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Mirando a través DE LENTES NUEVOS |
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hace un llamado a vincular la mitigación de la pobreza más sistemáticamente con la gestión medioambiental para lograr desarrollo y seguridad ecológica. |
| Existe una tradición arraigada en la economía de analizar los asuntos de pobreza y desigualdad desde
el punto de vista de la falta de ingreso y su distribución. Este enfoque posee su validez analítica. Sin embargo, es fundamental reconocer que al tratar cuestiones de pobreza, medio ambiente
y desarrollo sostenible es necesario incorporar otros elementos importantes en el análisis y no tratarlas como factores marginales. Asuntos relacionados con las libertades tales como el acceso, o falta de acceso, a recursos y servicios básicos y facilidades como salud y educación y con oportunidades sociales, deberían ser tan centrales como el análisis de la mitigación de la pobreza y el desarrollo. Este enfoque de capas múltiples es esencial si queremos tratar las espinosas y difíciles cuestiones relacionadas con la mitigación de la pobreza y el desarrollo sostenible de forma constructiva y eficiente.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano celebrada en Estocolmo en 1972 presentó por primera vez el problema del deterioro medioambiental. El Informe Brundtland de 1987, Nuestro Futuro Común, colocó en primera plana la idea de un desarrollo sostenible. Desde entonces, este concepto ha venido ganando momento y popularidad y ha sido objeto de por lo menos dos importantes cumbres, en Río de Janeiro en 1992 y en Johannesburgo el año pasado. Tanto la erradicación de la pobreza como el concepto de desarrollo sostenible presentan enormes retos: la primera para el logro de un alivio deseado y necesario para los 1.400 millones de habitantes pobres de la Tierra, y el segundo para llevar a la práctica la poderosa idea general detrás de él. Aquí quisiera destacar los problemas con que se enfrentan los países menos desarrollados (PMD), particularmente en Africa. El último informe sobre los PMD sugirió que los problemas de estas naciones van más allá de los modelos tradicionales o mejor diría clásicos de la trampa de equilibrio de nivel bajo. La simple realidad es que gran número de PMD no sólo deben hacer frente al estancamiento económico sino además de ello se enfrentan con una indiscutida espiral descendente a largo plazo. Si, como yo, aceptamos esto como una verdad, es imprescindible que vayamos más allá del análisis de la trampa de equilibrio de bajo nivel tradicional y adoptemos el enfoque de capas múltiples sugerido más arriba.
El análisis de la pobreza en términos de dinero y el enfoque clásico hacia desarrollo y crecimiento, con énfasis en la necesidad de estabilidad macroeconómica acompañada de remedios específicos, ha demostrado sus limitaciones en el pasado. (El principio, las ideas y las metas no son erróneos, pero los remedios detrás de ellos son discutibles.) En el meollo del enfoque de desarrollo sostenible y mitigación de la pobreza se encuentran los seres humanos y el bienestar humano.
Según el informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO3) del PNUMA, publicado en 2002, el 62% de los habitantes de Africa viven en zonas rurales y dependen en su mayor parte de los ecosistemas naturales para su sustento: alrededor del 56% de los africanos (aproximadamente 431 millones de personas) dependen de la agricultura, y por ende de los caprichos del clima. Las cifras recientes sobre ahorros auténticos un indicador que toma en consideración la depreciación de la reserva de capital natural han demostrado una tendencia descendente para los PMD en los años 1990, indicando que los países han agotado su riqueza natural, y que sus reservas de activos están disminuyendo.
Otras tendencias, como la salud decreciente, el analfabetismo en aumento y problemas endémicos como conflictos y falta de buen gobierno, se agregan a la necesidad de mover el análisis más allá de simplemente tratar de amañar el mercado. Debemos buscar maneras apropiadas para encarar esta crisis, y elaborar estrategias que nos permitan manejar los activos físicos y mejorar el capital y las habilidades humanas mediante la formación de capacidades, oportunidades de empleo y acceso a servicios humanos básicos como agua, asistencia médica y energía y ayudar a los pobres a lograr un estándar de vida por lo menos tan bueno como el nuestro propio y asegurar que (nuestra) próxima generación pueda disfrutar de las mismas oportunidades, como lo expresara tan elocuentemente el Profesor Sen en su trabajo sobre desarrollo y libertad sostenibles.
Cuando fue concebida la idea de la Nueva Alianza Económica para el Desarrollo de Africa (NEPAD), fue diseñada con la meta de ofrecer una verdadera oportunidad a los Africanos de obtener éxito como auténticos agentes para el cambio positivo más bien que meros recipientes de ayuda, tal como ha sido el caso durante decenios. Involucrar a todas las capas de la sociedad, junto con la introducción de cambios en las instituciones y sistemas actuales, es fundamental para el éxito de tal empeño. Por ejemplo, resulta inconcebible hoy día pretender que se tiene una sociedad vibrante y productiva sin haber instituido derechos civiles, el derecho a elegir quién debe gobernar y el derecho de desacuerdo, en otras palabras democracia en su sentido más amplio.
Otro elemento importante es la transparencia de las instituciones ya sean públicas o privadas en revelar información a todos. La asimetría en la información, descrita por el Profesor Joseph Stiglitz,, ha demostrado ser perjudicial tanto para los inversores internos como los externos, haciendo difícil para un país acumular ahorros domésticos y extranjeros debido a que la gente pierde confianza. La corrupción, relacionada directamente con la transparencia, ha asolado a las naciones africanas por mucho tiempo. El favoritismo entre amigotes y el clientelismo experimentados por muchos países africanos, por ejemplo, ha vuelto virtualmente imposible para la mayoría pobre tener acceso a planes de financiamiento y crédito reservados para pequeños grupos privilegiados.
Para todos nosotros el reto consistirá en aplicar efectivamente lo que ahora sabemos, y en unir la mitigación de la pobreza y la gestión del medio ambiente de manera más sistemática. Esto se logrará reconsiderando el diseño de proyectos, marcos de desarrollo nacional y planes de acción nacionales a través de un enfoque nuevo, multidimensional y participativo, hacia el desarrollo. Abdoulaye Wade es el President de la República de Senegal. |
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