La madera se usa en una enorme variedad de maneras, desde material para construcción, como combustible, en papel, o como parte de pinceles y otras herramientas, y su uso sostenible beneficia a comunidades locales, pueblos autóctonos e industrias enteras. De manera que algunos bosques pueden cosecharse para satisfacer necesidades humanas, económicas y sociales. El problema es la tala y la explotación insostenible, que entraña el riesgo de la pérdida de especies y muchos bienes y servicios medioambientales tales como la regulación del clima o la protección de las cuencas hidrográficas, causando irreparable daño para la salud y el bienestar de la gente y del planeta. |