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Potencia PARA LA GENTE |
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describe la energía renovable como un recurso clave para combatir la pobreza y proteger el medio ambiente. |
| El suministro total de energía primaria en todo el mundo aumentará en un 30% entre 1997 y 2010, y en cerca de 60% para 2020, según las proyecciones del informe sobre la perspectiva mundial de la energía (World Energy Outlook 2000) de la Agencia Internacional para la Energía. En 1997, alrededor de 1.000 millones de habitantes en los países industrializados consumieron alrededor de 54% del suministro de energía total del mundo, mientras que 5.000 millones de habitantes de las economías en desarrollo y en transición consumieron el 46% restante. Para 2020, se pronostica que la parte correspondiente a los países de la OCDE bajará al 44%.
La demanda mundial de electricidad está creciendo más rápidamente que para cualquier otro consumo final, y a una tasa de incremento promedio de 2,8% por año casi doblará en el curso del período 1997-2020. El incremento será especialmente alto en los países en desarrollo, y se proyecta que se elevará al 4,6% anual, comparado con 1,6% en la OCDE. Ello no obstante, el consumo de electricidad per capita en el mundo en desarrollo todavía será tan sólo una sexta parte del nivel de la OCDE. Un panorama de aquí no ha pasado nada basado en las políticas energéticas in situ a mediados del año 2000 y consistentes con el panorama de referencia de la World Energy Outlook 2000 sugiere que durante el período 1997-2020:
El resultado de este panorama no será precisamente un futuro energético sostenible. No es posible erradicar la pobreza sin adecuado suministro de energía en el mundo en desarrollo.
Los servicios de energía comercial permitirían una mejor calidad de vida para los pobres, mejores oportunidades de educación, mejores condiciones de salud, mejor información, la difusión de telecomunicaciones y tecnologías digitales, el desarrollo industrial local
y una más alta productividad. Los sistemas energéticos tradicionales basados en combustibles fósiles no pueden satisfacer la creciente demanda de electricidad y las necesidades cada vez mayores de acceso a servicios energéticos modernos en el mundo en desarrollo sin aumentar enormemente la presión sobre el medio ambiente, los recursos naturales, la salud pública y las relaciones internacionales.
Teniendo en cuenta este horizonte, la Cumbre G8 2000 en Okinawa hizo un llamado a la formación de un Grupo de Trabajo de multiinteresados para evaluar los obstáculos para el uso de renovables en países en desarrollo y recomendar medidas para alentarlo. Mark Moody Stuart, entonces presidente del Grupo de Empresas Royal Dutch/Shell, y yo mismo fuimos designados como copresidentes de dicho Grupo de Trabajo. El Grupo de Trabajo fue integrado por los representantes de los gobiernos G8 y miembros de 12 otros países (Antigua y Barbuda, Bangladesh, Brasil, China, Dinamarca, Egipto, India, Malasia, Marruecos, la República de Sudáfrica, Suecia y Tailandia). El sector privado, las instituciones financieras privadas, y diversas organizaciones no gubernamentales con experiencia en microcrédito aportaron ideas en materia financiera. El principal hallazgo del Informe Final fue el siguiente: "Los recursos de energía renovable no sólo pueden ahora reducir los impactos ambientales locales, regionales y mundiales de forma marcada sino también los riesgos de seguridad energética, y, en ciertas circunstancias, son capaces de bajar el costo para el consumidor." En los países en desarrollo, nuevas tecnologías de energía eólica, de biomasa, energía geotérmica y usinas hidroeléctricas de pequeña escala con frecuencia constituyen la opción de costo más bajo para el suministro de electricidad a lugares no conectados a la red nacional, y son cada vez más competitivas en ciertas condiciones con la red. Entretanto, nuevas tecnologías solares fotovoltaicas, energía y calefacción térmica pueden jugar más que un papel de nicho en muchas circunstancias. En los países en desarrollo, el riesgo de interrupciones del suministro debido a crisis de petróleo o a la inseguridad del sistema eléctrico ha aumentado en el curso de los últimos años, con el resultado de nuevos costos. Los renovables incorporados en la red de suministro, dirigidos a determinados lugares del sistema de distribución, pueden aliviar estreses de carga de forma más barata que la provisión de una nueva generación de instalaciones y distribución.
Desglosada, la meta de 1.000 millones de personas incluye los siguientes:
Estas metas son consistentes con las conclusiones de la Cumbre G8 2001 de Génova, a saber:
Corrado Clini es Director General del Ministerio italiano para el Medio Ambiente, y fue Copresidente del Grupo de Trabajo G8 sobre Energía Renovable. |
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