|
Impulsando EL MULTILATERALISMO |
|
dice que un enfoque internacional puede solucionar las diferencias entre países desarrollados y en desarrollo en torno a la energía, los cambios climáticos y el desarrollo sostenible, y construir un futuro sostenible. |
| El rol de la energía en la vida económica de las sociedades, particularmente en tiempos modernos, se halla establecido más allá de cualquier discusión, ya
sea académica o de otra índole. En nuestro tiempo, la energía ocupa un rol central en casi todas las actividades económicas en todas las sociedades, si bien es cierto en diversos grados, según el nivel de industrialización y sofisticación tecnológica. Aparte del atractivo de sentimientos puramente nostálgicos por los fáciles y simples modos de vida de un pasado pre-moderno, nosotros no importa en cuál extremo de la división de desarrollo nos encontremos consideramos la energía como un ingrediente irreemplazable para las actividades económicas/industriales de nuestras sociedades. En el mundo desarrollado, es necesaria para mantener funcionando el complejo industrial/tecnológico, y para mantener y seguir fomentando el avance del modo de vida ya alcanzado. En el mundo en desarrollo, la historia es muy diferente.
El rol primordial de la energía en la vida económica de las sociedades no es más que un aspecto si bien importante de un panorama mucho más vasto. Unas pocas décadas atrás, las economías energéticas únicamente se ocupaban de conceptos fundamentales como precios competitivos, suministro y demanda y, en general, asuntos relacionados con el mercado. Como estudiante graduado en economía en una universidad norteamericana a mediados de los años 1970, no recuerdo haber oído las palabras medio ambiente siquiera una sola vez dentro de un contexto de energía.
Por lo tanto, la energía es fundamental para el crecimiento económico y el desarrollo, y para la perspectiva de una vida mejor para los ciudadanos de las sociedades en desarrollo.
Al propio tiempo, sin embargo, se lo considera perjudicial para el medio ambiente y para un desarrollo sostenible del planeta. Representa un verdadero aprieto para estos países, que abarcan casi dos tercios de la población total del mundo. Y, como nos recuerdan las estadísticas, 2.000 millones de habitantes, principalmente en sociedades en desarrollo, actualmente carecen de acceso a servicios energéticos modernos, sobre todo electricidad. Desde luego, esto es sino una medida de la falta de desarrollo, o subdesarrollo,
en la mayor parte de la comunidad mundial.
Lo mismo es cierto para la energía y su relación a largo plazo con el desarrollo sostenible, y su impacto sobre el mismo. Sería posible alcanzar el objetivo de energía para un desarrollo sostenible mediante una auténtica cooperación internacional, que tomara en debida consideración tanto los requisitos de los países en desarrollo para un progreso a largo plazo, como la exigencia de luchar contra las consecuencias de los cambios medioambientales y climáticos. Esto requiere el uso de una combinación de fuentes y opciones energéticas, incluso el desarrollo de energías renovables y el mejoramiento del uso eficiente de la energía. La tarea de desarrollar tecnologías avanzadas para combustibles fósiles en general y asegurar su accesibilidad para los países en desarrollo en particular debe constituir un ingrediente importante de este enfoque general y esta política. En último análisis, los objetivos estrechamente relacionados de poner a disposición fuentes de energía, haciéndolos accesibles y asequibles para los países en desarrollo, dependen de otros elementos y condiciones necesarios, a saber: la provisión de recursos financieros, la formación de capacidad, y la transferencia de tecnologías energéticas ambientalmente racionales y económicamente viables. Estos objetivos pueden y deben perseguirse tanto al nivel regional como al internacional. Convendrá utilizar para ello diversos foros y canales existentes incluso el continuo diálogo internacional entre productores y consumidores de energía dentro del marco general de cooperación internacional. Estoy convencido de que un auténtico enfoque multilateral hacia el problema de la energía y el cambio climático puede ser capaz, a largo plazo, de encararlo en todos sus diversos y múltiples aspectos y dimensiones, y desarrollar políticas y medidas deseables, al tiempo que viables, aceptables tanto para las naciones desarrolladas como para los países en desarrollo. El Embajador Bagher Asadi de la República Islámica de Irán es Presidente del Grupo de 77. |
|
Indice | Editorial K. Toepfer | Seguro y sostenible | Impulsando el multilateralismo | Satisfaciendo necesidades crecientes | Abran paso al coche cero-litro | Poder compartido | El petróleo y las aguas | Retos energéticos | En breve: Energía | Concurso | Potencia para la gente | Informe especial sobre China: Reducción del carbón | Viento de cambio | Existe otra opción | La promesa del sol | Oleadas de energía | Menos energía, más riqueza |
|