantes de las medidas indirectas son más difíciles de ver, no obstante son vitales. Aquí presentamos algunas sugerencias de ahorros cotidianos directos e indirectos que pueden cambiar las cosas.

 

Medidas directas

Apagar las luces al abandonar una habitación.
Apagar totalmente un equipo eléctrico, por ejemplo el video y la televisión; el modo de reserva (standby) usa enorme cantidad de electricidad, a menudo más que cuando el aparato está en marcha.
Caminar, ir en bicicleta o usar transporte público, o compartir viajes.
Usar el ciclo menos caliente y más breve posible para las máquinas de lavar o los lavaplatos, y usarlos únicamente con una carga completa.
Hervir únicamente la cantidad de agua necesaria cada vez para hacer té o café.
Evitar que el calor -y el aire acondicionado- escape de las casas manteniendo cerradas las puertas y las ventanas, corriendo las cortinas y evitando las corrientes de aire.
Secar la ropa colgándola en vez de hacerlo en secadora.
Comprar pilas de energía solar o recargables.
Utilizar una olla a presión para acelerar el tiempo de cocción.
Inflar los neumáticos a los niveles recomendados para lograr el más bajo consumo de combustible.
Tomar duchas más cortas, y duchas más bien que baños.
Usar bombillas fluorescentes compactas; una de estas bombillas dura tanto como cinco o seis de las incandescentes y usa alrededor de 70% menos energía.
Apagar el monitor del PC; un monitor que se deja encendido durante la noche consume energía suficiente para imprimir unas 800 páginas con impresora láser.
Bajar el termostato por 1°C podría reducir la cuenta para calefacción en un 10%.
Cerrar la puerta de la nevera/heladera; cuando está abierta, escapa hasta un 30% del aire frío.
Proteger nuestras casas con aislamiento térmico. Alrededor de la mitad del calor de una casa puede escapar a través del techo y las paredes.

 

Medidas indirectas

Reciclar vidrio, papel, plásticos y metales en nuestro hogar, en el lugar de trabajo y en la escuela; hacen falta más recursos y más energía para producir artículos nuevos. El reciclaje de una sola lata de aluminio puede ahorrar suficiente energía para operar un televisor durante tres horas.
Usar bolsas de tela para hacer las compras en vez de las de plástico en la tienda.
Tratar de comprar mercancías que usan poco o ningún envoltorio.
Imprimir en ambos lados de una hoja de papel.
Reutilizar todos los materiales, por ejemplo recipientes de alimentos, de ser posible.
Participar en un plan de contrapartida de las emisiones
de carbono, tales como Climate Care. Esto conlleva usar el sitio en la red de la organización (www.climatecare.org) para calcular las emisiones de carbono, por ejemplo de un vuelo o de conducir un coche cierto número de kilómetros al año, y la cantidad que costaría compensar para las mismas. El dinero que se pague se utilizará para financiar proyectos de energía sostenible alrededor del mundo.
Comprar productos reciclados, como por ejemplo papel.
Comprar en tiendas de ropa de segunda mano.
Usar CDs regrabables en vez de CDs de uso único, o adquirir un contenedor de memoria extraíble.
Reciclar/rellenar cartuchos de impresora.
Comprar alimentos de temporada cultivados localmente, y mercancías fabricadas localmente, por ejemplo muebles y prendas de vestir.
Reparar artículos rotos como productos electrónicos, muebles y ropa, en lugar de comprar otros nuevos, y elevar su nivel de consumo energético eficiente cuando es necesario reemplazar aparatos.
Hacer correr la voz, por ejemplo organizando fiestas para compartir consejos verdes, o trabajar como voluntario en un grupo ambientalista.

 
         
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