Finalmente, los hijos se hartaron de la oscuridad. Discutieron sobre la mejor manera de encontrar el sol. Tuma, el hijo más violento, quería matar a sus padres, pero Tane, el guardián de los bosques, se opuso a la idea. "Separémoslos, y dejemos que el cielo quede lejos encima de nosotros y la tierra debajo de nosotros. Dejemos que el cielo sea un extraño para nosotros, pero permitamos a la tierra quedar cerca de nosotros como nuestra madre que nos cuide y nos alimente. Por turno, cada uno de los hijos trató de separar a Rangi y Papa, pero su abrazo era demasiado fuerte. |
Tane trató una última vez. Se acostó de espaldas y apretó sus hombros contra la tierra. Puso sus pies como una cuña contra el cielo. Empujó haciendo presión, apretando con todas sus fuerzas. Con un tremendo empujón, Tane rompió los tendones que mantenían unidos a sus padres. Rápidamente, apuntaló a su padre, el cielo, con altos árboles de los bosques de tal manera que el cielo y la tierra ya no pudiesen volver a reunirse.
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