|
FARMACIAS para la vida |
|
dice que el uso sostenible de la biodiversidad ofrece la mejor esperanza de responder a las necesidades de los pobres. |
| Las políticas de salud de la mayoría de los países en desarrollo a menudo han favorecido la adopción y desarrollo de sistemas médicos modernos al mismo tiempo de tolerar, menospreciar, descuidar y abandonar los sistemas tradicionales existentes. Entretanto, se les deniega a las comunidades el uso de la biodiversidad en nombre de la conservación. El resultado de semejantes políticas ha sido una pérdida neta, tanto para la salud como para la economía, y la incapacidad de los países pobres de satisfacer sus necesidades de atención de la salud de forma satisfactoria.
Para la mayoría de los países, el costo del moderno sistema médico está más allá de sus posibilidades económicas: sus servicios sólo llegan a unos pocos que pueden permitirse pagarlos. El alto precio de las medicinas y los tratamientos está más allá del bolsillo de la mayoría de los habitantes. Esta falta de asequibilidad lleva a falta de accesibilidad y por ende a falta de disponibilidad. Cualquier sistema que provee un sistema que no es asequible y por lo tanto no es accesible y no está disponible jamás puede pretender ser efectivo y eficiente.
Mas a pesar de esto, los gobiernos, los encargados de formular políticas, las autoridades y administradores de salud pública, el personal médico moderno, los científicos y conservacionistas todos malinterpretan la importancia de la biodiversidad para la salud del pueblo, especialmente para los pobres. Las relaciones entre el hombre y la biodiversidad que le rodea es evidente en el conocimiento tradicional y en los usos que diferentes pueblos en las más diversas culturas hacen de esta diversidad biológica en campos como la salud, la nutrición, energía, albergue, instrumentos, transporte, entretenimiento, religión e identidad cultural. El uso de la biodiversidad es un vínculo fundamental entre el hombre y el medio ambiente. Dista mucho de mostrar primitivismo, como algunos quieren hacernos creer. De una forma u otra, todos lo utilizamos simplemente es el caso de que los pueblos de países ricos en biodiversidad pero pobres económicamente con frecuencia tienen más fácil acceso a la biodiversidad en su estado auténtico (básico u original). La utilizan para satisfacer sus necesidades de atención de la salud por ser accesible y muchas veces efectiva, y porque no pueden permitirse pagar los servicios ofrecidos por el sistema médico oficial. Más bien que tratar de comprender la razón por la cual estos pueblos recurren a esta estrategia, nosotros los educados tendemos a menospreciar, ignorar o descuidarla y sugerimos procedimientos y actividades que les son ajenos. Mas para encontrar la solución apropiada para un problema, antes es necesario que comprendamos el asunto a fondo.
Para oír debemos escuchar; y escuchando aprenderemos y al aprender comprenderemos. Así pues, escuchar es una clave vital para comprender escuchar no en la forma pasiva con los oídos únicamente, sin darle seguimiento, sino escuchar con todos los sentidos, nuestro ser entero. Escuchar en esta forma nos permite comprender y actuar de acuerdo. Y siempre se expresa en acción.
Un programa piloto llevado a cabo en la aldea de Ambodisakoana, en el noroeste de Madagascar, entre fines de 1993 y fines de 1997 demostró que este enfoque es factible a la vez que viable. La Clínica de Manongarivo estaba basada en un enfoque del Sistema Integrado de Atención de la Salud para ofrecer atención sanitaria y conservar la diversidad biológica y cultural (biocultural). Este enfoque se dirige conscientemente a los vínculos de la gente con la biodiversidad, y aprovecha esos vínculos, a fin de satisfacer simultáneamente sus necesidades de salud, económicas y de conservación de la diversidad, y aquellas de las zonas que habitan. La diversidad biocultural maneja las similitudes y las diferencias dentro de la diversidad de los recursos materiales y humanos de los sistemas médicos disponibles en una manera complementaria y sostenible.
Se seleccionaron plantas y partes de plantas apropiadas para tratar las enfermedades de forma efectiva. Las investigaciones de laboratorio resultaron, por ejemplo, en el uso de las hojas de una Burasaia sp. para el tratamiento de fiebre en lugar de las raíces, usadas hasta entonces por el practicante de medicina tradicional y por la comunidad. De modo similar, se usó el aceite extraído del fruto de una Mauloutchia sp. para tratar el dolor de muelas en lugar de su corteza. Se seleccionaron y cultivaron 30 especies diferentes de plantas medicinales en el jardín de la Clínica, con lo cual se evitó poner excesiva presión sobre algunas de las plantas silvestres que crecen en la zona. El uso de la biodiversidad local que a menudo es gratuita y, en el peor de los casos, cinco a diez veces más barata que los productos farmacéuticos permitió a los pacientes de la Clínica ahorrar dinero. Para dar unos pocos ejemplos: pudieron hacer un ahorro de alrededor de 5 dólares usando jengibre para curar la enfermedad de movimientos (cinetosis); 7 dólares usando Croton sp. para el tratamiento de diarrea; hasta 20 dólares usando Erythroxylum sp. para el asma, y alrededor de 35 dólares con el uso de Mauloutchia sp. para las herpes. (Los productos farmacéuticos por lo general son entre tres y cuatro veces más caros en las zonas rurales que en los centros urbanos y a menudo son más difíciles de encontrar.)
Los ahorros permitieron a la gente comprar los productos farmacéuticos necesarios para enfermedades para las cuales no existía un remedio efectivo entre la biodiversidad. El dinero ahorrado también se utilizó para ayudar a satisfacer otras necesidades de la familia por ejemplo para pagar el costo de la educación de un hijo y/o mejorar la dieta.
La meta de Salud para Todos para el Año 2000 nunca llegó a convertirse en realidad. Pero la práctica de adaptar el sistema médico moderno para complementar los sistemas locales existentes mediante el uso de la biodiversidad al mismo tiempo de reforzar la relación entre el hombre y la naturaleza bien podría ofrecer un camino hacia adelante. Si se decidiera adaptar y aplicar esta estrategia, sería una manera mejor de satisfacer las necesidades de atención de la salud de forma redituable. También ofrecería una base para responder a algunas de las necesidades económicas y de conservación de la diversidad biocultural de algunos de los países pobres. La práctica minimaliza los desechos al mismo tiempo de maximizar los beneficios. Y a las claras manifiesta los pilares de la provisión de servicios de atención de la salud: asequibilidad, accesibilidad, disponibilidad, efectividad, eficiencia y aceptabilidad cultural. En efecto, hasta tanto la diversidad en la naturaleza no se aproveche para trabajar en pro del bien de la humanidad y el medio ambiente, alcanzar la salud para todos continuará siendo retórica para siempre más bien que una realidad. Dr. Nat Quansah es un etnobotánico basado en Madagascar, y ganador de un Premio Goldman para el Medio Ambiente para los Estados Insulares. Ejemplos de enfermedades o casos médicos tratados de forma efectiva con el uso de plantas medicinales locales únicamente:
|
|