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| A. Mbabazi/PNUMA/Topham | ||||
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Tales cambios de "deuda-por-naturaleza" fueron idea de Thomas Lovejoy, un biólogo y conservacionista norteamericano. Lovejoy reconoció que las zonas de fauna silvestre más ricas del mundo por lo general se encuentran en naciones agobiadas por la mayor deuda externa al mismo tiempo de tener grandes dificultades para pagar por la protección del medio ambiente. El plan redime la deuda internacional, siempre y cuando el dinero se utiliza para financiar la protección medioambiental en el país deudor. A menudo, una organización conservacionista compra la deuda con un descuento (sí, es posible comprar las deudas de otros) y la liquida en moneda local, usando el dinero para fines de conservación en el lugar. Otras veces se firma un acuerdo entre gobiernos -como en el caso del trueque Francia-Camerún-, pero éste generalmente es monitoreado por un cuerpo de conservación, que puede identificar qué hace falta conservar y cómo. Cualquiera sea el caso, la nación en desarrollo ahorra valiosas divisas, al mismo tiempo de administrar sus recursos naturales de forma sostenible, tanto en su propio beneficio como en beneficio del planeta. |
La práctica comenzó en 1987, cuando Conservation International compró por apenas 100.000 dólares una deuda de 650.000 dólares que Bolivia debía a un acreedor comercial, y usó los fondos para manejar la Reserva de Biosfera Beni y para crear otras zonas protegidas. Para 1996, 16 países habían realizado tales trueques, entre ellos Costa Rica, Ecuador, Filipinas, Guatemala y Zambia. En l998, Estados Unidos de América aprobó un proyecto de ley autorizando cambios de deuda-por-naturaleza para proteger selvas tropicales. Esto condujo a aumentar el número de otros acuerdos. En 2002, por ejemplo, Estados Unidos redimió en esta forma 6,6 millones de dólares de la deuda contraída por el Perú con contribuciones de The Nature Conservancy, Conservation International y el WWF. Este trueque ayudó a proteger los bosques biológicos más ricos y más amenazados del Amazonas peruano, que se extienden por una superficie de 110.000 kilómetros cuadrados. Desde luego, la práctica de "deuda-por-naturaleza" no puede borrar todas las deudas de los países en desarrollo. Pero ayuda a los países a invertir en los recursos naturales que de otro modo pudiesen destruir para obtener dinero para los pagos. Y es difícil contradecir a Lovejoy -el padre de la idea, quien sigue defendiéndola con entusiasmo- cuando informa que los trueques de deuda-por-naturaleza constituyen la manera más importante del mundo de financiar la conservación. |
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